El presidente Andrés Manuel López Obrador y parte de su gabinete se reunió ayer en la tarde con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y los alcaldes de Acapulco y Coyuca de Benítez, Abelina López Rodríguez y Ossiel Pacheco Salas, en Palacio Nacional, para evaluar los trabajos de reconstrucción por las afectaciones del huracán Otis.
La reunión semanal que se ha venido realizando en Guerrero, se realizó este año en la Ciudad de México, informó la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, a través de sus redes sociales.
En mensajes de texto y en video publicados casi a las 9 de la noche, indicó que acaba de salir de “una reunión muy productiva” en el Palacio Nacional con el presidente e integrantes del gabinete federal, para evaluar los avances de la reconstrucción de Acapulco.
Enfatizó que ayer fue la primera reunión de seguimiento y evaluación de 2024 sobre las acciones de recuperación tras el paso del huracán Otis, “(y) que no se ha descuidado un solo momento las labores de rehabilitación, tras el impacto de este fenómeno meteorológico”, y como avances destacó la reactivación de Acapulco”.
Por el periodo vacacional, agradeció a los visitantes “que de manera solidaria estuvieron con nosotros (en Acapulco) durante estas fechas y quienes al igual que los guerrerenses pudieron disfrutar de un espectáculo de pirotecnia y drones que engalanaron el cierre del año 2023 aquí en Guerrero.
Reconoció que todos “pusieron su granito de arena para que nuestro bello puerto volviera a brillar, fue una noche de pirotécnica muy especial. Fue la luz de la esperanza para nuestro puerto, y estoy segura de que Acapulco seguirá brillando gracias al apoyo de todas y de todos ustedes”.
Sobre esta reunión, la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, informó que se dialogó con el mandatario federal y demás autoridades, con el fin de definir estrategias para atender las necesidades del municipio.
En el encuentro, destacó el gran apoyo que el gobierno federal ha brindado a Acapulco, el cual se ha visto reflejado en la recuperación económica del puerto, ya que en esta temporada vacacional se han reportado buenos números para el destino turístico.
Informó que en la mesa de trabajo, el presidente reiteró su apoyo para trabajar de manera conjunta entre la federación, el estado y el municipio, con la convicción de sacar adelante a Acapulco, luego del paso del huracán Otis.
Asimismo, los integrantes del gobierno reafirmaron su compromiso de seguir en estrecha coordinación para continuar con la reactivación de Acapulco.
Vacacionistas el primer día de 2024 frente al hotel Princess en playa Revolcadero en Acapulco Foto: Jesus Trigo
Daniel Velázquez
El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, llamó a dejar ir en paz el 2023, a tomar con sabiduría lo aprendido y agradecer por los días vividos. Para concluir el año, dijo: “dos cosas ayudan, dejar ir en paz este año que termina y hacer sabiduría de los acontecimientos que hemos vivido”.
El domingo 31 de diciembre, en su mensaje dominical, el arzobispo habló de lo ocurrido el 25 de octubre luego del huracán Otis y señaló que muchos comercios e instituciones no se salvaron de “la otra destrucción”, la que causaron los saqueadores.
Consideró que la experiencia del huracán debe servir para mejorar la prevención en cuanto a qué hacer ante un fenómeno natural, pues para muchos era impensable lo que podría provocar un huracán categoría 5, e invitó recapacitar sobre qué responderán a sus nietos cuando les pregunten qué hicieron después del huracán.
Dijo que habrá respuestas “luminosas” sobre lo que se hizo después del meteoro, como la ayuda, la solidaridad y el acompañamiento entre los vecinos para superar la adversidad.
En un mensaje además de desear un feliz año 2024, el arzobispo oró porque todas las familias que están en proceso de reconstrucción de sus viviendas puedan conseguirlo este año.
El huracán, razonó el arzobispo, es resultado del cambio climático, lo que hace necesario cuidar la casa común, la tierra, con acciones que se pueden hacer desde el hogar como contaminar menos, reducir los desperdicios y consumir con prudencia; crear una nueva cultura y generar conciencia en los sectores políticos y la indignación ante el desinterés de los poderosos, “evitar entre todos, el aumento de una décima de grado la temperatura global ya puede ser suficiente para evitar el sufrimiento a muchas personas”.
La reconstrucción
“El inicio de este año encuentra entre nosotros a muchas personas en el esfuerzo de la reconstrucción luego de la destrucción causada por el huracán y muchas más en el urgente anhelo de seguridad, de justicia, de paz en nuestra patria, que el señor nos ayude a construir la paz y a llevar la paz a cada casa”.
“Dejar ir en paz el año que termina, agardezcamos a Dios los días que nos ha regalado y el bien que nos ha conseguido realizar, ese bien ha hecho luminosa nuestra vida”, y así fueron la mayoría de los días del año que terminó.
