En el primer cuatrimestre de este año hay 4% más asesinatos que en 2017, 10% más que en 2016 y 18 % más que en 2015

 

En el primer cuatrimestre del año se abrieron 770 carpetas de investigación o averiguaciones por homicidio doloso en Guerrero, de éstas 300 son de Acapulco, 78 de Chilpancingo, 55 de Zihuatanejo, 47 de Iguala y 40 de Chilapa, y18 casos de feminicidio que se reportan de forma independiente en la entidad.
Los homicidios denunciados en 2018 en la entidad se incrementaron en 4% respecto a los registros de 2017 en el mismo periodo, 10% más que en 2016 y 18% más que 2015, según la incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) de la Secretaría de Gobernación (Segob), hasta abril.
Baja California, Guanajuato, Jalisco, Estado de México y Guerrero suman 42 por ciento de los homicidios dolosos. La entidad sigue en segundo lugar nacional después de Baja California que registró 944 casos.
Es decir, de 8 mil 900 homicidios dolosos reportados en México de enero a abril, 3 mil 752 ocurrieron en cinco entidades federativas.
La tasa de homicidios dolosos en Guerrero actualizada es de 21.24 personas asesinadas por cada cien mil habitantes, sólo equivalente a la de Baja California, cuya tasa es de 22.95. A los dos estados sólo los supera Colima, con una tasa de 27.72 homicidios, pero la incidencia del delito es de 203 casos en el año.

Los municipios con estrategias especiales de seguridad

Según los datos oficiales en cuatro meses hubo 9 mil 124 demandas en la entidad, de las cuales mil 975 (47 por ciento) corresponden a delitos contra la integridad física y la vida (homicidios dolosos y culposos, feminicidios y lesiones).
De este tipo 39 por ciento son homicidios dolosos y la mayor parte, 515 casos, se cometieron con arma de fuego.
Asimismo indica que 42 por ciento del total de delitos (3 mil 898 casos) corresponde a robos de distintos tipos y delitos contra el patrimonio, más de 89 denuncias por delitos que atentan contra la libertad personal, entre estos 17 denuncias de secuestro con 20 víctimas, y 133 contra la libertad sexual (abusos y violaciones), entre otros delito del fuero común.
Además en enero se abrieron cuatro carpetas de investigación por feminicidios, seis en febrero, tres en marzo y cinco en abril.
Los municipios con estrategias especiales de seguridad: Acapulco, Chilpancingo, Chilapa, Iguala, Zihuatanejo, Coyuca de Benítez y Taxco concentran el 73 por ciento de la denuncias de homicidios dolosos en la entidad. Sólo Acapulco tiene el 39 por ciento de las demandas.
En Taxco la incidencia es de 26 homicidios en cuatro meses, 13 (la mitad) se registraron en abril. En Coyuca de Benítez incorporado a la estrategia de seguridad para reducir los homicidios en municipios del país hay 19 carpetas o averiguaciones previas, en promedio, 4.75 casos por mes.
En cuatro meses también se registraron mil 437 personas lesionadas, de las cuales en mil 86 fueron lesiones dolosas y 166 casos fueron heridas de bala. Asimismo se documentaron 65 víctimas de extorsión y una denuncia por corrupción de menores en marzo.

 

En especial los varones deben luchar para erradicar los feminicidios, plantea el arzobispo

El arzobispo de Acapulco Leopoldo González durante su conferencia, en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe del fraccionamiento Mozimba Foto: Carlos Alberto Carbajal

