Bloqueos y quejas por reparto de enseres y despensas

En protesta porque el Ejército cambió sin aviso el lugar de entrega de los electrodomésticos del parque Papagayo a la plaza de Toros de Caletilla, damnificados de Otis bloquearon la avenida Costera el sábado, molestos además porque tenían hasta seis días esperando. Y ayer, cientos se aglomeraron en el Zócalo de Acapulco (imagen) preguntando por los recursos para la reconstrucción de sus viviendas que no les han entregado y por el resultado del segundo censo Foto: Carlos Carbajal

Bloquean vecinos de Barrios Históricos las avenidas Cuauhtémoc y Costera por los enseres

La Sedena cambia el lugar de entrega hasta la plaza de Toros, en la zona de Caletilla. Ayer se vuelven a formar afuera del parque Papagayo y les dicen que esperen a que su nombre aparezca en listas que se difundirán en redes

Aurora Harrison

Vecinos de Barrios Históricos bloquearon el sábado en dos momentos, cada uno por más de tres horas, las avenidas Cuauhtémoc y Costera, frente al parque Papagayo para exigir la entrega de los enseres domésticos, que el gobierno federal da a las personas censadas afectadas por el huracán Otis, porque dijeron que llevaban seis días formados.
El primer bloqueo fue de 10:30 de la mañana a una 1:30 de la tarde de manera simultánea en la avenida Cuauhtémoc y Costera; el segundo bloqueo fue de 6:30 de la tarde a 10 de la noche y sólo fue en la Costera y eso se debió a que hicieron falta 150 que les dijeran el día que tendrían que recoger sus enseres.
Ayer domingo en el parque Papagayo por la mañana y hasta poco antes del mediodía había unas 150 personas formadas esperando ficha para recibir sus enseres. El sábado y domingo no se entregaron enseres en la sede del parque Papagayo.
Unos 100 vecinos de los Barrios Históricos hicieron el primer bloqueo a las 10:30 de la mañana del sábado en la avenida Cuauhtémoc y simultáneamente en la Costera, eso ocasionó un fuerte congestionamiento vial y que los automovilistas se bajaran de sus carros y pidieran a los inconformes que se quitaran o que su bloqueo fuera intermitente.
Una de las vecinas dijo que la inconformidad es porque la Secretaría de la Defensa Nacional cambió el lugar de entrega de los enseres, del parque Papagayo hasta la plaza de Toros, en la zona de Caletilla, en la zona Tradicional de Acapulco.
“Tenemos seis días y noches durmiendo aquí, y el viernes por la noche el Ejército pasó y dijo que se cancelaba la sede en el parque Pa-pagayo y que nos fuéramos a nuestras casas porque habría un evento de la gobernadora, pero no es justo que después de seis días que estamos en el rayo del sol salgan a decirnos que se cambia la sede”, dijo.
Abundó que el Ejército tuvo la responsabilidad de la logística, porque pensaron que los Barrios Históricos era una sola colonia y “ellos tuvieron la culpa al no especificar las colonias que de verdad eran, porque pusieron la colonia Centro y Barrios Históricos y somos muchos barrios, queremos una solución, llevamos seis días”.
“La Secretaría de Bienestar debe de estar dando la cara y poniendo orden en la entrega para que no suceda esto, y que el Ejército sea más accesible y no sea tan grosero”, dijo.
En la avenida Costera los inconformes colocaron láminas, tabicones, cajas de madera para que los vehículos no pudieran pasar, eso causó molestia entre los conductores que se bajaron e intercambiaron palabras con los inconformes; incluso un adulto mayor que traía unas muletas se tiró al piso para que los taxistas no pudieran pasar.
Mientras que en el bloqueo que estaba en la avenida Cuauhtémoc los inconformes usaron unas cartulinas y fueron atendidos por efectivos de la Guardia Nacional. Fue poco antes de las 12 del día que llegó el director de Gobernación, Ramón Montiel Mejía; el delegado de Gobernación del estado, Osiel Morales Nava, y un coronel del Ejército a dialogar con los manifestantes y ahí estuvieron por más de una hora.
El coronel del Ejército estuvo fuertemente resguardado por soldados y policías de la Guardia Nacional, que después del diálogo y aceptar el acuerdo recorrió la fila para constatar la organización de las personas y que recibieran algún registro previo para conservar tal orden y así les entregasen los enseres en días posteriores.
Se quitaron después de 1 de la tarde del sábado, a casi tres horas de bloqueo, tras acordar que se les entregaría una ficha para que recojan los enseres por lo menos a las que llevaban hasta seis días formados, les serán entregados en el parque Papagayo.
El segundo bloqueo fue poco antes de las 7 de la noche del sábado en la avenida Costera y se debió a que nada más atendieron a 150 personas, que a esas se les iban a dar los enseres sin que tuvieran que hacer fila, pero que eran más los que estaban formados, incluyendo los adultos mayores que estaban en una fila diferente.
Sólo bloquearon la avenida Costera en ambos sentidos, lo que causo congestionamiento y aunque las autoridades dialogaban con ellos y les daban propuestas de solución, los vecinos estuvieron hasta las 10 de la noche bloqueando la vialidad.
Ayer domingo unas 150 personas amanecieron haciendo fila afuera del parque Papagayo en espera de que les dieran la ficha y el día en que tenían que regresar para recibir sus enseres. Fue el caso de Jaqueline Padilla, que dijo que ella tiene siete días con el de ayer domingo “en vela para recibir el apoyo del gobierno”.
Recordó que el sábado se bloqueó en dos ocasiones porque el Ejército hizo un “desorden” al avisar que ya le correspondía a los damnificados de la colonia Centro, pero después que “siempre no, y eso nos desconcertó por eso es que se bloqueó, porque nadie daba solución y nosotros pedíamos y no nos daban”.
“Hubo un pequeño mal entendido de que algunos sí empezaron a abusar y que no querían estar esperando y empezaron a vender sus lugares y ahí es donde se hizo la complicación, los oficiales decidieron retirarse”, dijo la damnificada.
Al lugar llegó un coronel del Ejército quien les pidió a los que estaban formados los nombres de las zonas en donde vivían, cuántos eran y que esperaran a que en las redes sociales saliera su colonia y que les iban a dar prioridad, que no se quedaran a dormir porque no sabían cuando se iba a habilitar el parque para la entrega de enseres.

