Busca su familia al joven Luis Ángel Tornez Manrique a casi 7 años de su desaparición

Ramón Gracida Gómez

A casi siete años de la desaparición del joven Luis Ángel Tornez Manrique en la glorieta de Puerto Marqués, su mamá aún le llama a su celular con la esperanza de que le conteste, y sus hermanas Érika y Angie buscan sus restos en los cerros de Acapulco porque la búsqueda oficial sólo quedó en una carpeta de investigación.
El 5 de abril de 2017, Luis Ángel, de 21 años, salió de su casa a cortarse el cabello y es la única información que tiene su familia de su desaparición. Sus hermanas indican que lo desaparecieron en la glorieta de Puerto Marqués, cerca de la colonia Nuevo Puerto Marqués, donde lo buscaron ayer con otras integrantes del colectivo Verdad, Memoria y Justicia y la Brigada Nacional de Búsqueda.
Ayer se hizo la primera búsqueda destinada a Luis Ángel, pero sus hermanas Erika y Angie Tornez Manrique han participado en otras jornadas del colectivo Verdad, Memoria y Justicia, al que pertenecen desde hace dos años y que encabeza Socorro Gil Guzmán, quien contactó a Angie para que participara en la exposición fotográfica que llevan a cabo en el Zócalo de Acapulco el primer sábado de cada mes.
“Y de ahí empezamos pues que era más accesible a salir a buscar algún familiar que estando sola como familia”, declaró Angie a El Sur después de cinco horas de buscarlo, al igual que a José Luis Ramírez Delgado, en el cerro detrás de la colonia Nuevo Puerto Marqués, cerca de la planta de Pepsi.
Cuando desapareció Luis Ángel, su familia no tenía conocimiento de que existieran instituciones y colectivos de familiares que acompañan a las víctimas y que hicieran búsquedas. Sus hermanas lo buscaron en los primeros años preguntando en las calles.
La familia levantó la denuncia ante las autoridades, “pero pues prácticamente quedó sólo en una carpeta porque nosotros fuimos, fuimos a Semefo (Servicio Médico Forense), dimos vueltas”, declaró Érika.
“Te pedían un papel, otro papel, muestras de ADN dejamos; fuimos a preguntar, pero ya con el paso del tiempo, nosotros, encontraban alguna fosa, salía en las noticias, íbamos a preguntar lo que encontraran, lo que fuera ropa”.
“Pero ya conforme fue pasando el tiempo ya decían que no, que mi familiar no podía ser ése, porque ya mi familiar tenía tantos meses y que él ya no era cuerpo, que ya eran restos”, indicó Érika. “Imagínese el sentir”: tristeza, frustración.
Y ahondó: “son tantas emociones que se juntan porque como yo les digo a ellas, tú no estás segura de que mi familiar murió ese día que desapareció. Yo pues tengo la esperanza, quisiera encontrarlo vivo, pero a como está la situación, tengo que buscarlo así”.
Luis Ángel trabajaba de mozo en el hotel Embassy, que se ubica en la avenida Costera, a un costado del supermercado Soriana de la colonia Costa Azul, frente al CICI. En el mismo edificio laboraba su hermana Angie.
“Él tenía una rutina, se podía decir, él entraba a trabajar a las 3 de la tarde, salía a las 11 de la noche. Por ser el hermano menor, nosotros bajábamos a traerlo, ya ve cómo está la situación. Nosotros vivimos en un lugar que tenemos que subir pues caminando y por la hora de la noche y la preocupación de él, que no le pasara nada, bajábamos a traerlo” a la carretera Cayaco-Puerto Marqués.
Luis Ángel “en malos pasos no andaba”, afirmó su hermana Érika, porque cuando salía del trabajo le marcaba a su mamá para avisarle que ya iba en camino a su casa para que fueran por él.
Después de que desapareció, nunca hubo una llamada de extorsión para pedirles dinero, no tuvieron más información de él, pero su familia lo sigue esperando porque “eso es lo que nos mueve, la fe de encontrarlo”.
Esta búsqueda les representa “esperanza, tal vez, pero a la vez tristeza, le digo, porque no lo queremos encontrar así, mi corazón quisiera encontrarlo vivo”, dijo Érika mientras se le empezaban a llenar los ojos de lágrimas y se entrecortaba su voz.
Sus hermanas le llevan varios años diferencia a Luis Ángel, Érika era adolescente cuando nació Luis Ángel, “era como que llegó un muñequito a tu casa. Imagínese, tenernos, tratarlo; de todas, era el más cariñoso de todos. En cuestión de mi mamá, te digo, para mi mamá era todo”.
“Mi familia se rompió: a partir de que él desapareció, no, lo desaparecieron, se rompió: ver llorando a mi mamá, caer enferma por lo mismo, la tristeza, la desesperación de no saber dónde está”.
Sus hermanas están tristes por no tener a Luis Ángel, les duele, pero se tienen que hacer fuertes por su mamá porque es la que sufre más y a sus hijas les duele verla así. “A veces ella tiene la esperanza, ella aún marca su número de teléfono con la esperanza de que le conteste”.
Hasta el viernes se van a hacer búsquedas para localizar los restos de Luis Ángel.

