Espera la madre buscadora Socorro Gil que le confirmen si unos restos son los de su hijo

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

La madre buscadora Socorro Gil Guzmán, espera como “el peor regalo” del Día de las Madres, este 10 de mayo, la confirmación de que unos restos que se encuentran depositados en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Acapulco, sean los de su hijo, Jhonatan Guadalupe Romero Gil, desaparecido por policías municipales desde el 5 de diciembre del 2018 en playa Tlacopanocha de esa ciudad.
En declaraciones, antes de iniciar una jornada de búsqueda en Chilpancingo, con motivo de los 10 años de la desaparición del menor Luis Geovany Rodríguez Deaquino, desaparecido el 14 de junio del 2016 en la capital, la madre buscadora informó que sólo espera la confronta del ADN, pero que está segura, “así lo siento en mi corazón que sí es mi hijo”.
Gil Guzmán, representante de la colectiva Memoria Verdad y Justicia, ha buscado a su hijo Jhonatan Guadalupe Romero Gil durante seis años.
El joven tenía 25 años cuando policías municipales lo privaron de la libertad el 5 de diciembre del 2018 en playa Tlacopanocha de Acapulco.
En declaraciones a los medios de comunicación ayer, informó que tiene indicios “posiblemente positivos” de que sus restos se encuentran en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) de Acapulco desde el 2022.
Romero Gil fue detenido y desaparecido por policías municipales el 5 de diciembre de 2018. El día que se lo llevaron iba a jugar futbol a la cancha de la CROM, cerca del Zócalo de Acapulco, recordó su madre.
“Ya tengo un probable positivo en el Semefo, estoy esperando los resultados, son restos que creo son los de mi hijo”, declaró e indicó que tiene la corazonada de que, sí es su hijo, “y, al final de cuentas, las pruebas de ADN nos lo van a confirmar nada más”.
Gil Guzmán dijo que, en estos días, para ella, la espera será “el peor regalo del 10 de mayo porque yo tenía la esperanza de que mi hijo estuviera vivo, pero ya sólo estoy en espera de las confrontas”, insistió.
Informó que los indicios los acaba de encontrar, pero que, en los registros y las fotografías de los restos, dicen que está desde el 2022 en el Semefo, sin embargo, cuestionó el dato, pues aseguró que está segura que no estaban a partir de ese año porque ha ido “muchísimas veces” al Semefo, “y siempre voy con mi hija y hemos revisado el libro desde el 2018”.
Agregó: “Voy tres veces por año y reviso todos los libros desde el 2018 y no estaban los restos de mi hijo, apenas los encontré en la última búsqueda que tuvimos el mes pasado; revisando los libros me encontré con los restos que coinciden con el cráneo de mi hijo”.
Explicó que su hijo tenía fractura de cráneo y falta de cráneo arriba de la ceja izquierda, “y pues los restos que me encontré tienen la misma fractura y la dentadura coincide mucho con la de él”.
Informó que todavía no le han dado datos de dónde fue encontrado el cráneo y cree que será hasta que le den los resultados de las confrontas.
Informó que le han dicho que los resultados de las confrontas tardarán de dos a tres meses, “la espera es bien difícil, repito, yo tenía la esperanza de que mi hijo estuviera con vida y que algún día me llamara o que yo lo encontrara, pero vivo”.
Dijo que los datos de quien podría ser su hijo los encontró los primeros días de abril, “fue algo bien difícil, me bloquee bastante, no supe qué hacer, de hecho, en su momento, yo no le dije a nadie, hasta después de que pasaron días le hablé al Ministerio Público para darle el número de la carpeta de investigación para que pidiera las confrontas de las pruebas de ADN”.
Concluyó: “Yo estoy segura y siento en mi corazón que sí es mi hijo porque nadie puede tener la misma fractura que traía él en la cabeza; tuvo un accidente cuando tenía 11 años y le hicieron una cirugía en su cabeza y le hacía falta un fragmento de cráneo arriba de la ceja izquierda, siento que sería demasiada coincidencia que alguien tenga la misma fractura”, insistió.