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, expuso que para erradicar los feminicidios toda la sociedad debe luchar, pero en especial los varones; a las autoridades les dijo que se debe de investigar cada caso y no dejarlo en la impunidad.
De nuevo, reiteró su llamado a quienes delinquen a la conversión y compartió la tristeza e indignación de los familiares de quienes han muerto en hechos relacionados con la delincuencia organizada. “Vean los cientos de niños que han dejado huérfanos, los cientos de esposas que han dejado viudas, los cientos de mamás a las que han quitado el corazón al asesinar a su hijos, los cientos de familias a quienes les han robado la paz”.
En el comunicado dominical el prelado católico se refirió a la celebración del Día de la Madre y mandó un mensaje a los hijos, para que informen en todo momento de lo que hacen, considerando que es un deber que se tiene hacia los padres.
En conferencia de prensa en la oficina parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la colonia Mozimba, a donde acudió el arzobispo a oficiar misa dominical y concluyó la visita a todas las parroquias de la arquidiócesis en Acapulco, desde su llegada en agosto.
En su comunicado, el arzobispo habló de la celebración del Día de las Madres, de lo que implica ser una, el atender a los hijos, de cómo muchas de ellas no tiene quien las ayude. Así como las que sufren por la ausencia de sus hijos, porque el crimen se los ha arrebatado o desaparecido, y son muchas las madres que sufren al intuir que sus hijos “andan en La Maña”, que tal vez sean de aquellos que a otras madres les arrebaten o desaparecen a sus hijos.
De esto último, dijo que el llamado es a los hijos a que sean conscientes de que tienen deberes con sus padres, que informen lo que hacen y donde están, porque tiene la obligación de respetar y obedecer a sus progenitores.
Consultado respecto a los casos donde son las madres las que han muerto, como en el caso de los feminicidios, el arzobispo expuso que toda la sociedad debe de trabajar para erradicar los asesinatos por el hecho de ser mujeres, “en especial de los varones”.
Recalcó que la vida humana debe de ser respetada, desde la fecundación hasta su muerte natural, que privar de la vida a una persona es una grave ofensa contra las víctimas, la humanidad y “el creador”.
A las autoridades, el prelado católico les recordó que tiene leyes para tipificar y castigar los feminicidios, por lo que convocó a que se investigue cada uno, hasta llegar a la verdad y se procese, para que se haga justicia y no queden impunes.
Convocó a que se continúe en el esfuerzo de que las mujeres y los hombres tengan igualdad de oportunidades en puestos de dirección, que reciban el mismo salario por igual trabajo y hacer público cualquier comportamiento o rasgo de violencia contra la mujer. “El feminicidio es un crimen al que conduce un camino de violencia ya vivido”.
Leopoldo González llamó a fortalecer las familias para que sean libres de violencia, que no parezca normal infringir cualquier tipo de ésta ya sea física, verbal, emocional, sexual o económica.
Invitó a los padres a asignar a los hijos el reparto equitativo de tareas domésticas, aprender a solucionar conflictos con el diálogo, y a las instituciones educativas a inculcar, proteger y fortalecer el respeto a la igual y dignidad del varón y la mujer.
Respecto a los hechos de violencia que han ocurrido en el estado, como los nueve ejecutados dejados en una camioneta en el libramiento de cuota a Tixtla, el arzobispo dirigió su mensaje de manera general: “Una palabra en torno al clima de violencia y actos tan dolorosos que han sucedido”.
Dijo a las familias de las víctimas que comparte su tristeza y su indignación, “esto no debiera ser así”, e invitó a quienes estén cerca que las visiten para orar con ellas.
Insistió, como cada domingo, en que es necesario conocer la razón de cada hecho para restablecer el orden de justicia “gravemente” quebrantado, y que el crimen no quede impune, así como ver a través de lo que sucedió para prevenir otros asesinatos.
Reiteró el llamado a los que perpetran los crímenes a su conversión y a la sociedad a reforzar la paz alrededor, “si ha sido la violencia así de ruda, también nuestro esfuerzo en reconstruir la paz sea muy grande”.
Respecto al robo de un bebé el pasado miércoles, el cual se recuperó el viernes, el arzobispo expresó que los menores son los que menos posibilidades tienen de cuidar de sí mismos, están al cuidado de todos nosotros lo mayores y de la institución pública para protegerlos. Convocó a todos a cuidar de los infantes.
Consultado en referencia al primer lugar que ocupa Guerrero en la migración de menores de edad que intentan pasar a los Estados Unidos y que son deportados, González González recordó que él conoce la situación por su estancia en la frontera de Chiapas con Guatemala, y enfatizó que la reunificación familiar es un derecho.