Preguntan en el Zócalo por la falta de pago de la reconstrucción y el resultado del segundo censo

Argenis Salmerón

Ayer hubo largas filas de personas en la explanada del Zócalo, en el módulo de la Secretaría del Bienestar federal, para preguntar por la falta de pago de la reconstrucción y el resultado del segundo censo de las viviendas afectadas por el huracán Otis.
En los módulos de la Secretaría del Bienestar federal había desorden con las filas y personas con dudas del pago y resultados del segundo censo.
En pleno rayo del sol, las personas se cubrieron con sombrillas y cartones y la mayoría llevaba una carpeta con diferentes documentos.
En la fila iban los que les llamaron del segundo censo para pagarles y los que fueron censados en la primera etapa, pero que no podían cobrar.
Otros para informarse del resultado del segundo censo. Según los damnificados, tenían formados de cinco a seis horas.
Se quejaron que no había organización por parte de los “Servidores de la Nación” y módulos específicos para los diferentes casos.
La señora de la colonia Centro, Agustina Gómez Lázaro, dijo que no ha podido cobrar ningún pago, “porque según los ‘Servidores de la Nación’, no están mis datos”, y “yo tengo cintillo, ya comprobé con fotos y fueron a verificar”.
“No entiendo el problema, todo está en orden, lo que pasó fue que no me capturaron mis datos desde un principio, porque no encuentro la lógica”, reclamó.
Sostuvo que ya se gastó lo que no tiene de dinero, “me quedé sin empleo por el huracán Otis, y no he recibido mi apoyo federal, siendo que fui damnificada por el huracán Otis”.
La señora de la colonia La Mira, Carolina Miranda Sánchez, manifestó que fue a preguntar del resultado del segundo censo.
“Yo llame a la línea del Bienestar, también entregue documentación y me fueron a verificar, y como hay personas que ya les dieron el dinero, vine a preguntar”, puntualizó.
Reconoció que después de dos días del huracán Otis se fue de Acapulco por “mis dos niños, no había luz, ni comida”.
“Se me pasó el primer censo, pero me registré cuando el presidente dijo que nadie se iba quedar con la ayuda y por eso estoy aquí formada para pedir información”, destacó.
Argumentó que tuvo pérdidas en su casa como su techo y sus enseres domésticos, “me quedé con mis paredes de ladrillo y como pudimos nos protegimos de los vientos”.

 

Genera la entrega de despensas en plaza
Patio oportunidades para el autoempleo

Comerciantes informales recorren las filas o se establecen en un sitio para ofrecer sus alimentos y mercancías. De manera muy discreta se ubican también quienes apartan espacios para obtener un ingreso adicional

Daniel Velázquez

El reparto de despensas en el estacionamiento de plaza Patio es una oportunidad para el autoempleo, decenas de comerciantes informales recorren las filas o se ubican en un sitio para ofrecer sus mercancías y también un ingreso adicional para quienes apartan espacios.
Al menos unas 35 personas ofrecen diferentes productos a quienes esperan por días una despensa del gobierno federal, sus ventas dependen de la afluencia y de la permanencia de las personas formadas en la fila.
Los lugares en la formación para recibir una despensa también son una mercancía, se venden en 100 pesos, pero la garantía depende del ofertante y que las despensas que entreguen, algunos cobran al llegar y otros cuando se recibe la despensa.
Las ventas comienzan desde la madrugada, a las 5 de la mañana empiezan a ofrecer a las personas formadas en la fila cafe y té en 15 pesos, atole de avena en 20 pesos y chocolate en 25 pesos más una pieza de pan en 8 pesos o un bolillo en 7 pesos.
Conforme va amaneciendo, el menú se amplia, llegan vendedoras de yogurt hecho en casa, gelatinas, churros y hotcakes, cada producto se vende en 20 pesos.
Después se incorporan los vendedores de volovanes a 25 pesos, cocas de 10 y 15 pesos, y agua de 10 y 20 pesos y electrolitos en 25 pesos.
Después llegan las vendedoras de elotes, tamales y tacos, van en triciclos o en carritos de supermercados con sus mercancías o se aposentan en la banqueta con una mesa, los alimentos que venden y bancos. También llega la vendedora de botanas, pistaches y golosinas.
Sobre la banqueta, en torno al estacionamiento de plaza Patio están dispersos ocho puestos improvisados de venta de tacos de canasta, la orden se vende en 45 pesos, las gorditas de manteca a diez pesos la pieza, las picadas a 50 la orden, los tacos de guisado en 50, relleno ofrece sus tortas en 35 pesos, tamales en 25 pesos.
La mayoría de las vendedoras son mujeres, los hombres sólo venden bolillo, refrescos, volovanes, gelatinas, cremas de Maizena, chips para teléfonos celulares.
Las mujeres venden todo lo que es posible ofrecer de alimentos, pescadillas, bolillos rellenos con guisado, mole o salpicón, recorren la fila de extremo a extremo mientras ofrecen la orden en 45 pesos, quienes venden chilate en 20 pesos, el agua de sabor en 15, las paletas de hielo en 12 pesos, los algodones de azúcar en 30 pesos.
También hay músicos que recorren la fila entonando canciones y a cambio reciben propina.
Los venta de espacios en la fila es discreta, se pacta por teléfono, en la red de mensajería instantanea de WhatsApp con al menos un día de anticipación o vía telefónica, nadie lo grita pero es un secreto que todos saben, las personas que compran espacios llegan despues de las 6 de la mañana, y se nota su apariencia lucen muy diferentes a quienes pasaron la noche en la banqueta.
Las despensas que entrega la Marina en plaza Patio nunca alcanzan, las filas son incalculables, de unos dos kilómetros más las personas que permanecen aglutinadas en grupos de 30 o más ciudadanos. En un monitoreo hecho del 8 al 11 de febrero se constató que las personas que tenían por costumbre madrugar, llegaban a las 4 o 5 de la mañana ya no alcanzaban despensas porque mucha gente se aglutina en la fila y los de atrás nunca avanzan, eso sucedió miércoles, jueves, viernes y sábado, la única fila que avanzaba era la de adultos mayores pero la fila de los menores de 60 años permaneció estancada, sólo avanzó cuando se terminaban las despensas y la gente se iba.
Otro factor que influye en que la fila no avance es que entre semana la Marina reparte uno, dos o tres tráilers, el viernes 9 de febrero, de acuerdo con el testimonio de una vecina, sólo repartieron 480 despensas, sostuvo que ella las contó, “la fila no avanzó ni un paso”, sólo se entregron a los que estaban aglutinados en la puerta, los marinos terminaron en media hora y se retiraron. Ese día hubo reclamos de la gente, del porque entregaron tan poquitas, la misma vecina contó que un marino le dijo “¿todavía tienen hambre? tantas despensas que les hemos dado”.
El sábado llegaron tres tráilers, el domingo llegaron cinco tráilers, estos dos días, se pudo observar que “ir a las despensas” se ha vuelto parte de la actividad dominguera de los acapulqueños de la zona suburbana del municipio, llegan familias enteras a ocupar los espacios que un familiar apartó durante toda la semana, llegan mujeres con bebés en brazos o con menores, y los dos adultos se forman para canjear dos vales porque entre semana esa actividad se ha vuelto imposible. Los marinos estuvieron recibiendo los cupones 10, 11 y 12.
Este domingo los marinos modificaron la estrategia de reparto de despensas, metieron a personas formadas al final de la fila, que son las que nunca alcanzan y mantuvieron en suspenso a quienes se apuestan sobre la reja del estacionamiento y que son quienes apartan espacios, estos estuvieron pasando en grupos de cinco o diez personas, para conseguirlo primer despejaron el acceso principal al área de entrega de despensas y luego realizaron su plan, con lo que se formaron tres filas para la entrega de despensas.
En plaza Patio también está una cuarta fila, la que atiende sólo a familiares de soldados y marinos, trabajadores del gobierno federal y de la plaza comercial, ellos se forman dentro del estacionamiento de la plaza sin aglomeraciones y ahí reciben las depensas.

