La entrega de enseres en la Unidad Deportiva Jorge Campos fue ágil, pero entre conflictos por parte de los vecinos rezagados de la colonia Ciudad Renacimiento y los damnificados que fueron citados este domingo y que son de las colonias aledañas.
Desde un día antes los vecinos con las iniciales de los apellidos de la A a la E de las colonias Frontera, Agrícola, Electricistas, Nueva Generación, Fidel Velázquez, Donaciano Rivera y Acapulco 2000 se formaron afuera del acceso principal, dando los agentes de la Guardia Nacional prioridad a estos vecinos citados por primera vez.
En la misma entrada se formó otra fila de personas rezagadas de la colonia Ciudad Renacimiento, que cuando terminaron de entregar los enseres a las personas que estaban citadas para ayer, comenzaron a entrar a recibir sus electrodomésticos, pero impidieron que otras personas que llegaban de las colonias citadas pudieran entrar, lo que generó confrontación.
Para la 5 la tarde en el acceso principal ya había 80 personas formadas de las colonias citadas para este martes, muchas de ellas de los apellidos de la A a la E que no pudieron ingresar este domingo, y a un costado había una fila que daba la vuelta a la unidad deportiva de personas rezagadas de Ciudad Renacimiento.
Una de las vecinas de la colonia La Frontera comentó que a ella no la dejaron entrar a recibir sus enseres, pese a que llegó en el día que se le citó, porque ya estaban pasando las personas rezagadas de Ciudad Renacimiento a recibir sus electrodomésticos.
La mujer se quedó formada desde la tarde de este domingo, a la espera de ser la primera en entrar hoy a recibir sus electrodomésticos, y para que no hubiera confusiones y pleitos, junto a otras personas se organizaron y entregaron unas fichas numeradas conforme iban llegando.
A algunas personas con la ficha se les daba la oportunidad de ir a sus casas para dar de comer a sus hijos o atender sus propias necesidades, pero tendrían que regresar a la fila, para pasar ahí toda la noche y madrugada, de lo contrario perderían su lugar.
Las propias vecinas estimaron que ayer se entregaron unos 500 paquetes de enseres en ese punto, debido a la gran demanda que hay por parte de los vecinos rezagados de la colonia Ciudad Renacimiento, quienes han llevado sillas, sillones, con sus respectivas sábanas, para dormir y hoy poder recibir sus electrodomésticos.
Ayer se observaron aglomeraciones en las paradas del Acabús y damnificados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca del parque Papagayo donde durmieron para recibir los electrodomésticos que reparte el gobierno federal. En Renacimiento (en la imagen) hubo fricciones con vecinos de otras colonias y muchos se quedaron formados y con las manos vacías. Ayer también, la gobernadora Evelyn Salgado anunció la puesta en marcha de un plan de reforestación en la ciudad y en Coyuca de Benítez Foto: Jacob Morales
Forman fila ocho días vecinos de la
colonia Progreso para recibir enseres
La gente se organiza e impide que haya personas que cobran por apartar lugar
Aurora Harrison
Vecinos de la colonia Progreso afectados por el huracán Otis estuvieron ocho días formados cerca de la malla ciclónica del parque Papagayo, durmieron en sillas y hasta ayer recibieron sus enseres domésticos por parte de la Secretaría de Bienestar.
Comentaron que durante el tiempo de espera se dieron cuenta que había personas que cobraban por apartar los lugares y que por esa razón es que tardaron para recibir el apoyo del gobierno, porque metían a otras personas a las filas.
Ayer había dos filas, una de los que ya tenían una ficha y que estaban esperando para que se les entregaran los enseres y los otros que tenían que esperar otro día. La fila estaba más organizada y es que había rumores de que ya no iban a entregar en el parque, pero es una versión que no estaba confirmada sólo “rumores” que se escucharon.
Los soldados ahora metieron los camiones al área de estacionamiento y las camionetas de mudanzas y los carros esperan sobre la calle Andrés de Urdaneta, de manera que ese tramo de vialidad está cerrado a la circulación de vehículos. También había botes de basura saturados debido a la cantidad de desechos de comida que las personas que hacen fila tiran.
La señora Rebeca es vecina de la colonia Progreso y estaba formada en la fila de los que ya iban a recibir el apoyo. Recordó que con el huracán que impactó el 25 de octubre su vivienda resultó afectada, como la mayoría de los inmuebles en la ciudad; ayer, luego de ocho días que pasó desvelándose y mal comiendo, recibió sus enseres domésticos.
Sentada en una silla plegable, la señora Rebeca recordó que estuvo “ocho días aquí y hubo bastantes personas que estuvieron cobrando, empezaron a meter gente, hasta que los mismos que estábamos formados empezamos a sacar y la misma gente de la fila que se fue organizando”, porque dijo “había personas que gritaban y eran muy déspotas”.
“A los militares los tuvieron que cambiar, porque la fila no avanzaba, los cambiaron, porque a las 3 de la tarde se acaba la entrega de enseres, y ahorita no, ahorita siguen entregando hasta muy tarde, y ahorita personalmente pasan el jefe (de los militares) para preguntar si avanzaba la fila, porque gracias a él es que avanzó”, dijo.