 

La familia da cohesión y consistencia a la sociedad: arzobispo

Daniel Velázquez

El arzobispo Leopoldo González González, llamó a fortalecer la familia, pues ésta es la que da cohesión y consistencia a la sociedad y lo aprendido entre padres e hijos se ha de replicar en los entornos de convivencia, donde el mayor ayuda al menor y el más fuerte al más débil.
Este domingo, el arzobispo dedicó su mensaje dominical a la familia, el cual se conmemora el primer domingo de marzo, dijo que dentro de la familia es la que enseña las relaciones básicas como la confianza, lo que permite la interrelación con los demás.
“Cuando estas relaciones están fracturadas, falta la base de confianza que hacer posible entretejer nuestra vida con la vida de los demás, mirarnos parte de un pueblo, sentirnos projimos y tener en cuenta a los más necesitados y desfavorecidos”.
Insistió en su llamado a erradicar la violencia en el hogar en cualquiera de sus modalidades, física, verbal, sicológica, económica, íntima “y que la institución familiar sea apoyada en el cumplimiento de su misión”.
Explicó que las enseñanzas que da la familia son fundamentales para la convivencia en la sociedad, la primera es que “los hermanos mayores llevan en brazos o dan la mano a los más chicos, los sanos miran por el enfermos, quien sabe enseña al que está aprendiendo, los fuertes ayudan a los débiles, si así vivimos nuestras superioridades ante los demás nunca seremos una amenaza para nadie y nadie estará desprotegido, entonces será muy grande nuestra paz”.
Otro aprendizaje es el controlar las emociones, para que el instito primario que es la violencia no sea la respuesta, sino que se puedan expresar las emociones con claridad y sin ofender; y la tercera es que “sólo estamos bien cuando todos estamos bien”, y eso es buscar el bien común para todos.

 

Se proponen obras de mitigación y demoler dos viviendas en la 20 de Noviembre: Efrén Valdez

Ramón Gracida Gómez

El coordinador de Protección Civil y Bomberos, Efrén Valdez Ramírez, informó que el dictamen del área de la colonia 20 de Noviembre, donde murió una familia tras el paso del huracán Otis, es para que se lleven a cabo obras de mitigación y se retiren dos viviendas.
En declaraciones posteriores al banderazo de inicio del programa de desazolve de canales pluviales, contó que habló con la presidenta Abelina López Rodríguez para informarle que “ahorita en la 20 de Noviembre están los tres niveles de gobierno haciendo un recorrido, me llamaron de la Coordinación General de Protección Civil del gobierno federal”.
El coordinador de Protección Civil indicó que la dependencia que encabeza hizo un dictamen que propone unas obras de mitigación que consisten en “obras de retención, algunos muros secos”.
Además, detalló Valdez, el documento de Protección Civil indica el retiro de unas piedras e “incluso retirar dos viviendas porque se encuentran en zona de alto riesgo”.
Se le mencionó que los familiares de las víctimas piden la demolición de la casa severamente dañada en la que murió la familia, y el coordinador de Protección Civil consideró que “son viviendas que llegan, son asentamientos que llegan cuando aun así estás poniendo en riesgo tu vida”.
“Dicen, nunca va a pasar; sucede y lo único que hacemos nosotros es hacer nuestro trabajo. Te vuelvo a repetir, se van a hacer unas obras de mitigación, la indicación de la presidenta es muy clara, muy firme y yo lo dije en este evento y te lo vuelvo a repetir: ahorita son los tres niveles de gobierno, nosotros ya lo hicimos, ya tenemos la obra, ya tenemos el proyecto”.
El 25 de octubre un alud de piedras demolió casi por completo la casa de Víctor Bautista Romero y Karla Galeana García, ubicada en el andador Cuauhtémoc de la calle Juan N. Álvarez, de la colonia 20 de Noviembre. Los cuerpos de Karla y sus tres hijos, Dana de 21 años, Victoria de 12 e Ian Tadeo de 2 años, fueron localizados en los primeros días, pero el de Víctor aún no.
Desde entonces, familiares del desaparecido han insistido en su búsqueda, pero también en la limpieza de la calle porque el alud arrastró toneladas de tierra que taparon el andador y la calle, además de que las grandes rocas rodaron y algunas siguen en la casa severamente dañada, por lo que piden su demolición para evitar un futuro daño por un deslave.
Respecto al socavón que se formó en el río de El Camarón, en la parte de la colonia Vista Alegre, el coordinador de Protección Civil municipal reiteró que el dictamen ya se elaboró y se entregó a la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Indicó que las tres casas afectadas están construidas “casi dentro del muro de una zona federal”, por lo que le corresponde a Conagua; Protección Civil dará seguimiento porque en el área del socavón hay vehículos y bardas colapsadas.
Dijo que Conagua va a determinar si los afectados tendrán que ser reubicados, pero destacó que tiene que haber un cierto margen entre el río y las casas: “hay que recordar que cuando se hacen esos muros es a raíz del Paulina”.