Entrega Bienestar unos 650 créditos a la palabra a clavadistas y prestadores de servicios

Aurora Harrison

Unos 650 créditos a la palabra fueron entregados ayer a clavadistas y prestadores de servicios que fueron afectados por el huracán Otis, por parte de Financiera para el Bienestar, con un aproximado de 16 millones 300 mil pesos, informó la directora Rocío Mejía Flores.
Ayer en el Centro de Convenciones junto a la secretaria de Fomento y Desarrollo Económico, Teodora Ramírez Vega y el secretario de Turismo del estado, Santos Ramírez Cuevas, la funcionaria dijo que los beneficiarios recibieron dicho apoyo.
En su mensaje dijo que en las sucursales de Telecom que están en Ciudad Renacimiento, Centro y en Xaltianguis podrán acudir para recibir el apoyo que se les está entregando, este crédito a la palabra con tasa de interés cero porque no van a pagar intereses.
“La idea es reactivar el negocio y en septiembre empezar a pagar los 834 pesos por 30 meses”, dijo la funcionaria federal que indicó que a partir del viernes en las sucursales van a poder cobrar el apoyo.
Dijo que son montos de 25 mil pesos como anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador, que “se les está dando seis meses de gracia, en ese tiempo no van a pagar hasta septiembre”.
Entre los que recibieron el apoyo son 31 clavadistas y 623 prestadores de servicios, como guías de turistas, camaristas, tolderos, restauranteros y el martes se va a continuar con hoteles, restaurantes para luego seguir con los comerciantes de plazas de artesanías y otros giros que nos han solicitado el apoyo.
“Calculamos unas 15 mil personas que cuando se acabe el monto de los 500 millones de pesos en ese momento terminamos”, dijo la funcionaria federal que esto seguirá hasta que se termine de entregar el apoyo a los micro y pequeños negocios.
Explicó que sí se está apoyando a hoteles pequeños que pueden tener hasta 50 trabajadores y “nos han pedido hasta 100, 200 y 300 mil pesos” para que inviertan en la rehabilitación de sus negocios o para comprar equipo que se le dañó con el huracán.
“Los hoteles y restaurantes lo han estado invirtiendo en equipo, más sillas, más mesas o en el horno que se les echó a perder y es que es importante que utilicen este recurso para su negocio y le vamos a dar seguimiento con la secretaría”, declaró la funcionaria.
Recordó que los créditos a la palabra ya no se habían entregada desde que pasó la pandemia de Covid-19, y lo que se daba eran las Tandas para el Bienestar y ahora se les llama créditos solidarios o créditos productivos que van a las personas que tuvieron una tanda y que cubrieron el 100 por ciento y pagaron.
“En todo el país estamos colocando unos 40 mil créditos en todo el país, que ya ahorita estamos aquí trabajando en todos los demás estados para que puedan cobrar”, dijo.
En su intervención el secretario de Turismo, Santos Ramírez Cuevas, dijo que Acapulco tiene una carrera contra el tiempo en la recuperación de las habitaciones de hotel, pues dijo que era un destino de 19 mil cuartos y eso permitía una gran movilidad de turistas.
“Hoy tenemos 6 mil 500 habitaciones y para Semana Santa espera estar en 7 mil 500 u 8 mil habitaciones para tener lo mínimo”, dijo el funcionario que mencionó que también se trabaja en la conectividad aérea.

Bloquean vecinos de Barrios Históricos las avenidas Cuauhtémoc y Costera por los enseres

Vecinos de Barrios Históricos bloquearon el sábado ambos sentidos de la avenida Costera y de forma simultánea la Cuauhtémoc para pedir la entrega de sus enseres domésticos Foto: Aurora harrison

Aurora Harrison

Vecinos de Barrios Históricos bloquearon el sábado en dos momentos, cada uno por más de tres horas, las avenidas Cuauhtémoc y Costera, frente al parque Papagayo para exigir la entrega de los enseres domésticos, que el gobierno federal da a las personas censadas afectadas por el huracán Otis, porque dijeron que llevaban seis días formados.
El primer bloqueo fue de 10:30 de la mañana a una 1:30 de la tarde de manera simultánea en la avenida Cuauhtémoc y Costera; el segundo bloqueo fue de 6:30 de la tarde a 10 de la noche y sólo fue en la Costera y eso se debió a que hicieron falta 150 que les dijeran el día que tendrían que recoger sus enseres.
Ayer domingo en el parque Papagayo por la mañana y hasta poco antes del mediodía había unas 150 personas formadas esperando ficha para recibir sus enseres. El sábado y domingo no se entregaron enseres en la sede del parque Papagayo.
Unos 100 vecinos de los Barrios Históricos hicieron el primer bloqueo a las 10:30 de la mañana del sábado en la avenida Cuauhtémoc y simultáneamente en la Costera, eso ocasionó un fuerte congestionamiento vial y que los automovilistas se bajaran de sus carros y pidieran a los inconformes que se quitaran o que su bloqueo fuera intermitente.
Una de las vecinas dijo que la inconformidad es porque la Secretaría de la Defensa Nacional cambió el lugar de entrega de los enseres, del parque Papagayo hasta la plaza de Toros, en la zona de Caletilla, en la zona Tradicional de Acapulco.
“Tenemos seis días y noches durmiendo aquí, y el viernes por la noche el Ejército pasó y dijo que se cancelaba la sede en el parque Pa-pagayo y que nos fuéramos a nuestras casas porque habría un evento de la gobernadora, pero no es justo que después de seis días que estamos en el rayo del sol salgan a decirnos que se cambia la sede”, dijo.
Abundó que el Ejército tuvo la responsabilidad de la logística, porque pensaron que los Barrios Históricos era una sola colonia y “ellos tuvieron la culpa al no especificar las colonias que de verdad eran, porque pusieron la colonia Centro y Barrios Históricos y somos muchos barrios, queremos una solución, llevamos seis días”.
“La Secretaría de Bienestar debe de estar dando la cara y poniendo orden en la entrega para que no suceda esto, y que el Ejército sea más accesible y no sea tan grosero”, dijo.
En la avenida Costera los inconformes colocaron láminas, tabicones, cajas de madera para que los vehículos no pudieran pasar, eso causó molestia entre los conductores que se bajaron e intercambiaron palabras con los inconformes; incluso un adulto mayor que traía unas muletas se tiró al piso para que los taxistas no pudieran pasar.
Mientras que en el bloqueo que estaba en la avenida Cuauhtémoc los inconformes usaron unas cartulinas y fueron atendidos por efectivos de la Guardia Nacional. Fue poco antes de las 12 del día que llegó el director de Gobernación, Ramón Montiel Mejía; el delegado de Gobernación del estado, Osiel Morales Nava, y un coronel del Ejército a dialogar con los manifestantes y ahí estuvieron por más de una hora.
El coronel del Ejército estuvo fuertemente resguardado por soldados y policías de la Guardia Nacional, que después del diálogo y aceptar el acuerdo recorrió la fila para constatar la organización de las personas y que recibieran algún registro previo para conservar tal orden y así les entregasen los enseres en días posteriores.
Se quitaron después de 1 de la tarde del sábado, a casi tres horas de bloqueo, tras acordar que se les entregaría una ficha para que recojan los enseres por lo menos a las que llevaban hasta seis días formados, les serán entregados en el parque Papagayo.
El segundo bloqueo fue poco antes de las 7 de la noche del sábado en la avenida Costera y se debió a que nada más atendieron a 150 personas, que a esas se les iban a dar los enseres sin que tuvieran que hacer fila, pero que eran más los que estaban formados, incluyendo los adultos mayores que estaban en una fila diferente.
Sólo bloquearon la avenida Costera en ambos sentidos, lo que causo congestionamiento y aunque las autoridades dialogaban con ellos y les daban propuestas de solución, los vecinos estuvieron hasta las 10 de la noche bloqueando la vialidad.
Ayer domingo unas 150 personas amanecieron haciendo fila afuera del parque Papagayo en espera de que les dieran la ficha y el día en que tenían que regresar para recibir sus enseres. Fue el caso de Jaqueline Padilla, que dijo que ella tiene siete días con el de ayer domingo “en vela para recibir el apoyo del gobierno”.
Recordó que el sábado se bloqueó en dos ocasiones porque el Ejército hizo un “desorden” al avisar que ya le correspondía a los damnificados de la colonia Centro, pero después que “siempre no, y eso nos desconcertó por eso es que se bloqueó, porque nadie daba solución y nosotros pedíamos y no nos daban”.
“Hubo un pequeño mal entendido de que algunos sí empezaron a abusar y que no querían estar esperando y empezaron a vender sus lugares y ahí es donde se hizo la complicación, los oficiales decidieron retirarse”, dijo la damnificada.
Al lugar llegó un coronel del Ejército quien les pidió a los que estaban formados los nombres de las zonas en donde vivían, cuántos eran y que esperaran a que en las redes sociales saliera su colonia y que les iban a dar prioridad, que no se quedaran a dormir porque no sabían cuando se iba a habilitar el parque para la entrega de enseres.