Mencionó que había versiones entre las personas de la fila que los “militares estaban vinculados con los que apartaban lugares”, porque después de que llegaron nuevos soldados y agentes de la Guardia Nacional hubo más movimiento y la fila empezó a avanzar.
“Nos venimos en equipo con otros vecinos y gracias a eso es que la pasamos divertidos, porque estar aquí fue un infierno, los primeros días ya no aguantábamos, hasta que tuvimos que hacer relajo… que de campamento, de picnic para soportar el sol, el hambre, y sin baños porque si no tomas agua los intestinos apretados, el estrés porque ya eran siete días y nos fuimos a bañar cuando dieron las fichas”, declaró.
Abundó que los soldados dieron fichas y “ya estamos a nada de que nos entreguen nuestros enseres, desde el domingo pasado llegué y era de esperarse porque había mucha gente, aparte la fila era larga porque venían de colonias, de María de la O, Santa Cruz, porque decían que también llevaban varios días en la UDA y no salían y todo esto estuvo mal organizado, porque no lo hicieron por letra, así como nos dieron el dinero para reconstrucción así nos hubieran llamado para darnos los enseres”.
Otra vecina también afectada, la señora Martha, dijo que ella también lleva ocho días ahí esperando la entrega de sus enseres, que al igual que la señora Rebeca estos días de espera los ha sabido sobrellevar porque con sus vecinos están platicando, se comparten comida que les llevan sus hijos, y se intercambian para hacerse guardia y poder ir al sanitario.
No son censados vecinos de San Marcos por no estar incluidos en la declaración de desastre
Por la razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica y no de Acapulco los discriminan, aunque hayan sufrido severas pérdidas, señalan
Ramón Gracida Gómez
Paredes de viviendas de adobe partidas a la mitad, techos de lámina que no han sido reparados por falta de dinero y milpas completas de maíz perdidas son algunos de los estragos ocasionados por el huracán Otis en diez comunidades de San Marcos colindantes con Acapulco, que no fueron censadas.
Damnificados criticaron que no fueron tomados en cuenta por una razón “política” de ser parte del municipio de la Costa Chica que no fue incluido en la declaración de desastre, a pesar de vivir las mismas consecuencias que los habitantes de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Pidieron la visita del delegado federal Iván Hernández, porque los funcionarios con los que se han reunido sólo “están jugando” con ellos, les piden pruebas de sus daños y no cumplen los acuerdos que firman. Advirtieron de un nuevo bloqueo en la carretera federal de la Costa Chica este lunes si no son atendidos.
El Sur hizo un recorrido este sábado en algunas de estas comunidades afectadas por el meteoro del 25 de octubre, con la ayuda de representantes de los poblados que han organizado la toma de los pozos de agua y los bloqueos de la carretera federal, el último apenas el viernes pasado.
Fueron más de cuatro horas de recorrido por distintas viviendas dañadas y que aún no han sido reparadas porque los propietarios, muchos adultos mayores, no tienen los recursos económicos para comprar ni siquiera láminas de 900 pesos porque viven de su pensión que da la federación.
Ningún funcionario o servidor de la Nación ha acudido a revisar las afectaciones, por lo que es mucha la necesidad de los pobladores consultados de mostrar todos los daños que tienen, todo lo que perdieron, todo lo que no han podido recuperar a casi tres meses del paso del huracán.
La visita empezó a las 12:30 de la tarde en El Tejoruco, la comunidad de Florencio Villareal en la que se encuentra la intersección entre la carretera hacia la Costa Chica que se prolonga desde Barra Vieja, y la carretera hacia la misma región desde el crucero de El Cayaco, en la zona suburbana de Acapulco.
Para sobrevivir las primeras semanas después de la catástrofe, Alberta Morales García y su hija Isabel Gaspar, vecinas de esta localidad, pedían agua y comida a los automovilistas porque la Marina y el Ejército sólo entregaron despensas en su localidad dos veces y tenían que ir hasta Lomas de Chapultepec por ellas.
“A lucha salimos” de la casa, recordó Alberta dentro de su vivienda que parece deshabitada porque se echaron a perder varias pertenencias, pero que no quiere dejar porque ahí crió a sus nueve hijos. Vende pollos al menudeo, pero su principal fuente de ingreso es la pensión de adulto mayor.
La casa de Alberta está cerca de la escuela primaria rural estatal Benito Juárez, cuyo techo resultó afectado y los niños de primero a sexto toman clases en la cancha techada que se encuentra a un costado; para poder entrar a ver los daños durante el recorrido, la comisaria municipal, Yazmín Navarrete Guerrero, tuvo que insistir con los agentes de la Guardia Nacional que pernoctan en los salones desde finales de diciembre.
Es una comunidad de campesinos, indicó el comisario suplente, Ezequiel Flores Hernández, y hay una dependencia económica de la milpa que siembra, tres hectáreas en promedio por productor, porque venden una mitad y consumen la otra mitad; casi todos perdieron todo por Otis.
Acompañado de representantes de otras comunidades, el vecino de Tejoruco, Álvaro Arcos, contó que los damnificados de San Marcos decidieron protestar por primera vez el 11 de noviembre porque los “Servidores de la Nación” les dijeron que no acudirían a sus casas porque pertenecían a San Marcos, municipio que no fue incluido en la declaración de desastre.