Sigue en la capital y Tixtla la búsqueda que ordenó la ONU por un joven desaparecido

Integrantes de la Colectiva Memoria, Verdad y Justicia realizan pegas de fichas en el mercado de la colonia Los Angeles en Chilpancingo, como parte de la jornada de búsqueda del joven Jhonatan Guadalupe Romero Gil desaparecido en Acapulco en 2018 por presuntos policías municipales Foto: Jesús Eduardo Guerrero

Luis Daniel Nava

Chilpancingo

En el segundo día de la jornada de búsqueda del joven Jhonatan Guadalupe Romero Gil, ordenada por el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al Estado mexicano, el colectivo Memoria, Verdad y Justicia y autoridades pegaron fichas en Chilpancingo y Tixtla.
La jornada continuará este miércoles en Iguala. El jueves y viernes la actividad se realizará en Acapulco donde la víctima desapareció hace ocho años.
A las 7 de la noche del 5 de diciembre de 2018, Jhonatan Guadalupe, de 25 años y recién graduado de la licenciatura en Derecho, salió de su domicilio para ir a jugar futbol a las canchas de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), frente al zócalo de Acapulco.
Junto a su amigo Carlos Ignacio Rojas Montes fueron detenidos y desaparecidos por presuntos policías municipales antes de llegar al deportivo.
De acuerdo con las primeras investigaciones, al siguiente día apareció el cuerpo de Carlos Ignacio. Según un video, elementos de la Policía Municipal de Acapulco arrojaron el cadáver del joven en la vía pública; sin embargo, el material desapareció de la carpeta de investigación en la fiscalía regional.
Días antes, Carlos Ignacio le había revelado a Jhonatan Guadalupe que el dueño del bar donde trabajaba lo obligaba a vender droga.

 

Tras la desaparición de Jhonatan Guadalupe “la vida nos cambió muchísimo”, dice su mamá

Socorro Gil y Nadia Romero Gil, madre y hermana del joven Jonathan Guadalupe Romero Gil Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