Se agradece la entrega de enseres, pero es “un martirio” para recogerlos, señalan

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Primero de Mayo, dijeron que tardaron 48 horas formados afuera del centro acuático El Rollo para recibir sus enseres domésticos.
Manifestaron que le hace falta cambiar cuatro cupones para terminar la talonera de despensas que contiene tarjeta de regalo.
Los enseres domésticos proveniente de China son un refrigerador marca Midea, una estufa, ventilador, licuadora y juego de sartenes.
Los soldados entregaron 300 fichas para las personas que se formaron 48 horas, afuera del centro acuático El Rollo.
La vecina Carmen Gatica Zavala manifestó que estuvo formada 48 horas afuera del centro acuático El Rollo, “la verdad es martirio esto de los enseres”.
“Yo pedí dos días en mi trabajo, pero el esfuerzo vale la pena, yo necesitaba los enseres, ya que mi techo se voló y todo lo material lo perdí”, puntualizó.
Expresó: “no solamente son los enseres sino también la canasta básica, pero uno como trabajador no puede estar al pendiente”.
“Si voy a la despensa, pierdo mi día de trabajo, yo he visto las filas largas, pero no me quedo, son kilométricas las líneas”, sostuvo.
El señor Edgar Romero Salgado manifestó que se tardó 48 horas en recibir sus enseres domésticos, “todo por una mala organización y la gente que aparta lugares”.
“Faltaron 50 números para salir el mismo día (sábado), pero como la gente aparta lugar se extiende la fila de personas”, argumentó.
Declaró que los enseres domésticos son procedentes de China, “siempre la ayuda se va a agradecer, yo no tengo queja de nada, porque los necesito”.
Contó que el huracán Otis le voló el techo de su casa, “todo se mojó, refrigerador, televisión, colchón, estufa, todo de dañó”.
Recalcó que “cuesta para tener los beneficios tanto de enseres y canasta básica, son filas enormes y eso causa un desgaste físico”.
Dijo que “ya estamos en la recta final de los apoyos del gobierno federal, a mi me falta cinco cupones para terminar mi boleta”.
“Yo traigo mis cupones en mi cartera por si veo el camión de despensas, y ser uno de los primeros, porque las filas son kilométricas”, acotó.

 

Cumple ocho días la toma del sistema de captación de agua Papagayo I en El Rincón

El campesino de El Rinco?n, Jose? A?ngel Angelino, expone las demandas junto con sus compan?eros de siete comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec Foto: Ramón Gracida