Para los damnificados, es una cuestión “política” porque sí pertenecen oficialmente al municipio de la Costa Chica, pero tuvieron los mismos daños materiales que los vecinos de Acapulco porque sus comunidades colindan con este municipio.
Luego tomaron los pozos de agua que están dentro del Ejido de La Barrera, no de Lomas de Chapultepec, enfatizó el campesino, del 18 al 20 de diciembre, con lo que lograron la primera reunión en las oficinas de la Promotora Turística (Protur) en el bulevar de Las Naciones.
En el encuentro participaron el delegado federal de Gobernación en Guerrero, Juan Carlos Barrios Curtis; el representante de la Secretaría de Gobernación del estado, Lucio García Villalba; el delegado de la misma dependencia estatal, Osiel Morales Nava, y otro funcionario del estado del que no saben su nombre.
Los representantes de los gobiernos federal y estatal, ambos morenistas, les pidieron “pruebas” de los daños que tenían, además de que el alcalde de San Marcos, el perredista Tomás Hernández Palma, mandara un oficio al estado.
Hernández Palma les contestó en la misma reunión que ya había enviado el documento y señaló al secretario de Protección Civil, Roberto Arroyo Matus, de no hacer avanzar la solicitud, de acuerdo con la versión de los pobladores presentes.
Ante la falta de resultados, las comunidades se organizaron por su cuenta y son alrededor de mil habitantes de Medanitos, Perros de Agua, Llano de la Puerta, San Juan Grande, San Juan Guatemala, Las Minas, Tamarindillo, Lomitas de Papagayo, Barrera, El Tejoruco, Cacao y Palmitas.
El 3 de enero tuvo lugar una reunión más, donde estuvieron presentes la subdelegada federal de Gobernación en Guerrero, Edith Mariel Panches Giles, los funcionarios García Villalba y Morales Nava, y otro representante de Gobernación estatal, Rafael Montalván Astudillo.
Acordaron que el miércoles 17 de enero tendrían una respuesta con la condición de que ya no se manifestaran; un día antes, Álvaro Arcos habló con García Villalba para que le diera la hora en que tendrían la respuesta, pero el funcionario la pospuso durante el transcurso del día.
El jueves se manifestaron otra vez los damnificados porque lo acordado fue “una mentira, están jugando con nosotros o qué quieren que hagamos nosotros”, les dijeron a los representantes del estado, García Villalba y Morales Nava, quienes se comprometieron mediante un convenio firmado a que el viernes acudiría el delegado federal, Iván Hernández.
Los damnificados de San Marcos ubican a Iván Hernández como el único que les puede dar un respuesta, porque es el “único autorizado del gobierno federal y está más cerquita de López Obrador” y de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel.
Pero no llegó el delegado el viernes y entre 600 y 800 pobladores bloquearon la carretera federal hasta las 7 de noche, sólo liberaron la vía porque “nos sentíamos mal nosotros porque había mucha gente enferma con hemodiálisis, mucho niño con tos, la cola se hizo grandísima”, dijo Álvaro Arcos.
Entre el crucero de El Tejoruco y el puente de Lomas de Chapultepec se ubica la localidad de La Barrera, de apenas unas 30 viviendas, varias de ellas fungen también como tiendas de artesanías. Una de ellas es de Luz Divina Hernández Espíritu, quien estimó en 50 mil pesos la pérdida de mercancía mientras mostraba el cuarto en el que se encontraba el 25 de octubre y fue arrasado también por el huracán.
Ahora sólo tiene un colchón, la base de la cama y unas enormes láminas colgando, y contó que le ofrecieron en Acapulco el paquete de enseres domésticos en 5 mil pesos. A un costado vive su hija Juana, quien enseñó el tiradero de pertenencias que ocasionó Otis; y al lado vive otra hija de Luz, en total son siete personas que viven en tres casas contiguas, todas afectadas.
Sus vecinos son Eleuterio Colón, de 71 años, y su esposa Cruz Cortés Muñoz, de 57 años, quienes huyeron de su cuarto cuando se les empezó a meter el agua y se refugiaron en su cocina, donde ahora duermen porque una pared de adobe de su recámara se partió a la mitad y está a punto de colapsar.
“Parece burla”, se quejó el comisario de San Juan Guatemala, Gonzalo Guatemala Luna, de la falta de respuesta por parte del gobierno, que les pide “pruebas, pruebas”, pero no les ha ayudado, aunque se las muestran.
Un último ejemplo: la casa de María Pérez se inundó por un cuerpo de agua cercano que creció con la lluvia, la señora de 67 años y su nieta fueron rescatadas por sus vecinos y todo se le echó a perder, incluyendo su máquina de coser de la que se mantiene.
Una brecha de tierra debajo del puente de Lomas de Chapultepec es el camino que conduce a San Juan Guatemala y antes se cruza la localidad de Lomitas de Papagayo; ambas comunidades están a 50 minutos en automóvil de su cabecera municipal de San Marcos y solamente a dos minutos del territorio que ya empieza a ser Acapulco.
La larga fila de afectados por el huracán Otis que espera su turno para recibir los enseres que el gobierno fe-deral está entregando Foto: El Sur
Ramón Gracida Gómez
“Estamos desesperados”, exclamó un vecino de la colonia Progreso que este viernes cumplió una semana en la fila para recoger los enseres domésticos que el gobierno federal está entregando en el parque Papagayo por las afectaciones del huracán Otis.