 

Balean a una familia; muere empleada de Bienestar federal y lesionan a su esposo

Un comerciante fue asesinado a balazos durante una persecución en la transitada avenida Cuauhtémoc, a pesar de la presencia de 10 mil afectivos de la Guardia Nacional en las calles de la ciudad Foto: Cuartoscuro


Redacción

Hombres armados atacaron a balazos a un pareja en el fraccionamiento Costa Azul, la mujer murió en la Base Naval y el hombre acompañante se encuentra grave. Además, ultiman a un vendedor de discos piratas a un lado de la Plaza de la Tecnología.
El ataque a la familia fue reportado después de las 6 de la tarde en la calle Horacio Nelson, a un costado del hotel Costa Azul, de acuerdo con el expediente ministerial.
Testigos dijeron a la policía que hombres armados atacaron a balazos el automóvil en movimiento donde viajaba la pareja.
El hombre herido en el automóvil baleado llegó afuera de la Base Naval para la atención médica, sin embargo la mujer perdió la vida, se supo que era trabajadora de la Secretaría del Bienestar federal, mientras que el hombre sigue hospitalizado grave en las instalaciones de la Base Naval.
De manera extraoficial se informó que la pareja iba con sus niños, que resultaron ilesos tras el ataque a balazos.
Por otra parte, un vendedor de discos piratas fue asesinado a balazos afuera de la Plaza de la Tecnología en la avenida Cuauhtémoc.
El crimen fue reportado a las 4 de la tarde, en la calle Humboldt, cerca de los policías viales que hay en esa zona de manera permanente, informaron policías ministeriales.
El reporte policiaco indica que hombres armados interceptaron a su víctima cuando iba caminando y sin mediar le dispararon a quemarropa.
El cadáver quedó en la vialidad bocabajo. El hombre vestía playera tipo hawaiana, bermuda negra y estaba descalzo.
La vialidad fue cerrada durante dos horas y las diligencias las hicieron peritos y policías ministeriales.
Se supo que el muerto era vendedor de discos piratas de esa zona, de acuerdo con los familiares que acudieron al lugar.
El hecho violento generó un fuerte despliegue policiaco de los tres órdenes de gobierno encabezados por la Guardia Nacional.
Afuera de la Plaza de la Tecnología hay una patrulla de la Policía Vial permanentemente para sancionar a los automóvilistas que se estacionan afuera del establecimiento.
Testigos del crimen dijeron que los policías viales no hicieron nada para detener a los agresores del vendedor, en esa zona muy concurrida.
Con este caso suman 35 asesinatos en lo que va del año, presuntamente relacionados con el crimen organizado, de acuerdo con un conteo de El Sur.

 

No se recupera familia de panaderos de La Venta luego del impacto de Otis

El panadero Aldo Osuna Gómez introduce las últimas piezas de este martes en su horno artesanal del poblado de La Venta donde se elabora el pan dulce que consumen los acapulqueños Foto: Jacob Morales