¿Quién es Jhonatan Guadalupe Romero Gil y cómo su desaparición transformó radicalmente la vida de su familia?
“Después de que se lo llevan pues sí la vida nos cambió muchísimo, primero, yo estaba muy acostumbrada a él, la verdad no quería vivir, muchas veces deseé morirme porque sentía que no podía vivir sin mi hijo”, expuso su madre Socorro Gil Guzmán a El Sur a siete años del 5 de diciembre de 2018, cuando policías municipales lo desaparecieron en la avenida Costera frente al edificio de la CROM, en el corazón de Acapulco.
La vida de Socorro era “muy tranquila, muy feliz, vivía con mis tres hijos, con una pareja que tenía yo en ese momento”, su felicidad era que Jhonatan, el mayor de los tres, se graduó de Derecho en la Facultad de Acapulco de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG); la de en medio, María del Socorro, de Enfermería; y Nadia, la menor, de Ecología Marina.
Socorro era modista, el taller lo tenía en su casa, “yo trabajaba de sol a sol, y a veces jornadas completas, toda la noche me aventaba cuando tenía muchísimo trabajo para sacarlos adelante”.
Tiene 51 años, estudió para ser educadora, desde la preparatoria tenía su plaza en la comunidad El Charco, Tecoanapa, allá nació Jhonatan cuando tenía 18 años, pero cuando nació su segunda hija “fue cuando yo dejé la carrera porque quería dedicarme en cuerpo y alma a mis hijos, quería estar al pendiente de ellos, de verlos llegar de la escuela, yo llevarlos, su comida caliente”.
“A lo mejor no teníamos grandes lujos, pero los fines de semana mi mamá se levantaba temprano y hacía comida, y nos veníamos a la playa de Tlacopanocha todo el día hasta que cambiábamos de color, desde muy chiquitos nos gusta la playa”, contó Nadia. Siempre han vivido en el fraccionamiento Las Playas.
Jhonatan era bromista, “a veces cuando estábamos en la casa apagaba todas las luces y entraba con cuidadito a la casa para espantarnos, siempre nos estábamos riendo, creo que después de su desaparición nos dimos cuenta que él nos hacía reír mucho, siempre tenía un chiste que contarnos”.
También era un estudiante responsable, “él luego, luego llegando hacía su tarea en lo que yo preparaba la mesa para comer”, contó su madre. Quería ser médico, pero en el tránsito de la preparatoria a la universidad estaba el divorcio de su madre y no la quiso molestar, además se puso a trabajar “en lo que cayera, hubo un tiempo donde anduvo cargando garrafones de agua en las camionetas”.
Cuando se divorciaron sus padres, Nadia tenía 14 años y a Jhonatan “le tocó seguir siendo esa figura paterna en casa, él iba por mí a la escuela, si yo salía a algún lado con mis amigas y se me hacía tarde, él iba por mí hasta donde yo estuviera, él manejaba el coche”.
Jhonatan se fue a la Ciudad de México al terminar la carrera para vivir con unos familiares, le gustó la capital del país y se quería llevar a su mamá, pero ella le pidió que regresara, “después de que se lo llevan, dije, mejor lo hubiera dejado allá, a lo mejor no le hubiera pasado esto, fue mi culpa”.
La narcoviolencia en el estado y en el país comenzó a recrudecerse a partir de 2007 con la declaración de la guerra contra el narcotráfico, pero fue hasta la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 que Socorro Gil se conmovió hasta las lágrimas frente a Jhonatan, “yo le dije, si te llega a pasar algo no voy a resistir”.
Antes de ser desaparecido, Jhonatan vivía con el miedo de ser asesinado, en la secundaria le tocó ver un hombre muerto a balazos y cerca de la Preparatoria número 7, donde estudiaba, hombres de una camioneta negra pretendieron llevárselo.
Jhonatan sufre convulsiones desde un accidente automovilístico que vivió de niño, “de ahí él empezó a como ser huraño, él casi no salía, no tenía muchos amigos, siempre estaba metido a la casa, el único lugar a donde iba era el trabajo, a la playa o a jugar futbol”.
Por sus convulsiones, Jhonatan jugaba a escondidas de su mamá futbol, sólo Nadia sabía, “apenas que fue la desaparición, le conté a mi mamá, nunca le había contado, que hacíamos eso a sus espaldas y solamente la abracé y le dije: es que él y yo éramos cómplices”.
Los únicos amigos de Jhonatan eran Carlos y Antonio, el primero fue quien le pidió ayuda el 1 de diciembre de 2018 porque el dueño del bar La Mandona, donde trabajaba, lo obligaba a vender droga y lo quería demandar.
Jhonatan se lo contó a su mamá un día después, ella le recomendó decirle al jefe del despacho de abogados donde trabajaba, tiempo después ese jefe le aseguró a Socorro Gil que su hijo nunca le comentó nada.
“Yo siento que el del bar era espía, seguía a Carlos para ver qué hacía o qué iba a hacer porque Carlos ya había pedido su renuncia en el bar”.
Uno de los mayores logros de la presión de la familia de Jhonatan hacia las autoridades para encontrarlo fue recuperar el video en el que se ve que policías municipales arrojaron el cuerpo de Carlos en el fraccionamiento Hornos Insurgentes, otras pruebas contra los agentes fueron desaparecidas por el ex fiscal David Muñoz García.
Nadia interrumpió su proceso de titulación, dos meses antes se había graduado y apenas regresaba de su estancia académica del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) en La Paz, Baja California, “yo quería hacer investigaciones, quería hacer más cosas, salir de Acapulco”.