Es tan larga la espera que los vecinos se organizan por “bloques” de 20 beneficiarios formados contiguamente y a mediodía de ayer se había conformado el bloque 216, a unos 50 metros de las escalinatas del Ayuntamiento de Acapulco.
Los últimos vecinos que se formaron eran conscientes de que iban a tardar varios días en recibir los enseres domésticos que da el gobierno federal como parte del censo que se levantó en apoyo a los ciudadanos afectados por el huracán Otis.
Son empleados que tienen que pedir permiso en sus centros de trabajo para acudir a anotarse en la lista de los bloques; de los 20 vecinos que conforman uno de estos grupos, una parte se queda a dormir y la otra la releva hasta el siguiente día.
Se quejaron de la desorganización por parte del gobierno federal debido a que la entrega de enseres en el parque Papagayo es diferente a otros puntos, donde fueron llamados acorde a la primera letra de su apellido, y en este caso fue un llamado general a la populosa colonia Progreso.
La temperatura aumentaba, se sentía más calor, y por ello todos los beneficiarios formados alrededor del parque llevan al menos una sombrilla y los que llevan más días hasta sillas de plástico y uno que otro sillones largos para recostarse; los menos utilizan un pedazo de cartón para sentarse en el suelo.
Casi todos platicaban con sus vecinos, otros sólo veían de frente para esperar, algunos dormían, otros comían y vendedores ambulantes aprovechan la gran concentración de hombres y mujeres para ofrecer sus productos, entre ellos unas paletas de hielo que cuestan 12 pesos.
Los vecinos se encontraban recostados en la reja verde que rodea el parque Papagayo, arriba de ellos están los pedazos de cartón en los que marcan a qué número de bloque pertenecen y los integrantes del número 145 dijeron que llevaban seis días esperando, con la misma dinámica de relevo entre ellos.
Una larga cinta amarilla delimita el espacio entre los vecinos formados y los transeúntes que pasan por ahí, y es que algunos vecinos comentaron que algunos aprovechados venden los lugares de 500 a mil pesos, como se informó en este periódico en su edición del martes pasado.
Hasta el frente de la fila, a punto de recibir los enseres, un grupo de vecinos estaba recostado bajo unos pequeños árboles y arbustos que dan sombra en la banqueta de la avenida Juan Sebastián Elcano; sus lugares estaban delimitados.
Comentaron que lo tienen que hacer así porque otros vecinos se metían y se alargaba la fila, en la que llevaban desde el sábado pasado, cuando aún se entregaban los enseres en la Unidad Deportiva de Acapulco (UDA).
Los primeros de la fila se han quedado a dormir varios días, y no les da temor porque hay rondines de agentes de la Guardia Nacional; pensaron que este viernes, al fin, iban a recibir los enseres domésticos, que consisten en un refrigerador, una cama, una estufa y un juego de sartenes.
Pero los soldados sólo entregaron 250 fichas a partir de las 5 de la mañana, cuando en días anteriores la cifra ha ascendido a 500, y la entrega de los enseres empezó a las 9 de la mañana y se prolongó a mediodía; a la 1 de la tarde ya no había ningún soldado o funcionario que atendiera las dudas de los vecinos.
Ocurre que algunas personas tienen problemas con sus documentos, como una joven madre que cargaba a su bebé y perdió su credencial del INE; el trabajador del parque que abría y cerraba el portón sólo la referenció con una camioneta militar a punto de salir, que sólo se detuvo unos segundos y el jefe militar no le resolvió su planteamiento.
“Tardé 48 horas para recibir mis enseres domésticos y obligan a quedarse a dormir, porque los soldados pasan lista cada dos horas y si no estás te mandan al último, a pesar de tener un lugar asignado”, relató la vecina de la colonia Providencia, Guadalupe Diego Palomo, luego de recibir sus artículos afuera del centro acuático El Rollo, ubicado en la avenida Costera, en el fraccionamiento Costa Azul.
Las colonias asignadas para la entrega de enseres domésticos son: Hermenegildo Galeana, Praderas de Costa Azul, Justicia Social, Lomas de Costa Azul, Vista Hermosa, Club Deportivo, Condesa, Cumbres de Figueroa, Garita y 20 de noviembre.
La fila de personas abarca de la entrada del centro acuático hasta atrás del negocio, frente a playa Icacos.
Los enseres domésticos son: un colchón, una estufa, un refrigerador, un ventilador, una licuadora y un juego de sartenes.
Diego Palomo relató que llegó el domingo a la 1 de la tarde para formarse y hasta ayer recibió sus enseres domésticos.
“Aquí uno tiene que ponerse listo, porque la gente se mete y no avanza la fila y lo que provoca es quedarse más tiempo”, acotó.
Reclamó que hay personas que ofrecen sus espacios en 500 pesos la noche, pero “se hace el relajo por ese tipo de personas”.
“Por esa razón pasan lista cada dos horas, como si estuviéramos en sus cuarteles militares, nos regañan, yo creo que se desquitan con nosotros”, comentó.
Declaró que en esas 48 horas sufrió hambre, calor y frío, “es un martirio, todo por falta de organización de los soldados, pero lo hacen a su manera”.