Ramón Gracida Gómez

El Rincón

Este martes cumplió ocho días la toma del sistema de captación de agua Papagayo I en la localidad de El Rincón por parte de pobladores de siete comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, quienes piden al gobierno federal que sean incluidos en el censo federal para que les den un apoyo de 43 mil pesos, las despensas y los enseres domésticos.
En el campamento improvisado a la orilla del río Papagayo, decenas de campesinos señalaron que el delegado federal, Iván Hernández, los engañó porque se comprometió en diciembre a que serían censados, pero los “Servidores de la Nación” sólo levantaron una encuesta y pocos vecinos recibieron 15 mil pesos.
El Sur visitó el campamento de los campesinos de la zona rural de Acapulco que tienen tomado el pozo radial del sistema de captación de agua Papagayo I de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA); desde la carretera federal que conduce rumbo a la Costa Chica, son unos 30 minutos de trayecto en automóvil, la primera comunidad es San Pedro Cacahuatepec.
Luego están Amatillo, Oaxaquillas, El Ranchito y Aguacaliente. Unos minutos después de las últimas casas de esta última localidad se encuentra una gravillera, por donde se puede descender y cruzar el río para llegar a la comunidad de El Rincón, donde se encuentra el sistema de captación de agua paralizado por la protesta.
Son 200 metros del punto donde arriba la panga a la torre de CAPAMA tomada, en este espacio fueron construidas unas siete cabañas improvisadas de palma y madera para que duerman hombres, mujeres, niños y hasta bebés. Hace frío en la noche, les pican los mosquitos y algunos niños ya tienen gripe y diarrea, comentaron algunas campesinas.
Todos comen de una cocina comunitaria, que se sostiene de la cooperación individual de un peso, ayer cinco mujeres preparaban el arroz, el frijol y el huevo en chile rojo en grandes ollas calentadas con leña; comen de manera limitada para aguantar y dicen estar acostumbrados porque son campesinos.
Los manifestantes se reunieron a mediodía para exponer las demandas y enseñar las fotos impresas de sus viviendas afectadas, eran alrededor de 200 personas paradas en círculo, pero aseguraron que en la noche suman mil.
José Ángel Angelino García, de la comunidad El Rincón, indicó que son tres demandas al presidente Andrés Manuel López Obrador: 43 mil pesos en efectivo, las 12 cajas de despensas con las tarjetas de prepago incluidas y los enseres domésticos; y pidió que la entrega debe ser en su campamento.
Los 43 mil pesos son la suma del apoyo de limpieza y de reconstrucción de vivienda, “¿por qué pedimos eso? Porque ya fuimos engañados, porque no podemos recibir una parte primero porque ya estamos engañados”.
“¿Por quién? Por el gobierno; claro, ya se cuenta con un servidor público, por qué, porque hay un servidor público que nos engañó y se llama Iván Hernández Díaz, entonces la gente ya no cree”, agregó y arengó a sus compañeros a sostener unidos las demandas.
Los pobladores consideran que los 43 mil pesos no son suficientes para reparar sus casas, afectadas porque los techos de lámina volaron y el agua les echó a perder sus pertenencias; por ejemplo, una lámina cuesta alrededor de 800 pesos y el flete de Aguacaliente a Cruces de Cacahuatepec es de 3 mil pesos por el cruce del río. Además, perdieron sus milpas, 2 hectáreas en promedio por campesino, de maíz, jamaica y frijol, principalmente.
El 13 de diciembre tomaron por primera vez el Pozo Radial del sistema Papagayo I porque no fueron censados en noviembre, los “Servidores de la Nación” sí acudieron a San Pedro Cacahuatepec, Amatillo, Oaxaquillas, pero no a la colindante comunidad El Ranchito; un vecino de Aguacaliente expuso que los “Servidores de la Nación” sí llegaron a su pueblo, pero no censaron a todas las familias.
Tampoco visitaron Garrapatas ni Pochotlaxco, que están más adelante en el camino desde San Pedro Cacahuatepec. Y no cruzaron el río para censar a las familias de El Rincón, Cruces de Cacahuatepec y El Carrizo, pero sí visitaron Las Minas, El Campanario y Apalani, que están en el mismo trayecto.
En la noche del primer día de protesta acudió el delegado federal, Iván Hernández, y acordaron comenzar el censo a las familias, pero los “Servidores de la Nación” que los visitaron en sus viviendas al día siguiente les dijeron que no era un censo, era una encuesta para presentar una “solicitud de censo”, y no les entregaron el cintillo.
Después, algunos pobladores recibieron una llamada para que acudieran al Centro de Convenciones para recibir un apoyo de 15 mil pesos, pero la mayoría no tuvo ese llamado y son los que siguen protestando. “Fueron graneados” por cada comunidad, señaló Angelino García, y acusó al gobierno federal de querer “tapar el ojo al macho” y concluir los apoyos a las localidades del Acapulco rural.
Los campesinos volvieron a cerrar las bombas de agua el martes 23 de enero y al siguiente día los visitaron el director de Gobernación del Ayuntamiento de Acapulco, Ramón Montiel, el delegado regional de Gobernación del estado, Osiel Morales Nava, y el representante de la delegación de Gobernación federal, Lucio García Villalba, pero no llegaron a un acuerdo; y el jueves acudió un comandante de la Guardia Nacional para pedir información.
Los pobladores que tienen tomado el sistema de captación de agua de CAPAMA desde hace una semana viven en las comunidades de El Rincón, Cruces de Cacahuatepec, Garrapatas, El Ranchito, El Carrizo, Aguacaliente y Pochotlaxco.
El Sur publicó ayer la postura del delegado federal, Iván Hernández, quien sostuvo que no habrá apoyos de reconstrucción para estas comunidades porque no sufrieron tantos daños debido a que están alejadas de la playa.
El director de CAPAMA, Hugo Lozano Hernández, informó en conferencia de prensa el miércoles pasado que la toma de pozos afecta a 50 mil viviendas de 40 colonias, entre ellas El Coloso, Emiliano Zapata, Hogar Moderno, la parte baja de la Progreso y la zona de la avenida Costera.
Una protesta similar es la de 11 comunidades de San Marcos (San José Guatemala, Lomitas de Papagayo, Barrera, El Tejoruco Las Orquetas, Cacao, Palmitas, San Juan Grande, San Juan Chico, Minas, Llano de la puerta y Medanito perro de agua), que insisten en ser incluidos en el censo federal porque también tuvieron daños, aunque éstos no han sido revisados por las autoridades.

 

Piden vecinos de Bellavista más fichas en la entrega de enseres para no dormir en la calle

Argenis Salmerón

Vecinos de la colonia Bellavista pidieron al Ejército dar más fichas para la entrega de enseres domésticos para evitar quedarse a dormir afuera del parque Papagayo.
Dijeron que solamente entregan 250 fichas para la misma cantidad de paquetes de enseres domésticos, siendo que afuera del centro acuático El Rollo dan 500.
Manifestaron que se tienen que quedar a dormir una noche para no perder el turno en la fila, porque aseguraron las personas no respetan los lugares a pesar que se anotan.
Indicaron que la mudanza cobra 400 pesos para las colonias aledañas a la avenida Ejido.
Ayer se entregaron los enseres domésticos a los vecinos de las colonias Bellavista, Ejido y Vista Alegre.
Los enseres otorgados son un refrigerador marca Midea, una estufa de cuatro quemadores, licuadora, ventilador y colchón.
En declaraciones a El Sur, Teresa López, pidió al Ejército dar más fichas para la entrega de enseres domésticos.
Añadió que los soldados entregan 250 fichas y afuera del centro acuático El Rollo dan de 500 a 800 fichas.
Indicó que al otorgar pocas fichas obligan a las personas quedarse dormir afuera del parque Papagayo, “también las personas son bien avorazadas”.
Pidió a los soldados otra sede para la entrega de los enseres domésticos, “está muy lejos el parque, está más cerca la UDA”.
“Apesar que hay una lista de orden, a la mera hora se meten las personas, entonces por eso se quedan a dormir”, puntualizó.