Las amenazas forzaron a la familia a huir de Acapulco dejando todo atrás, “lo único que se conservó y hasta la fecha se ha conservado son las cosas de mi hermano, yo me acuerdo que le decía a doña Soco que no las tiráramos porque él las iba a llegar a buscar, que él iba a regresar a ponerse su ropa y metimos en dos maletas toda su ropa y en cajas lo que él tenía, carritos de cuando era niño, cartas de sus amigas, cartas que le habíamos escrito con mi hermana”.
En enero de 2021, un anónimo le llamó a Socorro para decirle que su hijo fue asesinado de un balazo y su cuerpo fue abandonado en la colonia Panorámica, donde ha insistido en buscar, en forma de consuelo el hombre le dijo que “si de algo me servía, que mi hijo no había sufrido al morir porque a Carlos lo torturaron”.
Cuando Socorro Gil se lo contó a sus hijas, Nadia recordó entre lágrimas el dulce Chocorrrol que había dejado Jhonatan en el refrigerador horas antes de ser desaparecido, “yo me acuerdo que le dije que no, que él tenía que llegar a comerse ese Chocorrol, que él no podía haberse ido de mi vida”.
Tras recuperarse del contagio de Covid-19 y regresar de su exilio, Socorro Gil volvió a Acapulco en diciembre de 2022 y desde entonces lidera la colectiva Memoria, Verdad y Justicia tras salir de la asociación Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos.
Llora, sonríe, grita, se enoja en unos cuantos minutos, un carrusel de emociones en las entrevistas, “la vida es muy difícil, hay días que no duermo toda la noche, mi hija un día casi me lleva arrastrando con el siquiatra”.
Hasta hace un par de años Socorro volvió a comer pizza, la comida preferida de su hijo, y recientemente volvió a ver la televisión, cuando escucha canciones llora porque le recuerda a Jhonatan, fan de la música electrónica y Los Temerarios. Ha dejado poco a poco el silencio que se imponía en su casa que la obligaba a llorar sola en el baño. Tiene un par de nietos que le dan alegría.
“Para nosotros diciembre era el mejor mes porque él cumple años el 22 de diciembre y yo el 22 de enero, entonces siempre que era su cumpleaños me decía en un mes ya viene el tuyo y ya vas a cumplir tantos, y entonces ahorita diciembre me pone más triste”, confiesa Nadia.
Tenía 22 años cuando desaparecieron a su hermano, actualmente tiene 29, “me gustaría encontrar un balance entre la búsqueda y seguir profesionalmente, ahorita en estos tres años que me he dedicado a las búsquedas al 100 por ciento, siempre digo que voy a buscar un trabajo porque entre semana, cuando no estamos buscando, que no hay actividad, nos dedicamos a descansar o a estar con los bebés de mi hermana”.
“No tiene mucho que volteé a ver a doña Soco y dije los años no pasan en balde, nos están cobrando factura a todos por igual, me acuerdo cuando nos fuimos de Acapulco a Ciudad de México, doña Soco podía pasar días sin comer y se paraba a comer más a fuerzas que por gusto”.

Concluye la búsqueda de Jhonatan Guadalupe en cerros de la Ampliación Simón Bolívar

Personal de la Comisión Nacional de Búsqueda utiliza un georadar en Acapulco en busca del joven Jhonatan Guadalupe Romero Gil t Foto: Ramón Gracida Gómez