Luego, para tomar con sabiduría la experiencia de 2023, el arzobispo señaló que el huracán Otis es un ejemplo de lo que se puede aprender en la ciudad ante los fenómenos naturales. “Muchos no teníamos ni idea de lo que significaba un huracán categoría 5 y no tomamos las medidas oportunas para aminorar sus estragos; luego de lo vivido comprendemos que el protocolo de advertencia de riesgos ha de reforzarse y que todos hemos de estar más atentos y ser mas dóciles”.
También llamó a recordar con afecto a las víctimas del huracán, los que estuvieron en el mar y en sus viviendas, “no estuvieron solos, Cristo resucitado estuvo con ellos, los llamó a ir a la casa del padre”, y abogó por tener cercanía con los deudos que no tuvieron la posibilidad de hacer el duelo con los cuerpos de sus familiares” .
Habló de “mirar” la reacción personal que se tuvo luego de los estragos y desprotección causada por el huracán, “percibimos muchas conductas luminosas de gran humanidad y fraternidad” de personas e instituciones cercanas y de pueblos lejanos.
“Al paso de los años, imaginen a sus nietos con ustedes: ‘abuelito, pláticanos de ese huracán’, y luego les preguntan: ‘¿tú, qué hiciste en esos días?’. ¿Habría en su respuesta muchas conductas luminosas de cuidado y unidad en la familia, de hospitalidad y asistencia, de organización con los vecinos?”.
“No podemos cerrar los ojos a la otra destrucción que siguió al huracán, la causada por los saqueos a muchas tiendas y negocios y los robos a muchas casas e instituciones”.
“Avanzar hacia la humanizacion de nuestro sistema económico, hacia la transparencia y honestidad en la administración pública, hacia la erradicación de la extorsion, del cobro de piso o de cuota, hacia el respeto de los bienes ajenos es tarea de todos, de cada uno desde su responsabilidad, cargo o visión, algo está en nuestras maos hacer, sin justicia no hay paz”.
“Un flagelo muy doloroso
y pesado”
En su reflexión de fin de año, el arzobispo Leopoldo González también se refirió al problema de la violencia e inseguiridad en la entidad y señaló que “las estrategias utilizadas no han sido suficientes para liberar a la sociedad de esta opresión y darle seguridad y paz”
Sostuvo que la violencia e inseguridad del crimen organizado y de la delicnuencia común, la que asesina o ejecuta a las personas, la coarta la libertad de las comunidades, la que sangra de manera permanente la economia de muchas familias, “sigue siendo un flagelo muy dolorosa y pesado”.
Indicó que aunque cada persona es responsable de construir la paz en la entidad, eso no disminuye la responsabilidad de las autoridades.
Familias disfrutan de la playa en Puerto Marqués donde se observó que la mayoría de las lanchas y embarcaciones están ancladas. Al fondo se ve como los árboles poco a poco van recuperando las hojas que perdieron por los vientos del huracán Otis Foto: Jacob Morales
Jacob Morales Antonio
La Secretaría de Turismo de Guerrero informó que la ocupación hotelera en Acapulco alcanzó el 71.7 por ciento de las 4 mil 534 habitaciones disponibles, de un total de 19 mil 600 cuartos de hotel que había antes del impacto del huracán Otis.
La dependencia estatal informó que la zona Dorada alcanzó el 77.3 por ciento, seguida de la zona Náutica con 60.4 por ciento, y la zona Diamante con un porcentaje de 48.3 por ciento, obteniendo un global del 71.7 por ciento, diez puntos más con la ocupación del miércoles.
Desde muy temprano en la Costera hubo un intenso tráfico vial, desde el centro de la ciudad hasta la Base Naval en ambos sentidos. Lo mismo se observó en el bulevar de Las Naciones, donde también ya abrieron algunos restaurantes como Mariscos el Plebe Alegre y La Granja.
En las paradas de camiones, se observó durante la tarde a decenas de personas esperando el transporte público que pasaba lleno, incluso los taxis colectivos amarillos. En la parada de Las Anclas, en la avenida Cuauhtémoc, la gente corría para poder ocupar un asiento en los taxis.
Al inicio de la temporada vacacional, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda adelantó que se esperaba la llegada de unos 80 mil visitantes “solidarios”, como llamó a quienes considera que vendrán para apoyar a los acapulqueños luego de la devastación que dejó el huracán del 24-25 de octubre. La cifra es de alrededor de un 10 por ciento de los que vinieron a Acapulco el año pasado, que según cifras oficiales fueron 836 mil.
La Secretaría de Turismo informó asimismo que la ocupación en Ixtapa alcanzó el 83.8 por ciento, mientras que en Zihuatanejo fue de 83.6 por ciento, y en la ciudad de Taxco se alcanzó una ocupación de los cuartos de hotel de 65.2 por ciento, teniendo Guerrero, un promedio general de 80.1 por ciento.