 

Se niegan la secretaria de la Mujer y el de Gobierno a hablar del caso del refugio para mujeres

 

El secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame y la secretaria de la Mujer, Mayra Gloribel Martínez Pineda se negaron a hablar del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, ubicado en Acapulco, del que organizaciones sociales advirtieron que no cumple los protocolos de seguridad debido a los abusos y amenazas de la directora, Luz del Carmen Torreblanca Palacios.
Según víctimas y trabajadores del lugar, la directora del refugio se mantiene en el cargo pese a las quejas por la protección de la esposa del gobernador, Héctor Astudillo Flores, Mercedes Calvo Elizundia.
Los funcionarios estatales acudieron al conversatorio del Tribunal Superior de Justicia Buenas prácticas en la procuración e impartición de justicia en el delito de feminicidio en Guerrero, en las acciones estatales de la Alerta de Violencia de Género, que se decretó el 22 de junio de 2017.
Salazar Adame reconoció que los feminicidios en Guerrero son un tema sensible, y para hacerles frente es necesario un bloque común de toda las instancias responsables de sancionar y prevenir el delito, “para dar en el menor tiempo posible los mejores resultados”.
Aceptó que Guerrero tiene muchos problemas y que las autoridades “sabemos lo que necesitamos y lamentablemente no todo lo tenemos disponible, y lo que se tiene que hacer no siempre se ejecuta de manera adecuada”.
Precisamente ayer en El Sur se publicaron testimonios y denuncias formales sobre el incompetente manejo del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, y de la respuesta que dio la secretaria de la Mujer, de que van a certificar a la directora no obstante los antecedentes de maltrato a las usuarias.
El funcionario destacó en su discurso que existe un lenguaje común en los tres órdenes de gobierno y con las organizaciones sociales y activistas para que puedan ir disolviendo la cultura de la violencia, “una tradición repetida durante siglos, y la desigualdad que también es un hecho cultural”.
Cuestionó “las descalificaciones ociosas” que no toman en cuenta los resultados, aún modestos, pero añadió que los alertan “que no hacemos las cosas como es debido”.
Consultado sobre los conflictos del refugio para mujeres que si no reciben atención oportuna pueden ser víctimas de feminicidio, subrayó que el compromiso del gobierno del estado es aplicar las políticas necesarias “para ir convirtiendo este delito deleznable e impulsemos todo aquello que permita la igualdad de género”.
Aseguró que desconoce la situación del refugio pero recomendó que la secretaria de la Mujer se encargara de responder las preguntas.
Sin embargo, la funcionaria que aceptó hablar del tema al concluir el acto que estaba moderando se retiró de inmediato del lugar al término del evento, antes que la invitada, la comisionada de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, Ángela Quiroga Quiroga.

Nueva denuncia contra el refugio

En una llamada telefónica a la redacción de El Sur una joven aseguró que fue usuaria del Refugio para Mujeres que viven Violencia Extrema, en Acapulco, del 6 de septiembre de 2016 al finales de noviembre del mismo año, con sus hijos de 8, 6 y 2 años y medio de edad.
Indicó que tiene 23 años y cuando ingresó le dijeron que estaría bien y que la iban a capacitar, “nada que ver con lo que me dijeron, el tiempo que estuve sí me trataron mal. Al principio sentía feo, nos limitaban la comida porque no había dinero, sentía feo por mis hijos”.
Dijo que los pequeños iban a la cocina a pedir un poco más de alimento y se los negaban, y tres o cuatro ocasiones la directora la mandó a limpiar su oficina, “decía que debíamos desquitar el taco que nos daba. A veces no daban frijoles acedos”.
Declaró que si la directora llegaba de mal humor las humillaba, y en una ocasión “mandaron a traer a la mayoría, a todos a la dirección y me dijo, ‘tú no sirves para nada, ni para hacer aseo’, decía que era obligación de nosotras”.
Una vez como castigo por acciones en las que no estaba implicada, la encerraron con sus hijos en una villa hasta 15 días. Hasta ahí los guardias les llevaban de comer en unas charolas.
Dijo que en cuanto pudo hacer una llamada le pidió a su mamá que fuera por ella a Acapulco, que iba a pedir su salida del programa, “no podía decir por qué, porque estaba ahí la trabajadora social”.
Regresó a su pueblo donde vive su agresor y está armado, “casi no salgo por miedo de que lo vuelva a encontrar, tengo miedo de que le vaya a hacer algo a mis hijos”.

 

Estrangulan a una joven de 29 años adentro de un hotel en Chilpncingo

Una mujer de unos 29 años fue estrangulada adentro de una habitación del hotel Amazonas en la colonia Moctezuma al oriente de la capital.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal informaron que a las 12:20 del día recibieron un reporte de que había una mujer sin vida adentro de un hotel en este asentamiento.
Al lugar llegaron policías estatales quienes entraron al hotel habilitado en una casa de dos pisos y vieron el cuerpo de la joven en una cama, vestía una blusa azul fuerte, falda negra y zapatos plateados.
El lugar fue resguardado por la Policía Estatal, federal y militares y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) hicieron las diligencias correspondientes.
El cuerpo sin identificar fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo) para la necropsia de ley y después ser identificado. (Luis Blancas/Chilpancingo).