Ramón Gracida Gómez

Ayer concluyó la jornada de búsqueda en campo de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, la segunda del mes hecha a raíz de la Acción Urgente emitida por el Comité Contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al Estado mexicano.
Fueron cinco días de búsqueda intensa, de varias horas bajo el intenso calor subiendo los cerros de la periférica colonia Ampliación Simón Bolívar, y las barrancas de los altos asentamientos urbanos del Anfiteatro Palma y María de la O, donde participaron familiares, activistas y autoridades de los gobiernos federal y estatal.
Este viernes fue el segundo día en el área cercana a la zona arqueológica de Palma Sola, donde el convoy conformado por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), el Ministerio Público de la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Marina (Semar), la Guardia Nacional y la Policía Estatal, estacionó sus grandes camionetas que impresionaron a algunos vecinos.
El contingente de más de 20 personas avanzó al punto en el mapa que la mamá del joven desaparecido el 5 de diciembre de 2018 por policías municipales, Socorro Gil Guzmán, recibió anónimamente y entregó a la representante de la CNB para utilizarlo como referencia de búsqueda.
Caminaron por un callejón, descendieron a un arroyo con construcciones de viviendas muy cercanas a éste y comenzaron a subir por los caminos artesanales que son utilizados por los vecinos de esta zona alta de Acapulco para conectar sus mangueras de agua, pero que se sospecha que también son utilizados por perpetradores de desapariciones para enterrar cuerpos clandestinamente.
Fue un recorrido complicado para cualquiera de los participantes por laderas en las que fácilmente pudieran resbalarse, como le sucedió a uno de los activistas y a un integrante de la CEBP; y también hubo piquetes de avispas.
Al frente del contingente iban integrantes de la Semar abriendo camino y revisando el perímetro, detrás iban representantes de distintas instituciones e integrantes de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia, y de la organización Ponte Nuestras Botas, y de la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta como se publicó el jueves, en la nota del tercer día de búsqueda en la Ampliación Simón Bolívar.
Hugo Ozuna y Darío Velasco, estudiantes de maestría de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), descendieron por una barranca empinada en busca del punto exacto en el mapa que tenían como indicio; y Bolívar Darío Rojas Rivas, quien busca justicia por el asesinato de su madre Adela Rivas Obé, subió metros más arriba para descartar otros lugares con el activista Julio Mata, pasando por un altar de ritual de santería con plumas de gallina y cigarros.
Nadia, hermana de Jhonatan Guadalupe, estuvo cerca de su madre, quien no paraba de caminar a pesar de lo agreste del territorio y encontró una playera roja rota y rápidamente introdujo su varilla intuyendo la presencia de restos humanos.
La gran bahía de Acapulco fue escenografía de una búsqueda que no tuvo resultados positivos, sin que ello significara detenerla pues apenas iban dos horas de las seis que duró la jornada de ayer.
A las 2 de la tarde, integrantes de la CNB y la CEBP comenzaron un rastreo con el georradar, criticado por familiares porque no ha dado resultados, en un terreno plano ubicado a un costado de una torre de luz, aunque a diferencia de otros días de búsqueda esta vez una delimitación de los metros de introspección con rastros rojos de aerosol.
A las casi 3 de la tarde la búsqueda continuó detrás de una casa colindante con El Veladero, a un kilómetro de distancia de donde la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) celebró el 17 de julio pasado el 45 aniversario de la declaración como parque nacional; parecía un lugar abandonado, ningún vecino se asomó para preguntar qué buscaban tantas personas con machete, pico y pala en la tierra.

 