Disfrutan turistas de la playa de Puerto Marqués aún con daños y escombros tras Otis
En la bahía de Puerto Marqués los visitantes aprovechan cada espacio de playa que el mar ha despejado para tomar el sol. Uno de los restauranteros dijo que desde el lunes comenzó a llegar un mayor número de visitantes.
Al entrar al poblado, todavía se observan casas con daños, y algunos montones de escombros. El mercado está completamente vacío y sin vendedores, Ni las fondas de comida han abierto, porque el techo fue destruido por el huracán Otis, al igual que el de la cancha que se encuentra en la entrada principal.
En la bahía hay zonas donde el mar dejó al descubierto hasta seis metros de arena, pero en otras sigue golpeando parte de los cimientos de los restaurantes. En el poco espacio que hay y donde las olas pegan, los niños acompañados de sus mamás y papás disfrutan de la playa.
En el restaurante La Langosta, la familia del comerciante Carlos Mata, provenientes de la Ciudad de México, decidió quedarse a disfrutar del mar. Las olas llegaban a dos metros de donde estaban.
Mata compartió que durante la pandemia de Covid-19 como comerciante en la Ciudad de México le fue muy mal, y gracias al apoyo que dio el gobierno federal pudo subsistir, “yo sé lo que se siente quedarte sin nada, sin un peso para poder sacar tu negocio adelante, por eso decidimos con mi familia venir a Acapulco”.
Los nueve integrantes de la familia rentaron una casa por 6 mil pesos por una semana, y al día en promedio están gastando alrededor de 2 mil pesos en los restaurantes o lugares a donde han ido, como Caleta, y playa Papagayo.
Don Carlos dijo que desde hace cinco años que no venía a Acapulco, por las complicaciones que tuvo y la falta de dinero, sin embargo estaba impresionado de que la zona turística estaba en buenas condiciones, a dos meses del impacto del huracán Otis.
“Nosotros pensamos que encontraríamos la ciudad en otras condiciones, pero la verdad es que la gente le ha puesto mucho empeño, y lo que hemos recorrido de la bahía, hasta Caleta está limpio, pero sí da tristeza ver los edificios dañados, y los árboles sin hojas”.
El hombre dijo que durante las dos primeras semanas luego del impacto del huracán, su familia compró y reunió productos básicos de consumo y las entregó a un centro de acopio en la Ciudad de México para apoyar a los damnificados.
Dijo que en cada lugar que va y a cada comerciante que se acerca a venderle algo, le pregunta si han sido apoyados por el gobierno federal y si recibieron los apoyos anunciados, porque en la Ciudad de México hay mucha desinformación de que no llegó la ayuda a los afectados, “me quiero cerciorar, y a todos los que vienen a venderme algo les pregunto, porque llegando a la Ciudad voy a informar a mis familiares y amigos”.
El propietario del restaurante, Sergio Bernal Toscano, comentó que después de Navidad, comenzaron a llegar más turista. En su caso dijo que muchos clientes que durante años le han consumido.
Resaltó el trabajo del gobierno federal con la colocación de los focos en los postes, lo que está permitiendo que los turistas se queden más noche o salgan a caminar, porque todas las calles tienen lámparas, y pidió al Ayuntamiento mantener la recolección de basura para evitar una mala imagen.
Cerca del restaurante está la cancha de basquetbol del poblado, que está repleto de automóviles estacionados, y en toda la calle principal en ambos lados hay automóviles estacionados, mientras en la calle que rodea la Laguna Negra se observó a 20 autobuses estacionados.
El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador afirmó que se han entregado apoyos del gobierno federal a 270 mil familias de Acapulco y Coyuca de Benítez, tras el impacto del huracán Otis.
“Se han apoyado hasta ahora a alrededor de 270 mil hogares, 270 mil familias han recibido ya sus apoyos, ya estamos por entregar todos los recursos que corresponden a quienes fueron afectados por el huracán con daños a sus viviendas y también a quienes perdieron o se les afectaron sus locales, sus pequeños negocios”, explicó.
Al inicio de la conferencia de prensa matutina de este jueves, López Obrador remarcó que se mantiene el operativo de pagos de reconstrucción de viviendas y locales comerciales a las familias que fueron censadas.
El presidente indicó que este jueves estaría visitando Acapulco para realizar una evaluación general de los avances de la reconstrucción en la zona que resultó afectada por el huracán.
“Vamos a estar en Acapulco por la tarde, se va avanzando en la reconstrucción. Ya se están terminando de entregar los apoyos para la reparación de las viviendas, de los pequeños locales comerciales”, dijo.
Añadió que hasta el miércoles, tenían un reporte de dispersión de 12 mil millones de pesos entregados por concepto de reconstrucción, agregando que se mantiene la entrega de despensas.