Jacob Morales Antonio

A 91 días del devastador impacto del huracán Otis en la panadería La Güera de la comunidad de La Venta, la familia del señor Aldo Osuna Gómez sigue sin recuperarse, y producen la mitad de los panes que hacían antes del huracán.
En una visita el 30 de octubre, a seis días del impacto del huracán, el hombre junto a su esposa e hijos sacaban de su vivienda a la calle el espeso lodo que que arrastró la corriente del río de La Sabana, cauce que pasa a unos 40 metros de su casa.
Este martes el señor Aldo, de 57 años, estaba horneando las últimas piezas de pan, de las 600 que hace a diario junto a su esposa e hijos, que desde hace 22 años han abastecido del producto a las colonias de la periferia de Acapulco y la zona suburbana.
Pero a un día de cumplirse tres meses del devastador impacto del huracán, la familia no se repone por completo en su casa, ni el espacio que ocupa la panadería. El señor Aldo mostró su vivienda, en uno de los cuartos aún hay tierra seca, y en las paredes se aprecia el nivel donde la corriente del río llegó.
En la habitación contigua a la panadería, colocó los dos refrigeradores que tenían en el área de procesados, uno quedó inservible, el otro sirve pero tiene fallas, este último dijo que sobrevivió al huracán Ingrid y la tormenta Manuel.
El hombre y su mujer dicen estar agotados, porque el proceso de elaboración del pan lo hacen totalmente manual, desde el amasado de la harina, porque la mezcladora se dañó, al igual que la cortadora, y siguen a la espera de que ambos equipos lleguen en los que invirtieron 45 mil pesos.
“Tenemos que activarnos para trabajar, y aún así seguimos con la limpieza y esto no acaba, sigue el polvo. Estamos agradecidos con la ayuda que nos dieron y nos siguen dando, y no queda de otra para seguir trabajando”, expresó.
Luego de aquella traumática experiencia del 25 de octubre, el señor Aldo tardó aproximadamente 20 días para poder sacar todo el lodo de la panadería y su casa. Para su fortuna dice que a pesar de que el agua cubrió unos 40 centímetros el horno artesanal de tabique y barro, éste no se derrumbó.
Pero poder volver a echar andar el horno no fue nada fácil, el señor Aldo dice que una vez que lo limpió, tuvo que calentarlo con fuego por días hasta que se secó. Luego esperó que enfriara de nuevo y arregló su interior, por fuera aún le falta resanar las partes donde el barro se desprendió, pero no consigue albañil, y su consuegro que puede hacerlo, no ha tenido tiempo de tanto trabajo que tiene.
En la panadería del señor Aldo antes del huracán producían dos bultos de harina con un total de mil 200 piezas de pan, ahora sólo hace 600 piezas. Dice que es porque todo lo hacen a mano y no tiene el equipo de antes, también porque no todos los repartidores han regresado a surtirse.
El hombre dice que otro factor es el precio de los insumos, en azúcar pasó de mil 200 a mil 600 pesos el bulto de 50 kilos, así como la cubeta de 20 litros de manteca que pasó de 500 a 700 pesos, mientras que un bulto de harina de 44 kilos se mantuvo en 800 pesos.
Para justificar y poder cobrar el segundo pago del apoyo de reconstrucción, la familia pintó su casa, y la fachada, además de comprar arena, y cemento. Ahora están a la espera de que sean citados para que puedan recibir los electrodomésticos.

 

Sobrevive a Otis una familia propietaria de lanchas de fondo de cristal por su conocimiento del mar