Buscan a Jhonatan Guadalupe Romero Gil en cerros de la Ampliación Simón Bolívar

Socorro Gil madre del joven desaparecido Jonathan Guadalupe Romero Gil, durante la búsqueda en los cerros que colindan con la colonia Ampliación Simón Bolívar Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Jhonatan Guadalupe Romero Gil fue desaparecido el 5 de diciembre de 2018 por policías municipales y ayer familiares, activistas y autoridades realizaron acciones de prospección en los cerros de la marginada colonia Ampliación Simón Bolívar, de la zona suburbana de Acapulco, sin la presencia de la Fiscalía General del Estado (FGE), “omisa” a la solicitud de participación.
Por tercer día consecutivo, su madre Socorro Gil Guzmán lo buscó entre los matorrales de esta recóndita parte del municipio “porque nos dan puntos, nos mandan ubicaciones y mientras yo no encuentre a mi hijo, punto que me den, punto que tengo que descartar”, dijo a El Sur.
La colonia Ampliación Simón Bolívar se encuentra más arriba de la Emiliano Zapata, en el punto más lejano de la entrada a este segundo asentamiento por la calle 14, vía recta después convertida en un laberinto de curvas y subidas que dan muestra de la irregularidad de las viviendas precarias que pueblan esta parte de Acapulco.
El convoy de camionetas de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), la Guardia Nacional, la Policía Estatal y el Ministerio Público de la Fiscalía General de la República (FGR), se introdujo por la calle en la que termina la ruta de camionetas pasajeras Zapata-Simón Bolívar y paró en un camino de terracería.
Salvo la presencia de unas cuantas personas que caminaban hacia el área pavimentada, las últimas casas de la colonia Ampliación Simón Bolívar, la mayoría de techos de lámina y con patios alambrados, parecían estar vacías, pero el área tiene antecedentes de hallazgos de restos humanos.
“Lo encontremos o no, nosotras tenemos que subir a descartar esos lugares, siempre pensando positivo, pensando que pues vamos a encontrar, a lo mejor no a mi hijo, pero alguien más”, explicó Gil Guzmán, quien ha estado acompañada durante la jornada por su hija Nadia, sus compañeras de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia que encabeza, familiares de desaparecidos de otros estados e integrantes de la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta.
Esta es la segunda jornada de búsqueda en julio de Jhonatan Guadalupe a raíz de la presión de la Acción Urgente declarada por el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al Estado mexicano, al que le requiere “continuar la indagatoria sobre el alegado involucramiento de los 9 policías miembros de la patrulla 388”.
La última vez que a la colectiva le fue autorizada una búsqueda fue en septiembre de 2023, cuando encontraron 17 cuerpos en el poblado de Carabalí, “no siempre corremos con la misma suerte de que los puntos sean certeros y que sean reales, no sabemos por qué la gente nos da puntos, por darlos o porque ya tiene mucho tiempo”.
Ayer, la primera crítica de Gil Guzmán a las autoridades presentes fue la “poca” seguridad provista por escasos integrantes de las instituciones del Estado mexicano enviados a resguardar el perímetro y la ausencia de la Secretaría de Marina (Semar).
Tampoco apareció la Unidad Canina de la FGE que fue solicitada y que fue tan necesitada para aquellos pozos de sondeo que fueron excavados con pico y pala por familiares, autoridades y activistas, entre ellos Bolívar Darío Rojas Rivas, quien busca justicia por el asesinato de su madre, la médica Adela Rivas Obé.
Específicamente en dos puntos se excavó más de un metro de profundidad porque la varilla que introducen para luego oler posibles rastros fétidos de restos humanos se hundía con facilidad, lo que daba a entender que la tierra fue removida por personas; al final se concluyó que pudieran ser inacabados pozos de agua.
“Yo sé que no soy la única que está buscando, que está en campo, tal vez hay más colectivos buscando, pero no se vale que se lleven los caninos a un solo lugar y que a nosotros no nos puedan prestar canino”.
El esfuerzo de sacar tierra, removerla y volver a meterla cuando se descarta el punto sospechoso de fosa clandestina, es mayúsculo y más en esta temporada de altas temperaturas, con un calor que no tuvo piedad para los participantes de la búsqueda de ayer.
Los 15 buscadores se dividieron en pequeños grupos para abarcar lo más posible el extenso terreno de matorrales que se avizoraba en el panorama; “la idea es limpiar este cerro”, dijo una integrante de la CNB a su compañero sin especificar los innumerables metros cuadrados de arduo trabajo en el porvenir.
La actividad de este miércoles empezó a las 10 de la mañana y terminó a la 1 de la tarde, fue el día más tranquilo de los tres, el lunes y el martes fueron “demasiados intensos, caminamos mucho, subimos hasta allá arriba al cerro y anduvimos descartando”, dijo Gil Guzmán antes de arengar a sus compañeras con la consigna: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

 

Por atracción del caso por la ONU, FGR y CNB se mantiene la búsqueda de Jhonatan Romero