Cuestionan afectados la calidad y el tamaño de los enseres domésticos provenientes de China

Argenis Salmerón

Los vecinos de la colonia 20 de Noviembre se quejaron que los enseres domésticos originarios de China están más pequeños y la calidad de marca de los artículos va disminuyendo, en comparación con los primeros que se entregaron.
Los vecinos recogieron sus enseres domésticos afuera del centro acuático El Rollo, a un costado de la avenida Costera, en el fraccionamiento Costa Azul.
Los vecinos se quejaron que se tienen que quedar una noche en la calle, afuera de El Rollo para recibir sus enseres domésticos, al menos 24 horas.
Los nuevos enseres domésticos son un refrigerador de la marca Midea, una estufa de cuatro quemadores, un colchón, un ventilador de piso y no de pedestal, una licuadora y un juego de sartenes.
Los primeros refrigeradores fueron de la marca Whirlpool tipo inverter (ahorra energía), Winia antes de Daewoo, Mabe, Prime, todos los anteriores de nueve pies y ahora Midea, de origen Chino es de siete pies.
Antes las estufas eran de seis y cuatro quemadores, ahora son de cuatro quemadores y el ventilador era de pedestal y ahora de piso y de menos velocidades.
El juego de sartenes eran de la marca Tfal, Ekco y ahora envuelto en bolsas de plástico transparente, sin marca.
Las licuadoras primero de marcas Tfal y Oster y ahora de origen chino, mientras que los colchones solamente varían en el color.
La vecina Viviana González Escalera, se quejó que los enseres domésticos de origen chino están pequeños y de baja calidad, a comparación de los que se entregaron primero.
“Yo sé que todo es bueno, pero nada más hubiera sido parejos, sin distinción, de todos los que no necesitan los venden en Internet”.
Ayer los enseres domésticos llegaron de la 27 Zona Militar, ubicada en Pie de la Cuesta, luego de la descarga el viernes pasado, procedentes de China.

 

Demora tres días la entrega de enseres domésticos en plaza Patio por los trámites

Daniel Velázquez

Una noche en vela, un día de espera y una carrera contra el tiempo invierten los damnificados por el huracán Otis para recoger sus enseres.
El estacionamiento de la plaza Patio se ha convertido en centro de operaciones del gobierno federal, una parte es ocupada para repartir diariamente despensas y otra para entregar un paquete de muebles básicos para el hogar, que consiste en un refrigerador, una estufa, un colchón, un ventilador, una licuadora y un juego de sartenes.
Los interesados en recibir esa ayuda deben esperar que su colonia sea anunciada para recibir el paquete de enseres, una vez en lista de colonias a entregar deben hacer un trámite que demora tres días, es desgastante, los damnificados deben pernoctar al menos una noche en la calle, defecar al aire libre y comer en ese mismo ambiente.
También deben defender su lugar en la fila para evitar que otras personas se metan. La gente que busca poner orden o hacer negocio empiezan a hacer listas, primero improvisadas en carpetas, después en hojas de cuaderno sueltas y al final en una libreta y organizan pases de lista, en esos pases de lista es donde se descubren a quienes consiguen un lugar en la fila sin formarse, lo que se dice es que los espacios se venden hasta en 500 pesos. El número que se asigna en esa lista no sirve de nada.

Día 1. Dormir en la banqueta

En la calle Juan Álvarez que conecta con el estacionamiento de plaza Patio, no sirve el alumbrado público, aunque están los postes las lámparas no prenden; en ese lugar es donde se congregan los damnificados para poder conseguir el paquete de enseres.
El lugar es agreste, hay banquetas pero están cubiertas por tierra que se ha ido acumulando por las lluvias. La mayoría de los predios están baldíos, hay hierbas, palmas, árboles, el lado izquierdo es donde se forman los vecinos y la zona montosa del lado derecho, se ocupa como sanitario, la gente defeca al aire libre. Algunas casas del lugar tienen letreros que rentan sanitarios pero el costo es de 20 pesos.
La calle está inmersa en una enorme nube de polvo debido a que el constante paso de vehículos levanta los residuos acumulado a los costados de la calle. Por la noche con la luz de los automóviles se ve la nube de polvo que es arrastrada por el viento.
La noche del jueves se reunieron unas 700 personas,quienes llegaron desde las 5:30 de la mañana pero no alcanzaron ficha y decidieron quedarse a esperar al siguiente día.
Lo que se constató esa noche es que los vecinos llegan durante todo el día y hasta las 10 de la noche, todos dispuestos a dormir en la calle, algunos llevan colchonetas, otros cartones y una sábana, y la gente que se duerme, hasta ronca.
A la 1 de la mañana en el lugar se puede ver a la mayoría de los vecinos envueltos en sábanas y dormidos en la banqueta, alguos llevan las famosas sillas Acapulco y en esas se duermen, otros sólo un banco o una silla plegable, el sueño se interrumpe por el pase de lista.
Durante el día uno de los vecinos formados en la fila tuvo la idea de anotar en un folder los nombres de las personas formadas, por la noche eso fue motivo de discusión pues aparecen nombres de personas que nunca fueron a formarse en el día y por la noche reclaman su espacio. Eso sucedió el jueves por la noche: Evodia estaba en la lista, pero en la fila ocho personas señalaron que ellas estuvieron formadas desde las 4 de la tarde y en ese lugar nunca estuvo Evodia, la que hizo la lista pide que dejen formarse a Evodia porque ese es su lugar según la lista, pero la gente en la fila se negó contundentemente y después de una larga discusión se impusieron, Evodia tuvo que irse a la fila no la dejaron meter en el lugar 271.
Ese mismo jueves, a las 9 de la noche, pasaron dos patrullas de la Guardia Nacional, entraron, hicieron recorrido en Costa Dorada, salieron a las 10 de la noche y ya no hubo más patrullajes.
La noche fue fresca, no hizo calor y hasta las 5 de la mañana hizo algo de frío.

Día 2. Recibir una ficha

A las 3 de la mañana empiezan a llegar más vecinos a formarse, la fila se extienden pues la madrugada es el horario preferido por al menos un centenar de personas para hacer la fila.
También llegan los vendedores informales, ofrecen café, atole, tamales, bolillos, volovanes.
Luego sigue el espectáculo de ver pasar los camiones del Ejército y la Guardia Nacional cargados de enseres, esa es la primera vista de los vecinos formados al despertar. Algunos cuentan cuántos camiones llegan y cuántos paquetes llevan, el viernes sobre la calle Juan Álvarez pasaron 16 carros cargados cada uno con 8 paquetes, al menos eso se vio desde la banqueta.
La gente formada hace cuentas de cuántos van a alcanzar y si se van a quedar a dormir otra vez en la calle.
Desde un megáfono un soldado les pide a las personas no atravesarse en la calle cuando pasan los vehículos y pide que muevan sus automóviles para permitir el paso y en caso de no hacerlo, advierte que suspenderán la entrega de enseres, la gente se apura a mover los carros para no afectar el paso de los camiones militares.