“Llevamos entregados hasta ayer (miércoles), cerca de 12 mil millones de pesos de manera directa, un promedio de 40, 45 mil pesos. La gente está comprando sus materiales de construcción, pagando a maestros albañiles y todos trabajando para tener en buen estado sus casas, sus hogares”.
El presidente pidió felicitar a los afectados de Acapulco y Coyuca de Benítez debido a que a pesar de estar enfrentando una “desgracia”, se mantienen trabajando para la rehabilitación de viviendas.
Se proyectaron fotografías de personas recibiendo su segundo pago por el concepto de reconstrucción, indicando se les solicitó que mostraran imágenes de sus avances en los domicilios, aclarando que el dinero entregado es del presupuesto, “es dinero de todo el pueblo”.
Aseguró que se “malinterpretó” el concepto de autoconstrucción, señalando que no se trata que las personas realicen sus propias construcciones, sino que se brinda conocimiento técnico al respecto.
“La autoconstrucción consiste en que se recibe el apoyo económico, la asesoría técnica, pero la gente, que tiene mucha experiencia y que conoce quiénes son maestros albañiles, los contrata y con ellos va haciendo sus casas. Así se han construido la mayoría de las casas de México, la gente ha hechos sus casas, y esto me da mucho gusto”.
Según el calendario de pagos presentado por la Secretaría de Bienestar, el viernes 29 corresponde el pago a los apellidos cuya primera letra es S, el sábado 30 es para letras T,U,V,W,X,Y,Z. El operativo concluye el próximo domingo 31 para las personas rezagadas en pago.
En playa Suave los turistas rentaron casi todas las palapas colocadas este jueves, y de los siete restaurantes del área sólo dos siguen con trabajos de reconstrucción, pero el consumo es bajo, contó una cocinera.
La playa está ubicada en la zona Tradicional, frente al llamado Edificio inteligente, donde están las oficinas de la Secretaría de Salud federal. Esa área ha sido limpiada en su totalidad, no hay desechos ni escombros tirados, a dos meses y tres días del impacto del huracán Otis, lo que también sorprende a los turistas.
La señora Cecilia Álvarez Altamirano, quien es cocinera en un pequeño local colocado en la zona de playa llamado Cocina doña Bety, dijo que a pesar de la llegada de visitantes, el consumo es bajo. Explicó que este lunes fue cuando comenzaron a llegar más familias a la playa, porque antes del 24 las palapas estaban vacías.
La mujer comentó que una gran parte de las familias que llegan a la playa son locales, y algunos visitantes de la Ciudad de México y del Estado de México que dejan sus automóviles estacionados en la Costera, donde ahora no se observaron los “viene viene”, y tampoco la colocación de sillas para apartar espacios, como en otros años.
En una de las palapas estaban los nueve integrantes de la familia de la señora Mari Cordero, quienes llegaron este martes al puerto y se hospedaron en una casa que rentaron por cuatro días en 15 mil pesos.
La mujer dijo que la familia decidió venir a Acapulco para apoyar en la reactivación económica, y porque al menos una vez al año desde hace 15 años visitan la ciudad en diferentes meses del año, para distraerse y disfrutar de la playa.
La visitante expresó que su impresión al llegar al puerto es el ímpetu que hay entre la población y sobre todo quienes trabajan en la zona turística para que la ciudad se vea en las mejores condiciones luego de la devastación que dejó el impacto del huracán Otis.
En esa área las palapas, las mesas y las cuatro sillas se rentan en 150 pesos. En el recorrido se observó a personas que llegaron con sus sombrillas y las colocaron casi frente al mar, extendieron una toalla y colocaron sus bebidas y frituras.
En los alrededores se observó actividad en el restaurante Buzos, que recientemente abrió. El restaurante Copacabana Club, el Amigo Miguel, el Camarón de Jackie, Yardas, así como los restaurantes La Palma y el Camarón siguen en proceso de reconstrucción.
Los prestadores de servicios turísticos informaron que a playa Suave, no ha llegado nadie a acampar durante estos días, luego de qué la autoridad del municipio y el gobierno del estado, informaron que se permitirá que la gente lo pudiera hacer.
Fue una celebración de Nochebuena “triste”, debido a los daños que sufrió su vivienda por el huracán Otis que se voló el techo, se cuartearon las paredes casi a punto de colapsar por los vientos, agradecido porque estar con vida, y sus hijos, dijo Jesús Galván Miranda, vecino de la avenida Gran Vía Tropical, del fraccionamiento Las Playas.
En la casa de un piso, construida de concreto, ubicada en la calle Privada de San Marcos, del fraccionamiento Las Playas, han pasado dos meses desde que el huracán los dejó sin techo, y no ha podido reconstruirlo porque no hay material en las tiendas y los albañiles se encuentran con mucha demanda de trabajo y no se dan abasto.