Efectivos de la Guardia Nacional resguardan el taxi azul con blanco donde fue herido su chofer, ayer por la tarde a unos metros del mercado de la colonia 20 de Noviembre, casi enfrente de La Cima Foto: Jacob Morales Antonio

Ramón Gracida Gómez

La Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y la Fiscalía General de la República (FGR), realizaron la semana pasada una búsqueda de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, y llevarán a cabo otra la semana próxima porque el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) atrajo el caso y “está detrás de ellos”, dijo la madre de la víctima, Socorro Gil Guzmán.
Vía telefónica, informó que durante la jornada, cuyo inicio fue el 7 de julio y el final el día 11, no hubo resultados positivos y los integrantes de la CNB pasaron el tiempo “trabajando con su georradar, no hacen otra cosa más que usar su aparato y los que descartamos puntos fuimos las familias”.
“Yo no le tengo mucha confianza a ese aparato, pero ellos así se la pasan trabajando con el georrradar”.
Fueron dos puntos donde se desarrollaron las acciones de búsqueda: una en la colonia Panorámica, y otra en el poblado de Carabalí, donde en septiembre de 2023 la colectiva Memoria, Verdad y Justicia impulsó el hallazgo de 17 cuerpos.
“No habíamos vuelto a subir, ya no habíamos nosotros descartado, entonces volvimos a subir a descartar algunos puntos que teníamos pues curiosidad o preocupación de ese lugar”.
Gil Guzmán recalcó el trámite de casi dos años de solicitud de búsqueda de su hijo en Carabalí y la planeación de medio año para su realización con la participación federal con la presencia de la CNB y la FGR.
Dijo que le da lo mismo si es la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) o la CNB que participen en la búsqueda de su hijo, lo importante es realizarla, “pero aquí entró la Comisión Nacional porque nosotras logramos que la ONU atrajera nuestra carpeta, por eso están trabajando la Comisión Nacional y la Fiscalía General en las búsquedas”.
“La ONU es como quien está detrás de ellos, no porque de verdad realmente ellos me hubieran dado la búsqueda”.
Gil Guzmán tendrá hoy a la una de la tarde una reunión con integrantes de la CNB en Chilpancingo a raíz de una carta que le escribió la colectiva de familiares de desaparecidos que encabeza, a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el próximo lunes inicia una nueva jornada.
“Que realmente la Comisión nos busque o que la Comisión nos dé búsqueda, yo de mi parte no les aplaudo ni les agradezco nada porque no lo hacen”, expuso sin dejar de explicitar las diferencias que ha notado en relación a búsquedas pasadas.
“He visto trabajos, he visto que han hecho un poco más como de investigaciones, han estado investigando”.
Además del caso de Jhonatan Guadalupe, detenido-desaparecido el 5 de agosto de 2018 por policías municipales en las inmediaciones de la cancha la CROM de la avenida Costera, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU emitió la petición de acción urgente por Daniel Ruano Colón, visto por última vez en Petatlán el 17 de mayo de 2024, como lo informó El Sur el 12 de junio pasado.
En la búsqueda de la semana pasada, las integrantes de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia estuvieron acompañadas por familiares de desaparecidos de otros estados.

Marchan en la Cdmx madres de desaparecidos; señalan que la Fiscalía estatal oculta pruebas

Socorro Gil, madre del desaparecido Jhonatan Guadalupe Romero Gil en la manifestación en el Ángel de la Independencia Foto: Juan Luis Altamirano