El mismo soldado también pide que no dejen basura en el lugar donde pasaron la noche, nadie atiende el llamado, en el lugar hay basura acumulada de varios días, de las miles de personas que han acudido a pernoctar en la calle y que hace evidente el abandono en que se encuentra la zona por parte del gobierno municipal.
A las 6 de la mañana la fila empieza a moverse. El primer grupo de 50 personas pasa al estacionamiento y después la marcha de personas se detiene y continúa con ese ritmo de cada tanto avanzar y detenerse.
Al entrar al estacionamiento lo primero que reciben los vecinos es un áspero mensaje de un soldado: “aquí las cosas se hacen como decimos nosotros no como ustedes digan” y después vienen las amenazas de que si no se obedecen las órdenes que ellos den los van a sacar del grupo y tendrán que volver a formarse, a esa hora el cansancio y la noche sobre el suelo hace a las personas obedientes y sumisas. Los soldados también son exigentes, piden

que la copia de la credencial de elector esté en perfecto estado, que no esté maltratada, que el papel no lleve quebraduras ni manchas de comida y la advertencia es la misma, si no cumplen esa condición le van a sacar del grupo y tendrán que volver a empezar el trámite.
Los militares forman grupos de 50 personas, piden que anoten la fecha en el cintillo y que lo firmen, despues pasan a los ciudadanos a un mesa, donde les anotan un número y la fecha en que recogerán los enseres, ahí empieza la depuración, personas salen porque se formaron pero su colonia no está en la lista de entregas, el desvelo fue inútil, los vecinos que sí pertenecen a las colonias autorizadas son formados frente al Sol a la espera de indicaciones y que pongan un sello de una escuela militar a los cintillos que entregó el gobierno federal, que ya vienen sellados por la Secretaría del Bienestar.
A cada grupo le dan su horario para que vaya a recoger los enseres, empiezan desde la 5 de la mañana, la indicación es llegar una hora antes porque si no llegan en el turno asignado no les van a entregar los enseres. El lugar donde deben esperar es junto a la tienda de comida rápida KFC, en otro acceso del estacionamiento de la plaza Patio.

Día 3. Los “diez minutos”

El tercer día, el primer grupo citado a recoger enseres llega desde las 4 de la mañana. A las 5 de la mañana llegan los soldados y empiezan a formar a las personas de acuerdo con el número que se les asignó el día anterior, en grupos de 50 personas, vuelven las amenazas, no pueden salirse de la formación porque si lo hacen perderán el pase a recibir los enseres.
Aún con la advertencia de que si no llegaban a la hora asignada perderían el trámite, los grupos de 50 no están completos, la gente faltó o llegará más tarde.
Los grupos son guiados por un soldado a entregar los documentos a los militares. Donde vuelven a asignar un número, esta vez lo escriben en la mano y a partir de ese momento empieza el régimen miltar diseñado para los damnificados de Acapulco por el huracán Otis, no pueden salirse de la fila ni para ir al baño es la advertencia, pero al final esa orden no se cumple, la gente corre al monte sin pedir permiso porque en el lugar no hay baños por lo que se corrige la orden “si van a ir al baño, avisen” .
Otra orden, “a partir de este momento no pueden usar el celular, no pueden tomar fotos por su seguridad y la de sus familias”, en Acapulco después del huracán Otis hay 10 mil agentes de la Guardia Nacional y en el estacionamiento de la plaza Patio había al menos medio centenar de soldados, entre los que descargarban los camiones y los que cuidaban a las personas y los responsables de la seguridad advierten del problema que aqueja a Acapulco desde hace casi 20 años.
Los vecinos citados a las 5 de la mañana deben permanecer dos horas y media de pie, viendo como descargan los enseres, los que pudieron se sentaron en el suelo y los demás anduvieron como garzas, levantaban un pie y luego el otro o hacían flexiones de rodilla constantes para mitigar el cansancio.
Luego un persona se acerca y destaca el trabajo de los militares y la Marina para ayudar a los damnificados, pide un aplauso para la Marina y el Ejército por su ayuda y después elogia el trabajo del presidente Andrés Manuel López Obrador y también pide un aplauso para el mandatario, la gente cansada de estar de pie, aplaude sin ganas.
A las 7:30 de la mañana un militar da permiso de avisar a los familiares de que podían pasar para ayudar a llevar los enseres y al mismo tiempo la orden de que la primera fila  puede tomar posesión del paquete de enseres, cada paquete está numerado y debe coincidir con el número marcado en la mano, después de hora y media de estar de pie se les dijo a los damnificados que sólo se tenían 10 minutos para subir los enseres a las camionetas y empieza la cuenta regresiva “y ya van 5”, “ya van 9” y la gente corre de un lugar a otro, primero para ubicar donde está su familia para cuidar el paquete de enseres porque si no se los roban, los que tienen camioneta contratada reciben ayuda de un diablito para llevar el refrigerador y la estufa y los que llevan su auto particular contratan un cargador por 100 pesos. El cobro de flete va desde los 300, 500 y hasta los 800 pesos de acuerdo con la distancia.

Abre la entrega de enseres domésticos opciones de empleo a quienes los acarrean

Camionetas transportan enseres afuera del parque Papagayo Foto: Jesús Trigo

Aurora Harrison

La entrega de enseres domésticos ayer en el parque Papagayo término temprano, por la mañana había pocas personas formadas esperando sus paquetes, al mediodía ya no había fila, ahora la entrega se cambió a la Unidad Deportiva Acapulco.
En tanto que los choferes de las camionetas de mudanzas dijeron que la entrega de estos apoyos les ha ayudado para tener ingresos que al día hacen entre tres o cuatro viajes, que llevan dos paquetes o uno, dependiendo de las personas que piden el viaje.
Además de los choferes de camionetas de mudanzas, también se ha vuelto una oportunidad de empleo para personas que prestan su servicio para acarrear los enseres con un diablito.
La señora Martha dijo que ella con otra vecina pagaron una camioneta de mudanzas, por cada paquete cobraron 700 pesos, pero aparte pagaron 200 pesos porque en un diablito los llevaran hasta la camioneta que se encontraba sobre la calle Andrés de Urdaneta.
Sostuvo que tocó que pagar por ese servicio, porque tanto su vecina, como ella no cuentan con carro ni camioneta y el refrigerador y la estufa son artículos muy pesados que no podían cargarlos.
Otras personas que sí tienen transporte, con ayuda de otros familiares suben el colchón, el refrigerador y la estufa a las camionetas, o en los toldos de los carros para evitar pagar los 500 o 700 pesos que cobran por llevarlos hasta su casa y dejarlos en la puerta.
El señor Juan es conductor de una camioneta de mudanzas y mencionó que desde que se han estado entregando los apoyos de enseres domésticos no ha dejado de trabajar, que a pesar de lo pesado que son los artículos con ayuda de otro familiar han aprovechado esta oportunidad para tener ingresos.
Aunque dijo que el viaje lo cobra según la distancia y si es planta baja o tiene que subir escaleras, lo más económico son 700 pesos, pero si tiene que hacer viajes más largos el valor aumenta, porque tienen que desplazarse distancias más largas.
Como se informó en días pasados hubo personas que tardaron ocho días formados en el parque Papagayo esperando a que les entregaran sus enseres, ayer al mediodía el área del estacionamiento ya estaba vacía, no había ningún soldado.
Por la noche cuando el Ejército emitió el calendario de entrega de enseres decía que para los damnificados de la colonia Progreso que todavía no han recibido sus apoyos ahora tendrán que acudir a la calle Chiapas, donde está la Unidad Deportiva Acapulco.