Ramón Gracida Gómez

Cinco integrantes de una familia propietaria de lanchas de fondo de cristal en Caleta y un trabajador de ellos decidieron pasar el huracán Otis dentro de sus cinco embarcaciones para salvarlas, pero quedaron destrozadas por los vientos que parecían un remolino y las enormes olas, todos nadaron para sobrevivir y uno de ellos fue arrastrado hasta la isla de La Roqueta.
Llevaban comida y gasolina porque la intención era luchar contra el huracán con el motor encendido y evitar que las embarcaciones chocaran contra las rocas, “pero esto fue un monstruo, una cosa jamás vista realmente”, dijo Juan Miranda Mendoza, quien tiene 64 años y desde los 12 trabaja en los paseos recreativos de Caleta a la isla de La Roqueta.
El problema es que el huracán fue como un “remolino” porque los vientos entraban por el noroeste y el sureste, lo cual no permitía controlar la embarcación como lo habían hecho en otros fenómenos naturales anteriores.
La lancha en la que iba Juan estaba en Caletilla, pero se hundió y las olas lo arrastraron enfrente de la isla de La Roqueta y lo llevó mar adentro cerca de los riscos que conforman la colonia La Mira, “ya posteriormente vi una ramazón de una copa de árbol muy grande y de ahí me agarré”.
Su hijo René Miranda Suástegui estaba en otra lancha, en el mismo lado de Caletilla, y cuando arreció la lluvia en la madrugada se empezó a llenar de agua, entonces ya no podía manejar la embarcación porque al mismo tiempo tenía que sacar el agua.
Una de las tantas embarcaciones que quedaron sueltas chocó directamente con la lancha en la que iba René y “los golpes me aventaban pa’ un lado, para otro lado y ahí estuve resistiendo con la máquina lo más que pude”.
El agua empezaba a llegar hasta sus rodillas y las dos embarcaciones que quedaron enganchadas empezaron a ser arrastradas en el canal entre Caleta y la isla de La Roqueta; una ráfaga de viento arrancó el techo de la lancha y René sólo pudo concluir: “esto ya valió”.
Esperó hasta que se hundiera la lancha completamente, ya traía su chaleco salvavidas puesto, y quedó flotando en el mar; no se veía nada, la luz ya se había ido en la ciudad desde hace más de dos horas, y sólo escuchaba con mayor intensidad que las olas rompían en una estructura.
“Ya cuando me subí, un relámpago me ilumina y veo Palao; ay, caray, estoy acá en el Palao, atravesé de aquí del Bocachica pa’l Palao. El muelle del Palao ya estaba roto totalmente, solamente estaba la parte de enfrente que es la de cemento, todo lo demás, como es madera, pues ya se lo había llevado”.
No pudo entrar al restaurante a refugiarse, lo único que alcanzó a hacer fue abrazar un poste que estaba al inicio del muelle, “pero no resistí porque pues las olas tapaban el muelle y cada ola me bañaba y me azotaba y me azotaba; aguanté tres olas, ya en la cuarta ola me volvió a aventar al mar”.
El mar lo revolcaba en las rocas de la orilla de la isla y René se quería sujetar en alguna de ellas, “pero no podía, era una licuadora; yo sentía palos, sentía ramas, pedazos de madera, fibras chocaban conmigo, donde me revolcaba a mí”. Sentía que se ahogaba porque las enormes olas lo sumergían, pero lograba salir “y respiraba tantito y de nuevo para abajo”.
Después de un rato, el mismo mar lo llevó a la playa Las Palmitas, la intensidad del huracán bajó un poco y René nadó y nadó hasta llegar a un canal que se encuentra detrás de la isla de La Roqueta, donde se pudo subir a unas rocas y esperó hasta que amaneciera.
La incipiente luz del sol le permitió ver el arrastre lento de los cayucos hacia mar adentro, “incluso alcancé a ver a lo lejos vi unas personas como que iban nadando, pero no pudieron hacer nada” a pesar de que traían puestos chalecos, al igual que René. Era a la altura de la casa de John Wayne, pero “yo en las rocas no podía hacer nada”.
Un cayuco pasó cerca de donde estaba René, él le hizo señas y las personas fueron por él y lo regresaron a Caleta, donde se dio cuenta que ninguna lancha de fondo de cristal, salvo algunas que fueron arrastradas por el mismo huracán a la orilla de la playa. Todos los restaurantes estaban destruidos.
Por su parte, su papá Juan había nadado desde las 6 de la mañana hasta las 7:10 hasta la playa La Angosta, es preciso en la hora porque llevaba un reloj que aún lo trae en su muñeca izquierda, y ahí lo rescataron algunas personas.
Fue hasta las 10 de la mañana que el papá y el hijo se reunieron en su casa en Caleta, a donde llegaron caminando. El resto de la familia también sobrevivió, el yerno de Juan y su nieto de 12 años estaban en una lancha, pero se lanzaron al mar hasta que se partiera en dos con unas rocas; un sobrino de Juan y un trabajador de la familia, Israel, estaban cada quien en embarcación y corrieron con la misma suerte.
–Después de vivir esto, ¿tú qué piensas de todo, de la vida, de seguir vivo?, se le preguntó a Rubén, quien tiene 33 años y desde los 8 era llevado por sus papás a las lanchas.
–No, pues ahora sí que fue una oportunidad que me dio la vida, me dio Dios la verdad, porque pues muy afortunado porque ves la historia de otras personas del mar, marineros, capitanes que pues no tuvieron la suerte de regresar realmente. Y ahora sí que tratar de aprovechar la oportunidad que me dio Dios y vamos a tratar de recuperar nuestras embarcaciones.
“Y ya ahora sí cuando venga otro fenómeno, pues ya creo que ya no me vuelvo a meter al mar, ahora sí que pase lo que pase, lo que tenga que pasar, se pierden las embarcaciones”, dijo con una ligera sonrisa nerviosa.
Juan quedó con algunas marcas de las heridas que tuvo durante aquella noche, “tornillazos de las lanchas”, pero sobrevivió, al igual que el resto de su familia, porque “cuenta mucho la experiencia que tenemos en el mar, por eso no se murió nadie de nosotros, bendito sea Dios y la virgencita, no nos pasó ningún percance en la parte de aquí”.

Familia damnificada por Otis pasa triste la Nochebuena por sus “muchas pérdidas”

