Lourdes Chávez
Chilpancingo
El asesor la Coordinadora de Comisariados Ejidales y Comunales de Guerrero, Arturo García Jiménez, señaló que las movilizaciones y protestas del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano no representaron a todos los productores del sector agropecuario.
En entrevista telefónica, explicó que como productores guerrerenses ni siquiera figuraron en la mesa nacional que concluyó tras una extensa reunión de trabajo de miércoles a jueves en la madrugada de la semana pasada, con algunos acuerdos con el gobierno federal.
Recordó que parte de las demandas de agricultores sobre todo del norte del país era que el gobierno federal estableciera el precio de garantía del maíz a 7 pesos el kilo, o 7 mil pesos la tonelada. Subrayó que desde el ciclo pasado este precio ya es una realidad en Guerrero.
Estimó que ese movimiento se da en un contexto donde el PRIAN promueve el golpeteo al gobierno federal.
Reconoció que el origen es legítimo: el precio del maíz, y los granos porque a nivel mundial hay una sobreproducción que abarata el precio.
Indicó que el ciclo pasado, la tonelada de maíz estuvo a 7 mil pesos la tonelada; de repente bajó a 5 o 4 mil 500 pesos, lo cual generó un movilización, en demanda de que el gobierno federal comprara el grano a 7 mil 200 pesos, lo cual señaló inviable, porque el gobierno regula el comercio .
Señaló que distinto a Guerrero donde la producción es básicamente de autoconsumo, los estados del norte y del bajío tienen otros volúmenes de producción.
También destacó que a diferencia del movimiento El campo no aguanta más, de organizaciones campesinas que llevaban al Zócalo con campesinos de todo el país, en el sexenio de Vicente Fox.
El Frente cerró casetas, carreteras apoyados con tractocaminones y tractores, “una presión que no expresa participación activa de la gente”.
Consideró que no tenían método de lucha ni de organización genuina ni un plan real. Sus propuestas eran generales, y cuando se le acaban las demandas llegaron al Congreso a revisar la Ley de Aguas, que ya estaban trabajando meses atrás otras organizaciones sociales.
Por otro lado, señaló que organizaciones como la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, la Confederación Nacional de Campesinos (CNC), Antorcha Campesina, la Central Campesina Independiente (CCI) que vinieron a menos desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, porque no había gestión de proyectos, “se aprovecharon de la coyuntura, y se colgaron de ese proceso”.
Señaló que en Guerre-ro abanderaron las demandas nacio-nales, no obstante que el Consejo de Ejidos y Comunidades que se organizó, consiguió el ciclo pasado el pago de 7 mil pesos por tonelada, una demanda central.
“Ellos seguían demandando los 7 mil pesos, abanderaron las demandas nacionales, no sabían que ya estaba aprobado desde la cosecha pasada”, señaló.
Finalmente dijo que el movi-miento reciente permitió un reagrupamiento local, y cierta alianza con el gobierno del estado, pero no hay una articulación, una propuesta para el campo.
Arturo Garcia añadió que en el Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal 2026 que se acaba de aprobar para el campo representa apenas el 0.35 por ciento, “lo mínimo, y los señores no dijeron nada”.