Sostuvo que estuvo acompañada de su hija de 8 años durante esas 48 horas, “valió la pena la espera, porque la verdad sí necesito los enseres, porque lo perdí todo”.
“Mi casa era de madera y láminas galvanizadas, todo se me cayó por el huracán Otis; creo las partes altas de Acapulco sufrieron los mismos daños, declaró.
Expresó que “este huracán casi nos quita la vida, a mi y a mi familia –integrada por cinco miembros– nos salimos a tiempo y corrimos a la casa de la vecina, que es de material, y después se escuchó como se cayó todo”.
Añadió: “al menos el gobierno de López Obrador, nos ayudó para no empezar de cero, ya comenzamos a levantar la casita, ahora más resistente y con los enseres, un poco mejor estaremos”.
El presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró que, si solamente se han entregado 80 mil paquetes de enseres a las familias damnificados del huracán Otis –de las 250 mil registradas en el censo– es por la incapacidad del mercado nacional para surtir el total de estufas y refrigeradores y recordó que por eso se han encargado a China y Corea del Sur.
Este miércoles el presidente ofreció su conferencia mañanera desde las instalaciones de la Décimo Segunda Región Naval en Acapulco, confió en que para la próxima visita que haga al puerto pueda entregar los primeros certificados de rehabilitación de las casas.
A pregunta de un reportero por la lentitud en la entrega y las largas filas que hay en los puntos en los que se cita a los damnificados se deben a la falta de electrodomésticos en México, respondió que es por eso.
“Tiene que ver con la falta de los electrodomésticos, por eso la compra en China, en Corea (del Sur), pero lleva tiempo; sin embargo, ya se han repartido miles de paquetes, pero estamos hablando, ojalá y lo internalizamos, de alrededor de 250 mil hogares, son 250 mil estufas, 250 mil refrigeradores, es un paquete de enseres”, y de no recurrir a esos dos países no hubieran conseguido los productos.
En su intervención inicial, el presidente había dicho que ya se están entregando 80 mil paquetes de enseres y que “a más tardar en marzo van a estar ya en los hogares de todas las familias de Acapulco y de Coyuca”.
En su intervención el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González, explicó que en México no hay ni estufas ni refrigeradores que son artículos “críticos” de conseguir y que están batallando para ello; por eso se pidieron a los dos países industrializados de Asia.
“Entonces, la estrategia es entregar los paquetes completos. Los demás artículos los tenemos ya completos totalmente, los 250 mil, pero pues no podemos entregar por partes, sería más complicado, y lo que buscamos es entregar todos los artículos en paquetes de manera unitaria a las familias”.
Dijo que conforme están llegando las estufas y los refrigeradores, se arman los paquetes y se distribuyen en las colonias, conforme a la estrategia de entrega diaria que hay y que se informa al gobierno del estado.
Ante el reclamo de que hay colonias a las que no han ido respondió “no es que vayamos a otras colonias que se nos ocurra ir, si no se programa, se coordina con el estado de acuerdo a los paquetes que tengamos disponibles”, y que desde una noche antes se mueven los vehículos a las colonias donde se entregan. “Entonces, no es que no queramos entregar o nos falte la iniciativa por entregar, sino es la necesidad que tenemos de estos dos artículos”.
Explicó que en México con las empresas que han encargado los productos se han coordinado para que la entrega sea lo más rápido posible y se entreguen a las familias afectadas e informó que el 18 de enero llegará un cargamento a Acapulco.
“Tenemos una estrategia o estamos buscando que lo que vaya llegando, integrar de inmediato los paquetes e irlos distribuyendo a la población para poder concluir en la fecha que tenemos establecida, que es a finales de febrero”, informó.
No olvida el medio rural
Durante la bienvenida a la conferencia de prensa, López obrador reconoció la actuación ejemplar de las secretarías de Bienestar, la Comisión Federal de Electricidad, Comisión del Agua, para que los damnificados tengan los apoyos, la luz y agua potable.
Pero también de la propia población damnificada en la rehabilitación de las escuelas con las madres y padres de familia, en la rehabilitación de mercados con la participación de los locatarios, y en la reconstrucción de sus casas. “es una labor conjunta”.
Así como del sector empresarial “nos están ayudando bastante los empresarios de Acapulco y del país, nos ayudan para que se invierta en la rehabilitación de condominios, de hoteles, y estamos también ayudando”.
López Obrador dijo que hay una demanda desde el primer día que vino a Acapulco en la zona rural con muchos campesinos, “y me tocó constatar cómo habían perdido sus cosechas, sobre todo lo relacionado con la producción de maíz. Y decirles que a partir de hoy, igual a los pescadores, se les van a entregar ya todos sus apoyos y vamos a seguir adelante”.
El presidente volvió a dar su pésame a los familiares de los tres Servidores de la Nación originarios de Veracruz, que perdieron la vida en un accidente automovilístico en la autopista del sol durante su trayecto de Chilpancingo hacia Acapulco, el 5 de enero.
“Todo sea por recuperar lo poco que perdimos con el huracán Otis, que casi nos quita la vida por sus violentos vientos”, expresó el señor Leonardo Aguilar Mendoza de la colonia Morelos, luego de ir a recoger sus enseres domésticos a la Unidad Deportiva Acapulco (UDA).
Desde la semana pasada, la UDA ha sido una de las sedes para entregar enseres domésticos a los damnificados de la colonia Morelos y sus alrededores.