Aurora Harrison

Fue una celebración de Nochebuena “triste”, debido a los daños que sufrió su vivienda por el huracán Otis que se voló el techo, se cuartearon las paredes casi a punto de colapsar por los vientos, agradecido porque estar con vida, y sus hijos, dijo Jesús Galván Miranda, vecino de la avenida Gran Vía Tropical, del fraccionamiento Las Playas.
En la casa de un piso, construida de concreto, ubicada en la calle Privada de San Marcos, del fraccionamiento Las Playas, han pasado dos meses desde que el huracán los dejó sin techo, y no ha podido reconstruirlo porque no hay material en las tiendas y los albañiles se encuentran con mucha demanda de trabajo y no se dan abasto.
Afuera en el patio hay un adorno navideño, sillas y las bolsas de plástico con los residuos de la cena de Nochebuena. Era pollo relleno. Estuvo con su esposa, hijos y nietos.
“Una Nochebuena diferente, no hubo movimiento como en otros años que hay cuetes, música, y todo, ahora no, estuvo muy tranquilo. Yo me la pasé bien porque estuve con mi familia, pero triste a la vez por ver mi casa que no la puedo reparar y porque perdí mi carro, que era la fuente de ingresos en mi familia”, platicó Jesús Galván sentado en su sillón.
Abundó que vendió su taxi al deshuesadero porque ya no servía y es que recordó que a su carro le cayeron árboles, postes dejándolo inservible para manejar.
Han trascurrido dos meses desde que impactó el huracán y debido a que el material para la construcción está escaso, puso algunas maderas, lonas y colchas como techo para cubrirse del sol y evitar que sus pertenencias se mojen con las lluvias que han caído.
“Los trabajos de reconstrucción ahí van, por lo menos tengo donde dormir, donde comer y espero que para enero este desocupado el albañil y levantar todo, porque me falta poner el block”, dijo al tiempo que mencionó que este fenómeno deja muchas experiencias una de ellas es que “su casa fue pérdida total y no nos dieron lo que habían dicho”.
Agregó que con el apoyo que el gobierno federal le otorgó en una primera parte para la reconstrucción, “no me va alcanzar para reparar toda mi casa, me faltaría toda la parte de abajo que estaba techado todo, se llevó trastes, se llevó todo”. En la plática interrumpe la esposa y precisa que la parte de abajo era un negocio de venta de comida.
“No sé porque no me dieron lo que dijo López Obrador, me dieron 17 mil 500 pesos, y para este segundo pago están poniendo muchas trabas, porque no tengo título de propiedad, a pesar de que llevo 37 años viviendo en ese domicilio”, dijo Galván Miranda. Mencionó que son 9 mil pesos nada más de las láminas que tiene que comprar, más la graba, arena, y luego los 4 mil pesos por cada semana que cobrará el albañil y serán cuatro.
Actualmente no tiene puertas ni su entrada principal, porque el portón lo tiró.
Tampoco en las recamaras. El área de baño lo esta cubriendo con unos colchones. Cuenta que su proceso de reconstrucción será más lento, pero que lo hará para tener una mejor vivienda.

 

“No son momentos para el pesimismo”, dice Evelyn tras encendido del árbol de Navidad

La gobernadora Evelyn Salgado Pineda durante su mensaje en el homenaje a la bandera en la explanada del Recinto Oficial del Poder Ejecutivo Foto: Gobierno del Estado

Tras el encendido del árbol de Navidad en Acapulco, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda sostuvo que “no son momentos para estar pensando de manera pesimista o que va costar mucho levantarnos”.
Por la tarde-noche, la gobernadora realizó el encendido del árbol navideño de la empresa Coca-Cola FEMSA y en su mensaje a los acapulqueños señaló: “No están solos… vamos a salir adelante, Acapulco está de pie”.
“El encendido de este árbol es para darnos alegría, no son momentos para estar pensando de manera pesimista o que va costar mucho levantarnos”, dijo en breves declaraciones a reporteros.
El encendido del árbol de 14 metros de alto y 7 de base, se realizó en la Plaza Quebec, y se da luego de varios años de ausencia y por las gestiones del gobierno para que se volviera a colocar.
“Vamos a celebrar juntas y juntos la unidad, la fuerza y la resiliencia del pueblo acapulqueño”, indicó la gobernadora ante cientos de familias y niños de la Casa Hogar Marsh.
Adelantó que seguirá tocando puertas para que más empresas se sumen para que el puerto resurja y las familias acapulqueñas recuperen la alegría de estas fechas luego del huracán Otis (Aurora Harrison).