Juan Luis Altamirano

Ciudad de México

Al mismo tiempo en el que con motivo del Día de las Madres en la Ciudad de México se realizó la 12 Marcha de la Dignidad Nacional en la que las madres buscan a sus hijos e hijas desaparecidos, la señora Socorro Gil es madre de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, quien fue detenido y desaparecido el 5 de diciembre de 2018 por policías municipales en Acapulco, en la costera, zona turística del puerto.
Entre lágrimas, la señora Socorro compartió que de poderle dar un mensaje a su hijo Jhonatan, le manifestaría que le ha extrañado desde el día de su desaparición y el cariño que le tiene.
“Le diría que lo amo, que lo he extrañado. He pasado noches en vela pensando si realmente estará sin vida o si seguirá vivo. Le diría que me ha hecho mucha falta, que lo amo, que estaría con él hasta el último día de mi vida, y que si después de muerto la vida existe lo seguiría amando”, externó.
Socorro dijo que la motivación de estar en las manifestaciones y en compañía de otras personas que también cuentan con un familiar desaparecido es el amor que le tiene, asegurando que su búsqueda será difícil de frenar.
“La razón es mi hijo, el amor que siento por mi hijo no me ha detenido a seguirlo buscando y no me detendrá. Lo seguiré buscando mientras yo esté en esta vida”, compartió.
Mencionó que su hijo fue desaparecido cerca de la playa Tlacopanocha cuando se disponía a jugar fútbol y tanto él como un amigo fueron interceptados por policías, y el amigo de su hijo apareció muerto.
De las investigaciones sobre la desaparición de su hijo, Socorro afirma que en la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) desaparecieron las pruebas que se tenían, incluyendo un video donde tiran el cuerpo del amigo de Jhonatan.
Pidió a las personas que desaparecieron a su hijo que en caso de que le hayan quitado la vida, le digan el lugar en el cual se encuentra su cuerpo y pueda encontrarle.
“Si es cierto que le quitaron la vida le pediría a las personas que se lo llevaron que me digan dónde está, necesito encontrarlo para seguir viviendo, para seguir con la vida. Porque esto que vivimos no es vida, no es justo que tengamos que buscar a nuestros hijos bajo la tierra”, externó la señora Socorro.
Pidió a las personas que no se encuentren en la situación de tener a un familiar desaparecido, que no piensen de una forma negativa al respecto, además de afirmar que su hijo no se encontraba en malos pasos.
“Les invitaría a todas las personas a que se unan, que no piensen de la manera que lo hacen. Muchas personas creen que (están desaparecidos) porque andaban en malos pasos, es mentira. Mi hijo es abogado, tenía un trabajo y el día que se lo llevaron iba a jugar futbol”, comentó.
La señora Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascensio Bautista, estudiante de la Escuela Normal de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, uno de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, señala que en su caso el Día de las Madres no es motivo de celebración debido a la ausencia de su hijo.
“Para todas esas familias, las mamás que están completas en la familia, deseo muchas felicidades para ellos que están celebrando. Pero hoy nosotros, los que nos encontramos aquí pues no tenemos nada que celebrar, pues nos hace falta un hijo en nuestros estados, en nuestros pueblos, en nuestras casas, hace falta un hijo”, dijo la señora Cristina.
Adelantó que continuarán las manifestaciones buscando el paradero tanto de su hijo, como de sus compañeros normalistas y que los responsables cumplan ante la justicia.
“Hasta alcanzar la verdad, hasta alcanzar la justicia, hasta que sean castigados a todos los responsables que han desaparecido a miles de personas. En el caso de nuestros hijos su único delito fue ser estudiantes de la Normal de Ayotzinapa”, expuso.
Agregó que en la fecha especial le diría a su hijo Benjamín que lo extraña y desearía que estuviera junto a ella en un día tan importante, pero que a pesar de no estar presente físicamente lo seguirá buscando.
“Decirle que lo extraño mucho, que me gustaría hoy que me diera un abrazo grande y nos la pasáramos muy bien. Pero donde quiera que esté, yo le digo a mi hijo que tenga paciencia, que lo sigo buscando y lo seguiré buscando hasta el último latido de mi corazón”, insistió la mamá Cristina.
La manifestación dio inicio a las 10 de la mañana en el Monumento a la Madre, teniendo como destino final el Ángel de la Independencia, donde algunos familiares de personas desaparecidas dieron discursos.