Los soldados dan menos de 500 fichas para los vecinos del lugar mencionado, lo que ocasiona que los vecinos se queden a dormir afuera de la UDA.
Por otra parte, no se respetan las letras del abecedario de los vecinos, sino el que llega temprano para formarse en la fila.
Aguilar Mendoza contó que su casa de construida de paredes de block, madera y láminas galvanizadas, “no soportó el azote del huracán Otis”.
“Se llevó el techo totalmente y se cayó una pared, la verdad yo y mi familia nos fuimos a la casa de un vecino”, relató.
Comentó que él, su esposa y sus tres hijos, “la libramos de puro milagro y estamos para contarla, la verdad, fue muy feo”.
Expresó: “créeme que cada familia tiene una historia que contar lo que le pasó con el huracán Otis, ojalá ya no vuelva pasar esta desgracia”.
Afirmó que “es un viacrusis para los acapulqueños obtener los enseres domésticos en plena necesidad”.
“Nos tenemos que aguantar la indicaciones del Ejército como si nosotros fuéramos de su zona militar, nos regañan, nos hacen en menos y se ponen chocantes”, acotó.
Contó que estuvo 48 horas formado para obtener sus enseres domésticos, “bueno mi hijo se vino a dormir una noche y yo lo vine a cubrir”.
Denunció que alrededor de la UDA hay “un tremendo abuso de las personas que sacan copias, que sacan los enseres y los que venden comida”.
“No existe la autoridad en el lugar, no regulan los precios y aquí la verdad se sufre para tener algo que está destinado”, puntualizó.
Exigió que haya más organización por parte de los efectivos del Ejército o que abran más puntos de entrega de enseres domésticos.
“Perdí todas mis cosas y casi no la cuento, porque el huracán Otis voló mi techo de madera y láminas galvanizadas”, expresó la vecina de la colonia Morelos, Adolfina Gutiérrez Piña, luego de ir a recoger sus enseres a la Unidad Deportiva Acapulco (UDA), en la colonia Progreso.
“Fue una experiencia espantosa, el huracán Otis de milagro los acapulqueños estamos vivos, nunca había vivido algo así, ni en el Paulina”, manifestó.
La entrega de enseres domésticos se lleva a cabo en la UDA, en la calle Chiapas de la colonia Progreso.
Los vecinoss sacan los enseres domésticos a la calle Oaxaca, donde se ponen las camionetas de mudanza al servicio de los vecinos.
Gutiérrez Piña criticó que el costo de la mudanza oscila entre 300 y 400 pesos, “es algo injusto, pero se aprovecha de las circunstancias, les toca hacer su agosto”.
Reclamó que también cobran por sacar los enseres domésticos de la UDA a la calle Oaxaca, “son 250 pesos por paquete, en una distancia menor a 100 metros”.
Se quejó que 48 horas estuvo formada afuera de la UDA, “me quedé a dormir una noche en la calle, solamente me tapé con una sábana y un cartón para acostarme”.
“La verdad no son las condiciones ni la manera de recibir los enseres domésticos, de por sí sufrimos con el Otis y ahora aquí”, puntualizó.
Expresó: “fíjese no terminó con la limpieza de mi casa y ando en la calle para que reciba mis enseres, y lo hago por necesidad, porque perdí lo material de la casa”.
Afirmó que solamente le quedó la mesa de plástico y sus sillas, “el ropero de madera, el refrigerador, la televisión y la cama se mojaron, porque me quedé sin techo”.
“Mi techo que con tanto esfuerzo hicimos junto a mi esposo, en menos de media hora el Otis se lo llevó de una manera impresionante”, relató.
Contó que de manera provisional, “le puse una lona azul al techo, porque no hay material en Acapulco y si hay es caro”.
Declaró que “vamos a hacer el esfuerzo con mi familia –integrada por cuatro– para ponerle loza de concreto a dos cuartos y lo demás de lámina; el albañil nos cobra 40 mil, más el material”.
Aseguró: “yo y mi familia casi no la contamos, nos refugiamos abajo de la cama y le pusimos todo lo pesado para que no nos llevara el viento”.
Pidió que haya más organización de los efectivos del Ejército y abrir más lugares de entrega, y “así evitan que la gente se quede dormir en la calle”.
Vecinos del poblado La Sabana persiguen un camión con despensas con soldados que no se detuvieron, el domingo 24 de diciembre Foto: Daniel Velázquez
Daniel Velázquez
El domingo 24 de diciembre, cientos de vecinos del poblado de La Sabana acusaron ser engañados por soldados del Ejército, del camión con el número de matrícula 1001275. Lo siguieron por medio kilómetro y al final no les entregaron las despensas que llevaba.
Como parte de la distribución de la ayuda a los damnificados por el huracán Otis, el gobierno del estado publica diariamente los lugares donde el Ejército y la Marina entregarán enseres o despensas. El sábado apareció en la lista el poblado de La Sabana. Los vecinos se formaron, en la calle Margarita Maza de Juárez, a un costado de minisúper Santa Rita porque ahí fue el sitio en que la vez pasada las entregaron despensas.