Afuera en el patio hay un adorno navideño, sillas y las bolsas de plástico con los residuos de la cena de Nochebuena. Era pollo relleno. Estuvo con su esposa, hijos y nietos.
“Una Nochebuena diferente, no hubo movimiento como en otros años que hay cuetes, música, y todo, ahora no, estuvo muy tranquilo. Yo me la pasé bien porque estuve con mi familia, pero triste a la vez por ver mi casa que no la puedo reparar y porque perdí mi carro, que era la fuente de ingresos en mi familia”, platicó Jesús Galván sentado en su sillón.
Abundó que vendió su taxi al deshuesadero porque ya no servía y es que recordó que a su carro le cayeron árboles, postes dejándolo inservible para manejar.
Han trascurrido dos meses desde que impactó el huracán y debido a que el material para la construcción está escaso, puso algunas maderas, lonas y colchas como techo para cubrirse del sol y evitar que sus pertenencias se mojen con las lluvias que han caído.
“Los trabajos de reconstrucción ahí van, por lo menos tengo donde dormir, donde comer y espero que para enero este desocupado el albañil y levantar todo, porque me falta poner el block”, dijo al tiempo que mencionó que este fenómeno deja muchas experiencias una de ellas es que “su casa fue pérdida total y no nos dieron lo que habían dicho”.
Agregó que con el apoyo que el gobierno federal le otorgó en una primera parte para la reconstrucción, “no me va alcanzar para reparar toda mi casa, me faltaría toda la parte de abajo que estaba techado todo, se llevó trastes, se llevó todo”. En la plática interrumpe la esposa y precisa que la parte de abajo era un negocio de venta de comida.
“No sé porque no me dieron lo que dijo López Obrador, me dieron 17 mil 500 pesos, y para este segundo pago están poniendo muchas trabas, porque no tengo título de propiedad, a pesar de que llevo 37 años viviendo en ese domicilio”, dijo Galván Miranda. Mencionó que son 9 mil pesos nada más de las láminas que tiene que comprar, más la graba, arena, y luego los 4 mil pesos por cada semana que cobrará el albañil y serán cuatro.
Actualmente no tiene puertas ni su entrada principal, porque el portón lo tiró.
Tampoco en las recamaras. El área de baño lo esta cubriendo con unos colchones. Cuenta que su proceso de reconstrucción será más lento, pero que lo hará para tener una mejor vivienda.
“Duermo en dos cuartos y con láminas recicladas, debido a que el material es escaso y la mano de obra cara”, afirmó la señora Flor González Balderrama, vecina de la colonia Generación 2000, luego de que el huracán Otis desprendió hace dos meses su techo.
En declaraciones a El Sur, la vecina sostuvo que ya recibió el apoyo económico del gobierno federal de 35 mil pesos para la reconstrucción de su vivienda.
La vivienda construida de paredes de material y techo de lámina de asbesto está ubicada en la calle César Maldonado, a cinco casas de la avenida principal.
La casa de un nivel tiene el techo desprendido y dos cuartos con láminas recicladas y dos habitaciones más sin láminas.
La familia está integrada por la madre de 50 años, el padre de 55 años y tres hijos de 10, 15 y 18 años.
La señora González Balderrama manifestó que a dos meses del huracán Otis todavía no puede reponer la techo de su vivienda.
“Ya hicimos la limpieza adentro de la casa y al frente, es decir en la calle, ya es un panorama diferente, gracias a Dios”, enfatizó.
Añadió que el material es escaso y la mano de obra cara, “duermo en dos cuartos y con láminas recicladas, las que rescate cuando el Otis se llevó mi techo”.
Expuso: “Ya fuimos a varios negocios y no hay material, no tienen flete gratis y es caro, uno tiene que organizar el dinero”.
“Los otros dos cuatros están descubiertos y la semana pasada, que llovió se metió el agua, sigo sufriendo la secuelas del Otis.
“Puse mi colchón al sol para dormir después del Otis, igual que las sábanas, solamente se salvaron las cosas de plástico”.
Sostuvo que fue censada por los Servidores de la Nación, “me dieron el apoyo económico para la reconstrucción de la vivienda”.
Agradeció la ayuda del presidente Andrés Manuel López Obrador, “los tiempos cambiaron, antes no había nada, ahora nos ayudan para empezar de nuevo nuestras casas”.
“El proyecto que presente a la Secretaría de Bienestar, es que voy hacer dos cuartos con loza de cemento y los otros dos con láminas”, contó.
Reclamó que en la colonia Generación 2000 no hay fecha para la entrega de enseres domésticos por parte del Ejército, “tampoco han venido a dar la canasta básica, solamente una vez, aquí tengo todos los cupones”.