Reconocen vecinos la ayuda del presidente a pesar de las penurias para recoger enseres

Ayer se observó poca gente haciendo fila para recibir el paquete de electrodomésticos y enseres en el fraccionamiento Costa Azul Foto: Jesús Trigo

Aurora Harrison

Wendy, vecina de la colonia Progreso y afectada por el huracán Otis ayer recibió sus enseres domésticos en el parque Papagayo, después de una semana de estar dando vueltas, hasta que el domingo le entregaron una ficha y sólo tuvo que quedarse una noche.
Ayer a las 9:30 de la mañana junto con su mamá ya estaban afuera del parque con su paquete de enseres, esperaban a otra persona para irse juntas en la misma camioneta de mudanzas, la cual les iba a cobrar 800 pesos a cada una.
“Al principio la fila iba avanzando muy lento, casi no había avance y era lo que preguntábamos porque ya tenía desde un día antes mi mamá y no se lograba avanzar, pero nos dimos cuenta que otras personas se estaban metiendo en la fila, esa era la situación por la cual no se lograba un avance, y se rumoraba que había personas que estaban cobrando para dejar pasar”, dijo.
Agregó que sí fue un proceso largo, no corrieron con suerte como otras personas que rápido salieron, “pero después de que se tuvo que quedar a dormir mi mamá una noche, y la estuvimos acompañando, le traíamos alimento, agua, papel sanitario, porque ese era el detalle en especial para las mujeres porque no había sanitarios”.
“Doy gracias al presidente, porque otro presidente no hubiera hecho esto que se hizo de ayudar a los ciudadanos afectados con el huracán, se porto bien el presidente Andrés Manuel López, no me lo imaginaba, no lo esperaba, sobre todo porque él se encargó que el apoyo llegara a donde tenía que llegar, a diferencia de otros presidentes”, dijo.
La beneficiaria recordó que el domingo al principio no querían entregar fichas los soldados, porque había mucha gente que estaba agresiva, “pero ahora entiendo que era porque estaban estresadas, cansadas, porque había adultos mayores que se quedaban a dormir, tirados en sus colchonetas, en un cartón y así fue el proceso”.
Hasta el domingo en la noche que recibió la ficha y ayer lunes por la mañana “me tocó recibir los enseres”, al principio, indicó, era vueltas, hasta ayudó en la organización de la lista e incluso se creó un grupo de WhatsApp, pero como “había muchos conflictos, mucho alboroto la eliminaron y se juntó con otras personas donde había más organización”.
Platicó que el domingo estuvieron hasta muy tarde los empleados de Bienestar y del Ejército entregando porque se habían “repartido 500 fichas, pero ya andaban cansados los soldados, tanto ellos como uno que esta fastidiado de estar en el sol y desvelándose”.
En la fila siguieron quedándose las personas que no alcanzaron a recibir sus paquetes, están los tendidos de cartones, sombrillas para cubrirse del sol, y en la banqueta había muchas envolturas de comida y envases de plástico donde tenían agua o refresco, los pocos cestos que estaban para que ahí se depositara la basura estaban saturados.

 

Forman fila ocho días vecinos de la colonia Progreso para recibir enseres

Cientos de vecinos de la colonia Progreso esperan en una tumultuosa fila que les sean entregado su paquete de enseres Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

Vecinos de la colonia Progreso afectados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca de la malla ciclónica del parque Papagayo, durmieron en sillas y hasta ayer recibieron sus enseres domésticos por parte de la Secretaría de Bienestar.
Comentaron que durante el tiempo de espera se dieron cuenta que había personas que cobraban por apartar los lugares y que por esa razón es que tardaron para recibir el apoyo del gobierno, porque metían a otras personas a las filas.
Ayer había dos filas, una de los que ya tenían una ficha y que estaban esperando para que se les entregaran los enseres y los otros que tenían que esperar otro día. La fila estaba más organizada y es que había rumores de que ya no iban a entregar en el parque, pero es una versión que no estaba confirmada sólo “rumores” que se escucharon.
Los soldados ahora metieron los camiones al área de estacionamiento y las camionetas de mudanzas y los carros esperan sobre la calle Andrés de Urdaneta, de manera que ese tramo de vialidad está cerrado a la circulación de vehículos. También había botes de basura saturados debido a la cantidad de desechos de comida que las personas que hacen fila tiran.
La señora Rebeca es vecina de la colonia Progreso y estaba formada en la fila de los que ya iban a recibir el apoyo. Recordó que con el huracán que impactó el 25 de octubre su vivienda resultó afectada, como la mayoría de los inmuebles en la ciudad; ayer, luego de ocho días que pasó desvelándose y mal comiendo, recibió sus enseres domésticos.
Sentada en una silla plegable, la señora Rebeca recordó que estuvo “ocho días aquí y hubo bastantes personas que estuvieron cobrando, empezaron a meter gente, hasta que los mismos que estábamos formados empezamos a sacar y la misma gente de la fila que se fue organizando”, porque dijo “había personas que gritaban y eran muy déspotas”.
“A los militares los tuvieron que cambiar, porque la fila no avanzaba, los cambiaron, porque a las 3 de la tarde se acaba la entrega de enseres, y ahorita no, ahorita siguen entregando hasta muy tarde, y ahorita personalmente pasan el jefe (de los militares) para preguntar si avanzaba la fila, porque gracias a él es que avanzó”, dijo.
Mencionó que había versiones entre las personas de la fila que los “militares estaban vinculados con los que apartaban lugares”, porque después de que llegaron nuevos soldados y agentes de la Guardia Nacional hubo más movimiento y la fila empezó a avanzar.
“Nos venimos en equipo con otros vecinos y gracias a eso es que la pasamos divertidos, porque estar aquí fue un infierno, los primeros días ya no aguantábamos, hasta que tuvimos que hacer relajo… que de campamento, de picnic para soportar el sol, el hambre, y sin baños porque si no tomas agua los intestinos apretados, el estrés porque ya eran siete días y nos fuimos a bañar cuando dieron las fichas”, declaró.
Abundó que los soldados dieron fichas y “ya estamos a nada de que nos entreguen nuestros enseres, desde el domingo pasado llegué y era de esperarse porque había mucha gente, aparte la fila era larga porque venían de colonias, de María de la O, Santa Cruz, porque decían que también llevaban varios días en la UDA y no salían y todo esto estuvo mal organizado, porque no lo hicieron por letra, así como nos dieron el dinero para reconstrucción así nos hubieran llamado para darnos los enseres”.
Otra vecina también afectada, la señora Martha, dijo que ella también lleva ocho días ahí esperando la entrega de sus enseres, que al igual que la señora Rebeca estos días de espera los ha sabido sobrellevar porque con sus vecinos están platicando, se comparten comida que les llevan sus hijos, y se intercambian para hacerse guardia y poder ir al sanitario.