Al lugar las llegaron desde las 9 de la mañana. Los soldados con el camión se presentaron minutos antes de las 12 del día, pero no se detuvieron donde estaba la fila de personas esperándolo, sino que subió por la calle contigua, la Emiliano Zapata y avanzó hasta la parte alta, la colonia Ampliación Mártir de Cuilapa.
Como el camión del Ejército no se detuvo, las personas formadas lo fueron siguiendo, algunos caminando y otros corriendo. Los más jóvenes iban cerca del vehículo, pero los adultos mayores se quedaron atrás y las personas con bastón ya no lo siguieron. El camión avanzó sin detenerse hasta la parte mas alta donde ya no había paso, como a unos 500 metros de donde estaba la fila de personas esperándolo. Los soldados hasta grabaron con sus celulares a las personas que los iban siguiendo.
Cuando el camión se detuvo, los soldados ordenaron a las personas retroceder para permitir a los soldados organizar la entrega de despensas. Bajaron los cartones con los casilleros de huevos, ordenaron a las personas formarse y anunciaron que la entrega se haría con cupones y con credencial de elector. En ningún punto de entrega de despensas solicitan la credencial de elector, el único requisito ha sido el vale.
Las personas se formaron, se alistaron con la credencial de elector y el vale y esperaron durante unos 30 minutos a que empezara el reparto, pero después de ese tiempo los soldados empezaron a subir las cajas que ya habían bajado y dijeron que no entregarían las despensas y que si había reclamos los hicieran a la Secretaría de Bienestar porque es esa dependencia la que les da la orden donde entregar y ellos, los soldados, solo son “mano de obra”, pero en el camión del Ejército no iba ningún trabajador de Bienestar. Iba acompañado por una patrulla de soldados.
Luego de que dispersaron a la gente, uno de los soldados preguntaba de manera insistente a los vecinos quién les había informado de la entrega de despensas en ese lugar. Le respondieron que se enteraron por Facebook. El camión se retiró sin problemas.
La gente se quedó molesta porque vieron en el teléfono de uno de los soldados que el sitio de entrega era la colonia Mártir de Cuilapa y le dijeron al soldado que ahí era la colonia, pero el soldado les dijo que esa entrega era cerca del panteón de La Sabana y que las personas que se fueran para allá.
Sigue la espera
Este lunes 25, en el estacionamiento de la Plaza Patio, ubicada entre la Unidad Habitacional Colosio y Llano Largo, amanecieron personas formadas en torno a la plaza en espera de las despensas que entrega la Marina. De acuerdo con el testimonio de una vecina, la fila llegaba hasta Casas Ara, pero muchos se retiraron después de las 10 de la mañana porque no llegaron los tráileres de la Marina.
Una vecina contó que el sábado, fueron 5 tráileres a entregar despensas y que no alcanzaron, y muchas personas se quedaron sin éstas y por eso ayer volvieron a formarse, pero que un marino les dijo que no era seguro, y sí tenían más en bodega las entregarían y si no hasta el martes o miércoles, aún con la advertencia las personas seguían formadas. Una señora dijo que esperaría hasta las 2 de la tarde.
También una vecina informó que este lunes por la mañana un trabajador de Bienestar les fue a avisar que no entregarían despensas que se retiraran del lugar para que no estuvieran en el sol.
En la fila había vecinos de El Coloso, Lomas del Valle, Alta Loma La Esperanza, Puerto Marques, Miramar.
Una vecina se quejó de que los vecinos de las colonias cercanas a plaza Patio no alcanzan despensas porque en la noche llegan vecinos de las colonias Arroyo Seco, Real Hacienda, Sinai, Sector 6, El Retorno, Cruces, Zapata, Renacimiento, La Cima, Primero de Mayo y apartan lugares para 10 o 15 personas y por eso los que viven cerca no pueden conseguirlas aunque lleguen a las 6 de la mañana.
Todo el contorno de la Plaza Patio es un enorme basurero, resultado de las horas que pasan los damnificados por el huracán Otis bajo el sol para poder canjear los vales que entregó el gobierno federal. Hay restos de cartones, que por las noches son los petates donde pernoctan los que llegan a dormir en el lugar, hay basura acumulada en diferentes lugares que son residuos de alimentos y bebidas que consumen durante las horas que están formados. También hay polvillo fino del que fue arrastrado por las lluvias huracán.
Enseres
Este lunes en la fila de la entrega de despensas, dos vecinas se quejaron de que su colonia “no está reconocida” y por tanto no aparecen en la lista de entrega de enseres, Las colonias son La Lajita en Llano Largo y Alta Loma la Esperanza en El Coloso. Las dos vecinas relataron el mismo problema que ya entregaron en Llano Largo los enseres pero no a la colonia La Lajita que está en ese poblado, porque les dijeron que no está reconocida.
La vecina Guadalupe Patricia Bautista de la colonia Alta Loma La Esperanza dijo que ya acudió a recoger sus enseres en Plaza Patio pero le dijeron que su colonia no está reconocida. Contó que ella está interesada en los enseres porque su casa fue la más afectada de toda la colonia pues es madera y el huracán desprendió el techado y derribó las paredes, “me quedé sin nada”. Pero a más de dos meses no ha podido hacer efectivo el cintillo para recibir los enseres.