Pidió al Ejército agilizar la entrega de enseres domésticos y la canasta básica, “ellos tienen todo el aparato de gobierno con plan DN-III-E”.
Comentó que hasta los 18 días hubo luz en la colonia, “la verdad los aplausos se los llevan los de la CFE, ahora el Ejército no se debe quedar atrás”.
“Durante el huracán perdí mi ropero, mis trastes, mi televisión, y refrigerador, estoy en condiciones precarias”.
Declaró que compró un camión de arena, “mi familia tenemos que acarrear, porque no hay nadie que quiera trabajar, así poco a poco vamos a reconstruir nuestra casa”.
Dijo que su familia no quiso poner adornos navideños en su casa, “no hubo tiempo, y la verdad nosotros sentimos sentimientos encontrados después del Otis”.
Indicó que ayer su familia acudió a misa “a dar gracias a Dios, por sobrevivir al Otis, y que ya no haya más desastres naturales en Acapulco”.
“Esta Navidad fue diferente, porque primero no colocamos los adornos y la familia parterna y materna, no quiso hacer nada, así aquí nosotros la pasamos solitos”, concluyó.
La casa de Jose? Carrasco Pe?rez en la calle Emiliano Zapata de la colonia Ma?rtir de Cuilapa Foto: Daniel Vela?zquez
La lluvia y el viento del huracán Otis derribó una ladera y la casa de José Carrasco Pérez está sobre el cerro, a sólo unos 40 centímetros de una ladera de unos 5 metros de altura.
La vivienda se ubica en la calle Emiliano Zapata de la colonia Mártir de Cuilapa en La Sabana. A dos meses del huracán Otis ninguna autoridad de Protección Civil se ha presentado en el lugar.
Carrasco Pérez dijo que sabe que está en riesgo y está preocupado porque ya viene la próxima temporada de lluvias y el cerro seguirá deslavándose, lo que aumentará la condición de vulnerabilidad de su vivienda que es de dos niveles.
Contó que el pedazo de predio que se desgajó equivale a unos tres carros de tierra. En la parte del terreno perdido estaba un fogón para cocinar con leña, un barandal que delimitaba el espacio en el que él y su familia podían caminar sin riesgo de caer al barranco y varios árboles sembrados en la ladera de ilama, de guanábano, plátano, de grosella y nopales como protección para detener la tierra, todos los derribó el huracán.
A dos meses del huracán pidió ayuda a las autoridades para la construcción de un muro y disminuir el riesgo en que se encuentra su vivienda. (Daniel Velázquez).
Vecinos del poblado La Sabana persiguen un camión con despensas con soldados que no se detuvieron, el domingo 24 de diciembre Foto: Daniel Velázquez
Daniel Velázquez
El domingo 24 de diciembre, cientos de vecinos del poblado de La Sabana acusaron ser engañados por soldados del Ejército, del camión con el número de matrícula 1001275. Lo siguieron por medio kilómetro y al final no les entregaron las despensas que llevaba.
Como parte de la distribución de la ayuda a los damnificados por el huracán Otis, el gobierno del estado publica diariamente los lugares donde el Ejército y la Marina entregarán enseres o despensas. El sábado apareció en la lista el poblado de La Sabana. Los vecinos se formaron, en la calle Margarita Maza de Juárez, a un costado de minisúper Santa Rita porque ahí fue el sitio en que la vez pasada las entregaron despensas.
Al lugar las llegaron desde las 9 de la mañana. Los soldados con el camión se presentaron minutos antes de las 12 del día, pero no se detuvieron donde estaba la fila de personas esperándolo, sino que subió por la calle contigua, la Emiliano Zapata y avanzó hasta la parte alta, la colonia Ampliación Mártir de Cuilapa.
Como el camión del Ejército no se detuvo, las personas formadas lo fueron siguiendo, algunos caminando y otros corriendo. Los más jóvenes iban cerca del vehículo, pero los adultos mayores se quedaron atrás y las personas con bastón ya no lo siguieron. El camión avanzó sin detenerse hasta la parte mas alta donde ya no había paso, como a unos 500 metros de donde estaba la fila de personas esperándolo. Los soldados hasta grabaron con sus celulares a las personas que los iban siguiendo.
Cuando el camión se detuvo, los soldados ordenaron a las personas retroceder para permitir a los soldados organizar la entrega de despensas. Bajaron los cartones con los casilleros de huevos, ordenaron a las personas formarse y anunciaron que la entrega se haría con cupones y con credencial de elector. En ningún punto de entrega de despensas solicitan la credencial de elector, el único requisito ha sido el vale.