Agradece la solidaridad y el esfuerzo de los trabajadores

La gobernadora aseguró que Acapulco “renace, por supuesto, con un futuro brillante” y subrayó que “ya lo han demostrado que son guerreros y guerreras, que los guerrerenses nos forjamos ante la adversidad y Acapulco y Coyuca de Benítez estarán de pie”.
En su mensaje durante el homenaje e izamiento de Bandera correspondiente al mes de diciembre, en la explanada del Recinto de gobierno, la mandataria estatal dijo que se recuerda a quienes fallecieron por el huracán Otis y envió un abrazo a las familias de las víctimas.
Indicó que ese acto era especial porque corresponde a una época que es muy importante para todos. “Es una época de esperanza, de ilusión, de reencuentro, reconciliación, amor y cariño para todos los hogares”.
Señaló que las fiestas decembrinas recuerdan lo más valioso que se tiene y es una oportunidad para reencontrarse las familias “y reflexionar lo vivido este año”.
Señaló que no se borran los malos recuerdos sino porque “otorga una esperanza sobre este futuro, porque permite volver a creer en la ilusión del porvenir, en estas oportunidades que inician con el año; en nuevas metas y los objetivos que se tiene como servidores y servidores”.
La gobernadora expresó que se está en el mes de la esperanza y aunque Guerrero vive momentos complicados, especialmente en Acapulco y Coyuca de Benítez, “esta esperanza sin duda se convierte en un impulso poderoso para seguir adelante”.
“El huracán Otis con toda y su dimensión, sin precedente, destruyó por supuesto edificios y patrimonio, pero no pudo acabar con los sueños de nuestro pueblo, con ese espíritu indomable de fuerza que tienen los acapulqueños, nuestros hermanos de Coyuca de Benítez, con la esencia de este maravilloso puerto que hoy está de pie y renace, por supuesto, con la luz de un futuro brillante”.
Añadió: “Hoy recordamos a los que ya no están, a las personas que fallecieron derivado de este fenómeno meteorológico” y que se seguirá trabajando en el puerto y de Coyuca de Benítez, donde más que un trabajo institucional es un trabajo que se hace con todo el corazón y amor por la patria y por el pueblo de Acapulco y Coyuca de Benítez.
Agradeció la labor de los trabajadores, por la solidaridad y al esfuerzo desde hace más de 40 días que han apoyado en los albergues, centro de acopio, en comedores comunitarios, es decir, “es un esfuerzo conjunto que nos llena de orgullo donde no hubo cargos ni funciones, todos estuvieron ayudando a nuestros hermanos. Esto nos demuestra la vocación solidaria, el cariño y compromiso de esta admiración con Guerrero”.
Salgado Pineda dijo que para algunos serán días de descanso mientras que para el gobierno serán de trabajo. Señaló que es una reflexión que permite agradecer las experiencias y crecimiento del año.
Manifestó que refrenda su apoyo, el respaldo y se va seguir trabajando como se ha hecho de la mano. “El compromiso que tenemos es ineludible y que todos los días llevamos a cabo nuestro compromiso total y absoluto con la transformación, con la justicia y con el bienestar social de Guerrero”.
En el acto estuvo el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Raymundo Casarrubias Vázquez; la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local, Yoloczin Domínguez Serna; el comandante de la 35 Zona militar, Pedro Nieto Sánchez; el coordinador estatal de la Guardia Nacional, Luis Valentín Iglesias Solórzano; el secretario de Gobierno, Ludwig Marcial Reynoso Núñez, y la presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Cecilia Narciso Gaytán (Redacción).

 

Participan 40 elementos en la búsqueda de la familia desaparecida en la Nueva Era

La búsqueda de los integrantes de la familia que fue arrastrada por un deslave provocado por el huracán Otis, en la colonia Nueva Era Foto. Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Unos 40 elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE), Secretaría de Marina (Semar), la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (Ceav), la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de de Guerrero (Codehum) buscaron este jueves, sin éxito, a los tres integrantes de la familia de la colonia Nueva Era, cuya casa fue arrastrada por un arroyo.
A las 2:30 de la tarde, se observó que varios integrantes de estas instituciones escarbaban en un punto específico, del lodo acumulado antes del túnel, en el que corre el agua, atraviesa la avenida Pie de la Cuesta y desemboca en el mar.
Son ya tres metros de profundidad de tierra y piedras amontonadas, que removieron para buscar los cadáveres.
En la edición de El Sur del 3 de noviembre se informó que el cuerpo de Fany, amiga de la desaparecida Yanet Ortega González, fue hallado en la playa Icacos.
Cándido Trinidad de Jesús, el padre de familia que sobrevivió al siniestro, especificó este jueves que la mujer hallada se llama Estefanía Baez. La otra víctima que ya fue encontrada es Areli, nuera de Cándido, el jueves 26 de octubre, dos días después del huracán. La joven de 16 años sí fue hallada donde buscan a las otras víctimas.
Cándido sigue recuperándose de su herida en el patio de sus familiares. Son tres viviendas endebles, madera y láminas, dos de ellas que quedaron totalmente destruidas.
El sobreviviente del deslave en el que murió su familia, destacó que desde hace tres días empezó la búsqueda intensa de su esposa Yanet, su hija Camila de Jesús Trinidad Ortega, de 13 años, y su hijo Ángel Trinidad, de 16 años.
Platicó recostado en una silla de mimbre, a unos 100 metros más arriba donde los funcionarios y los marinos buscaban con palas los tres cadáveres. Una unidad canina de la FGE también husmeaba en la zona e integrantes de la Cepb enterraban sus varillas, como lo hacen durante la búsqueda de los desaparecidos de la narcoviolencia.
Lo que queda de la casa de las víctimas sólo son tabiques dispersos sobre la tierra, y láminas y madera tiradas. Un pequeño altar de una mesa con sopas Maruchan, naranjas, vasos de agua y flores, recuerda a los cinco fallecidos del deslave del arroyo.
A las 3 de la tarde, el convoy de varias camionetas de las dependencias federales y estatales se retiraron de este punto de la colonia Nueva Era, frente al supermercado Soriana. A orilla de la carretera, vecinos mostraban una manta para pedir medicamentos, comida y agua.
Un vecino, cuyo patio con piso de cemento está justo sobre el túnel que atraviesa la vía que conduce a Costa Grande, dijo que la búsqueda de este jueves empezó un poco después de las 12 de la tarde y llegaron primero a buscar del lado de los riscos a orilla del mar.