Sin aglomeraciones
Esta Navidad cientos de vecinos de las colonias Navidad de Llano Largo, Puerto Marqués, Glorieta de Puerto Marqués, Nuevo Puerto Marqués, Alborada Cardenista, Costa Dorada, Homex, Lomas del Valle, Altos de Miramar, Miramar, Real del Palmar, Pacífico Dorado y Misión de Mar recibieron su paquete de enseres domésticos en la sede de entrega que está en el estacionamiento de la plaza Patio.
Cada paquete incluye un refrigerador, una estufa, un colchón, un ventilador, una licuadora y un juego de sartenes. El responsable de la entrega de enseres informó que llegaron desde las 6:30 de la mañana y para ayer en esa sede estaba programada la entrega de 480 paquetes.
Explicó que todas las personas tenían ficha y en caso de que hubiera quienes no tuvieran si había oportunidad de entregarles el paquete de enseres se les darían pero sólo en las colonias enlistadas en el acceso.
A las 11 de la mañana, habían repartido 447 fichas de las 480 y había en espera de fichas unas 17 personas. Los vecinos con ficha que estaban formados eran 137 en espera de poder ingresar al estacionamiento a recoger su paquete de enseres, para agilizar la entrega a los vecinos ingresaban en grupos de 40 personas, los beneficiarios por una puerta y las camionetas para transportar el paquete por otra puerta. Todo el lugar estaba resguardado por gendarmes de la Guardia Nacional.
A diferencia de otros sitios de entrega de enseres en este lugar se vio todo en orden, no había aglomeraciones ni reclamos. Las personas que llevaban su comprobante de domicilio, credencial de elector y el cintillo pasaban sin problemas.
Una trabajadora de Bienestar les pidió a los vecinos que eviten el papeleo de comprobante de domicilio, que esperen a que el reparto de enseres llegue a su colonia.
ersonas que fueron censadas para recibir el apoyo por las afectaciones del huracán Otis no aparecen en el registro, por lo que no han recibido los 8 mil pesos, los enseres y mucho menos el dinero para la reconstrucción de sus viviendas.
Es el caso de la señora Yesenia Nava Olea, quien fue censada el 5 de noviembre, vive en Renacimiento y tuvo pérdida total de sus cosas, pues se le voló el techo y el huracán le dejó varios huecos a su hogar.
La señora mostró el sello de “casa censada” que estuvieron colocando y el folio que le asignaron fue 9029551, pero al ir por el apoyo de los 8 mil pesos, para vivienda, resultó que no salió en el censo.
Nadie le ha informado qué fue lo que pasó y nada más le dijeron que probablemente, quien capturó los datos “no registró su CURP”. Dijo que ha dado varias vueltas y ha llamado al teléfono que dio la Secretaría del Bienestar, pero no hay respuesta favorable.
Mostró su preocupación, porque ella no tiene dinero para reconstruir su vivienda y dice que no sabe qué criterios utilizaron para censar, pues a ella, que perdió todo, no le están dando el apoyo.
La señora pidió el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador y del delegado de los programa federales, Iván Hernández Díaz, para que vean su caso y reciba el apoyo que tanto necesita, pues con su familia viven en condiciones deplorables, a pesar de que están haciendo el esfuerzo de levantarse.
Indicó que al no tener dinero para comprar, tuvo que lavar sus colchones, que quedaron llenos de lodo.
También hay otros casos, donde a las personas les dieron los 8 mil pesos, pero aparecen como CURP no programada para pago en el censo y puedan recibir ahora el apoyo para la reconstrucción. (Karina Contreras).
Enormes las filas de personas para recibir sus enseres domésticos en la zona Diamante; los censados agradecieron la ayuda del Ejército.
Ayer a la 1 de la tarde, la fila de personas comenzó de la ex tienda Costco hasta el Walmart, en la entrada de la unidad habitacional Luis Donaldo Colosio.
Las personas dijeron que se formaron desde el domingo en la noche para que ayer recibieran los enseres domésticos.
Los damnificados por el huracán Otis para cubrirse del sol ocuparon sombrillas, gorras, además de asientos de plástico para esperar más de 12 horas la entrega de los enseres.
Incluso, los afectados en broma dijeron que no importaba el sol, ni la falta de comida ni agua con tal de recibir sus enseres domésticos.
La señora Guadalupe Álvarez Cárdenas dijo que desde las 6 de la mañana del lunes se formó para recibir sus enseres domésticos.
“Ya había mucha gente formada y pensé que iba a ser una de las primeras; ya la fila estaba larga”, contó.
Aceptó que ya recibió los 8 mil pesos por el concepto de limpieza, “ya compre mis láminas, pague para que las colacaran y compre cloro, detergentes, recogedor y escobas”.
Manifestó que ella vive en Puerto Marqués con sus hijos, “mi techo de láminas galvanizadas salió volando por los fuertes vientos. Yo la verdad perdí todo, mi cama, refrigerador, televisión, lavadora y estufa, nada más quedó mi pared de la casa”, puntualizó.
Agradeció la ayuda del Ejército primero en la entrega de despensas y ahora en la repartición de los enseres domésticos”, aunque pidió que haya mayor organización para evitar que las personas estén formadas muchas horas, en pleno rayo del sol, “todas las ayudas del gobierno federal implican estar en el sol”.
La entrega de enseres domésticos se está otorgando a las personas que ya recibieron el apoyo económico de 8 mil pesos por el concepto de limpieza. (Argenis Salmerón).