Las personas se formaron, se alistaron con la credencial de elector y el vale y esperaron durante unos 30 minutos a que empezara el reparto, pero después de ese tiempo los soldados empezaron a subir las cajas que ya habían bajado y dijeron que no entregarían las despensas y que si había reclamos los hicieran a la Secretaría de Bienestar porque es esa dependencia la que les da la orden donde entregar y ellos, los soldados, solo son “mano de obra”, pero en el camión del Ejército no iba ningún trabajador de Bienestar. Iba acompañado por una patrulla de soldados.
Luego de que dispersaron a la gente, uno de los soldados preguntaba de manera insistente a los vecinos quién les había informado de la entrega de despensas en ese lugar. Le respondieron que se enteraron por Facebook. El camión se retiró sin problemas.
La gente se quedó molesta porque vieron en el teléfono de uno de los soldados que el sitio de entrega era la colonia Mártir de Cuilapa y le dijeron al soldado que ahí era la colonia, pero el soldado les dijo que esa entrega era cerca del panteón de La Sabana y que las personas que se fueran para allá.
Sigue la espera
Este lunes 25, en el estacionamiento de la Plaza Patio, ubicada entre la Unidad Habitacional Colosio y Llano Largo, amanecieron personas formadas en torno a la plaza en espera de las despensas que entrega la Marina. De acuerdo con el testimonio de una vecina, la fila llegaba hasta Casas Ara, pero muchos se retiraron después de las 10 de la mañana porque no llegaron los tráileres de la Marina.
Una vecina contó que el sábado, fueron 5 tráileres a entregar despensas y que no alcanzaron, y muchas personas se quedaron sin éstas y por eso ayer volvieron a formarse, pero que un marino les dijo que no era seguro, y sí tenían más en bodega las entregarían y si no hasta el martes o miércoles, aún con la advertencia las personas seguían formadas. Una señora dijo que esperaría hasta las 2 de la tarde.
También una vecina informó que este lunes por la mañana un trabajador de Bienestar les fue a avisar que no entregarían despensas que se retiraran del lugar para que no estuvieran en el sol.
En la fila había vecinos de El Coloso, Lomas del Valle, Alta Loma La Esperanza, Puerto Marques, Miramar.
Una vecina se quejó de que los vecinos de las colonias cercanas a plaza Patio no alcanzan despensas porque en la noche llegan vecinos de las colonias Arroyo Seco, Real Hacienda, Sinai, Sector 6, El Retorno, Cruces, Zapata, Renacimiento, La Cima, Primero de Mayo y apartan lugares para 10 o 15 personas y por eso los que viven cerca no pueden conseguirlas aunque lleguen a las 6 de la mañana.
Todo el contorno de la Plaza Patio es un enorme basurero, resultado de las horas que pasan los damnificados por el huracán Otis bajo el sol para poder canjear los vales que entregó el gobierno federal. Hay restos de cartones, que por las noches son los petates donde pernoctan los que llegan a dormir en el lugar, hay basura acumulada en diferentes lugares que son residuos de alimentos y bebidas que consumen durante las horas que están formados. También hay polvillo fino del que fue arrastrado por las lluvias huracán.
Enseres
Este lunes en la fila de la entrega de despensas, dos vecinas se quejaron de que su colonia “no está reconocida” y por tanto no aparecen en la lista de entrega de enseres, Las colonias son La Lajita en Llano Largo y Alta Loma la Esperanza en El Coloso. Las dos vecinas relataron el mismo problema que ya entregaron en Llano Largo los enseres pero no a la colonia La Lajita que está en ese poblado, porque les dijeron que no está reconocida.
La vecina Guadalupe Patricia Bautista de la colonia Alta Loma La Esperanza dijo que ya acudió a recoger sus enseres en Plaza Patio pero le dijeron que su colonia no está reconocida. Contó que ella está interesada en los enseres porque su casa fue la más afectada de toda la colonia pues es madera y el huracán desprendió el techado y derribó las paredes, “me quedé sin nada”. Pero a más de dos meses no ha podido hacer efectivo el cintillo para recibir los enseres.
Sin aglomeraciones
Esta Navidad cientos de vecinos de las colonias Navidad de Llano Largo, Puerto Marqués, Glorieta de Puerto Marqués, Nuevo Puerto Marqués, Alborada Cardenista, Costa Dorada, Homex, Lomas del Valle, Altos de Miramar, Miramar, Real del Palmar, Pacífico Dorado y Misión de Mar recibieron su paquete de enseres domésticos en la sede de entrega que está en el estacionamiento de la plaza Patio.
Cada paquete incluye un refrigerador, una estufa, un colchón, un ventilador, una licuadora y un juego de sartenes. El responsable de la entrega de enseres informó que llegaron desde las 6:30 de la mañana y para ayer en esa sede estaba programada la entrega de 480 paquetes.
Explicó que todas las personas tenían ficha y en caso de que hubiera quienes no tuvieran si había oportunidad de entregarles el paquete de enseres se les darían pero sólo en las colonias enlistadas en el acceso.