Son nueve las víctimas del deslave de piedras y tierra en la parte alta de la ciudad y aún no hallan un cuerpo

Cruces en la casa en dónde miembros de una familia murieron enterrados por un deslave de tierra provocando por el huracán Otis, en la colonia Revolución del Sur Foto. Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

Fueron nueve las personas que murieron por un derrumbe de piedras, que destruyó distintas casas de la calle Constitución, de la parte alta de Acapulco, y todavía no ha sido encontrado el cuerpo de uno de ellos, Francisco Chinito Santos.
El Sur publicó, en su edición del 27 de octubre, que seis integrantes de una familia murieron sepultadas en su casa, por el alud de piedras que le cayó encima a su hogar. Las víctimas son Gloria, sus dos hijas y tres nietos.
Es una de las viviendas destruidas completamente de la calle Constitución, de la colonia Revolución del Sur, que se encuentra entre la Francisco Villa y la quinta etapa del Infonavit Alta Progreso. Vecinos de esta zona de Acapulco también conocen a este asentamiento como Ciudad Perdida.
Las viviendas devastadas se encuentran a un lado del cerro, donde cayeron las piedras y la tierra que aplastó a los vecinos de esta zona alta del anfiteatro de la ciudad.
Además de los seis integrantes, que murieron sepultados, otra familia fue afectada por el derrumbe y murieron tres personas, de esta casa de madera y techo de lámina, que ahora se encuentra demolida.
Ahí vivía Cirila Santos junto con su hijo Francisco Chinito Santos. Ambos se dedicaban a hornear bolillos en una parte de su hogar, negocio en el que también trabajaba Sergio Rivera Alarcón, pero era conocido como William.
La señora Cirila fue encontrada el miércoles 25 de octubre, después del paso del huracán Otis, metros más abajo de la casa en la que murieron seis personas, a la par del hallazgo de estas mismas víctimas.
El cuerpo de Sergio, de 35 años, fue encontrado unos 200 metros más abajo de la misma calle Constitución, que consiste en varias curvas. El cadáver quedó atorado en un tapón hecho del arrastre de la lluvia de carros, ramas y lodo.
Es una pared de tres metros que cierra totalmente el paso de una calle. Sergio también fue hallado los primeros días después de la catástrofe natural.
Por la forma que encontraron a Sergio, las autoridades buscaron a Francisco también en el tapón, pero su cuerpo no ha sido hallado dos semanas después del huracán de categoría 5.
La otra hipótesis es que fue arrastrado metros más abajo de la misma calle Constitución, donde una máquina retroexcavadora quitaba tierra este martes. Dos peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) buscaban con una unidad canina, que olfateaba la tierra.
Una parte de esta vía, unos 50 metros, tiene tanta tierra y piedra amontonada que se ha formado un tepetate de tres metros sobre la calle, que desemboca a la avenida Ruiz Cortines, en los arcos que dan la bienvenida a la colonia Francisco Villa.
La evidencia de la magnitud del deslave concentrado en la calle Constitución es un carro estacionado, dentro de su casa, y que está completamente enterrado, sólo se nota un poco del espejo frontal.
Algunas familias estaban reunidas en el patio de sus casas la tarde de este martes. Una pared de ladrillos de una vivienda que parece abandonada, tiene encima dos carros apilados.
Se percibió un ambiente tenso en la colonia Revolución del Sur, por la cantidad de muertos que concentra este pequeño asentamiento urbano. Un vecino le reclamó al grupo de reporteros su presencia en el lugar, “ya dejen de grabar, esto no es un juego”.
Familiares del no localizado Francisco Chinito Santos no quisieron dar su testimonio. Su hermano les dijo a los reporteros que va a hablar “sólo si van a dar algo”.
Se entiende por la gravedad del suceso, justificaron vecinas, que compartieron algunos datos de la colonia para contextualizar la muerte de sus nueve vecinos. Durante su relato, reiteraron varias veces la necesidad de que llegara la ayuda a la colonia.
Revolución del Sur fue fundada hace 34 años, casi todas los vecinos llegaron al mismo tiempo de su creación. Las vecinas reconocieron que es una zona de riesgo, pero “la necesidad” las orilló a construir su patrimonio ahí. Con el huracán Paulina también cayeron piedras, pero no afectaron a las casas, dijeron.
Contaron que las víctimas gritaron en la noche del huracán, “ayuda, ayuda”, pero no pudieron hacer nada, porque ellas también corrían peligro. Una de ellas perdió su casa, pero salió hacia la casa de otra familiar antes de ser demolida por las piedras.
Destacaron que la presidenta Abelina López Rodríguez acudió después de la noche del huracán y ayudó con las gastos funerarios de las víctimas. También ordenó la búsqueda de los cadáveres.
Dijeron que Francisco Chinito era una persona tranquila, “no se metía con nadie”. Describieron por dónde pasó la corriente que arrastró los cuerpos de Cirila, su hijo Francisco y su trabajador Sergio, alias William. Una casa de material que sobrevivió al deslave es la única referencia.