A las 11 de la mañana, habían repartido 447 fichas de las 480 y había en espera de fichas unas 17 personas. Los vecinos con ficha que estaban formados eran 137 en espera de poder ingresar al estacionamiento a recoger su paquete de enseres, para agilizar la entrega a los vecinos ingresaban en grupos de 40 personas, los beneficiarios por una puerta y las camionetas para transportar el paquete por otra puerta. Todo el lugar estaba resguardado por gendarmes de la Guardia Nacional.
A diferencia de otros sitios de entrega de enseres en este lugar se vio todo en orden, no había aglomeraciones ni reclamos. Las personas que llevaban su comprobante de domicilio, credencial de elector y el cintillo pasaban sin problemas.
Una trabajadora de Bienestar les pidió a los vecinos que eviten el papeleo de comprobante de domicilio, que esperen a que el reparto de enseres llegue a su colonia.
En la estación de Las Anclas, usuarios del Acabús intentan a las 3 de la tarde entrar a una unidad que estaba repleta de personas y se dirigía a Ciudad Renacimiento Foto: Ramón Gracida
Ramón Gracida Gómez
Usuarios del Acabús esperaron en la tarde de este viernes hasta 30 minutos en la estación de Las Anclas para abordar sin ningún costo alguno de los camiones de transporte que circulan con mucho retraso y atiborrados de pasajeros de la zona suburbana de Acapulco.
Dentro de la estación, unas 15 personas esperaron pacientemente a que llegara el camión del Acabús con dirección a la estación de Transferencia que se ubica debajo del puente vehícular del bulevar Vicente Guerrero, en Las Cruces.
Dos mujeres, una joven y una adulta, salieron de la estación Las Anclas desesperadas porque no había alguna señal en la avenida Cuauhtémoc de que estuviera cerca un camión del Acabús a las 4 de la tarde de este viernes.
Prefirieron, al igual que muchos vecinos que pueblan la zona suburbana del municipio, tomar un taxi amarillo que, aunque los choferes elevaron los precios, dan solución al problema del transporte público durante la emergencia por Otis.
Tal vez la única ventaja del Acabús frente a los caros y veloces taxis amarillos son las bancas de metal que permiten a los usuarios esperar, por lo menos, sentados la media hora que, como mínimo tarda en que llegue el Acabús.
El retraso de los camiones pertenecientes al sistema de Acabús ha sido una constante desde el inicio de su funcionamiento en 2016, pero sigue siendo útil para los acapulqueños, aún más en este periodo de emergencia por el que los empleos no se han restablecido al 100 por ciento, y al contrario, se han perdido.
Pasaron los minutos y los usuarios del Acabús revisaban su celular, platicaban con sus acompañantes o simplemente se asomaban a la avenida con la esperanza de que a lo lejos se pudiera ver una mancha roja, color de los camiones de este sistema de transporte.
Del otro lado de la estación de Las Anclas, uno de los puntos más importantes por la gran concentración de la demanda de transporte público, pasó un camión rumbo al Zócalo lleno de usuarios y otros 10 entraron de alguna manera.
A un costado de las máquinas de cobranza que están apagadas, se encuentra un anuncio de parte de la administración del Acabús que informa que el horario de servicio es de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde.
Precisa: “si quieres abordar autobuses de la Ruta Troncal 3 (Coloso), debes transbordar a la Terminal Renacimiento, ahí inician y dan su recorrido por Las Cruces”.
El camión con dirección a Retorno llegó casi a las 3 de la tarde, y unas tres jóvenes, una vestida con el uniforme de enfermera, corrieron rápidamente para entrar de forma apresurada al camión del Acabús.
“Ya no alcancé”, dijo una señora mientras avanzaba a paso muy lento rumbo a la puerta que se le cerró con varios metros de distancia. Se equivocó porque esperó en la parte del andén que está destinado a los autobuses con dirección a la Garita.
No pasaron más de dos minutos cuando llegó otro camión del Acabús rumbo al Retorno, pero la misma usuaria, adulta mayor, ni intentó pararse de la banca porque sabía que no iba a entrar, pues apenas y dos jóvenes se introdujeron y quedaron en la orilla del autobús que estaba repleto.
Después del paso del huracán Otis el 25 de octubre, el sistema de transporte Acabús dejó de funcionar durante 8 días y el servicio se reanudó el 2 de noviembre con 27 autobuses y con el anuncio de que sería gratuito por la contingencia causada por el meteoro. Antes de ello, el costo del viaje era de 11 pesos.
Fue el 28 de abril que se intentó dar un nuevo impulso a este sistema de transporte con la incorporación de 25 camiones. En total, eran 90 camiones que formaban parte del sistema Acabús, según las cifras expuestas en el acto de relanzamiento encabezado por la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda y el concesionario Fernando Ruano Bolaños.