 

Ven incomprensión y hasta desinterés de autoridades en aplicar la alerta de género

No avanza la alerta de género por incomprensión e incluso desinterés de autoridades, advierten

Feministas de Guerrero y de la Ciudad de México que dan seguimiento a las recomendaciones de la Conavim señalan que la violencia contra las mujeres no es prioridad del gobierno y que en el estado no hay ni lo mínimo para enfrentar el problema de los feminicidios

Tatiana Maillard

El Sur / Ciudad de México

Hace poco más de ocho meses, el 22 de junio del año pasado, se decretó la Alerta de Violencia de Género en ocho municipios de Guerrero: Acapulco, Ayutla, Chilpancingo, Coyuca, Iguala, José Azueta, Ometepec y Tlapa. El 30 de enero pasado se incluyó a uno más: Chilapa. Pero eso no significa que se haya avanzado en la disminución de la violencia que padecen las mujeres en la entidad.
Desarticulación entre instituciones, falta de presupuesto y de capacitación, incomprensión e incluso desinterés de las autoridades encargadas de investigar y de impartir justicia, son algunos obstáculos que perciben integrantes del Grupo In-terinstitucional y Multidisciplinario (GIM) de la Comisión Nacional pa-ra Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), que dan seguimiento a las acciones del gobierno del estado.
La directora de la Asociación Guerrerense contra la Violencia a las Mujeres, Marina Reyna, atribuye la falta de resultados a una sola cosa: “La violencia de género no es prioridad para el gobierno”. En declaraciones por teléfono la semana pasada, la activista incluso señala que, además, el gobernador Héctor Astudillo Flores “está enojado de que se haya decretado la alerta”.
En enero, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional para la Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, identificó a Guerrero como el segundo estado más violento del país, después de Baja California. En cuanto a homicidios dolosos en contra de mujeres, Guerrero obtuvo el primer lugar, con 29 víctimas tan sólo en el primer mes de 2018.
La actitud de las autoridades “ha sido negar el problema”, dice Marina Reyna, cuya asociación solicitó en 2016, la declaración de la Alerta de Género en el estado. “Existe una total resistencia de tomar acciones efectivas”.

Con ganas, pero desorientados

Cuando se le pregunta a María Guadalupe Díaz Estrada, directora general de Transversalización del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y del Grupo de Trabajo que realizó el Informe Para Atender la Solicitud de Alerta de Violencia de Género en Guerrero, responde sin pensarlo demasiado: “Inacción”.
Luego matiza: “Le echan ganas, pero están desorientados”.
La falta de brújula de las autoridades estatales va de lo surreal a lo preocupante.
Después de que el Grupo de Trabajo entregara su informe al gobierno estatal, le dio seis meses para cumplir 10 propuestas para erradicar la violencia de género.
Una sola fue cumplida: la de capacitar al personal de Salud en derechos humanos con enfoque de género. El resto fue parcialmente cumplido o, simplemente, las acciones emprendidas ni siquiera tenían relación con lo recomendado.
Por ejemplo, como respuesta a la solicitud de evidencia de asignación de presupuesto para capacitar en materia de género al personal de procuración e impartición de justicia, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Guerrero entregó comprobantes de una transferencia bancaria por 450 mil pesos para un curso en derechos humanos.
No obstante, el curso fue impartido por la Fundación Pinar del Bosque, una clínica especializada en adicciones, no en derechos humanos ni en cuestiones de género. Además, quien lo dio fue una psicóloga que no laboraba en la fundación.

“Maestro, abre mi mente, no mis piernas”

Otra muestra: la respuesta del gobierno a la propuesta de efectuar una campaña permanente con perspectiva de género consistió, entre otras acciones, en una campaña en escuelas con el slogan: “Maestro, abre mi mente, no mis piernas”, lo cual fue calificado por el Grupo de Trabajo como revictimizante.
“Con el dictamen, notamos que hay un problema de comunicación”, dice Anel Liliana Ortega Moreno, representante de la Universidad Iberoamericana en el Grupo de Trabajo y el GIM. “O las autoridades no estaban entendiendo, o nosotros no nos estábamos explicando”.
Ortega Moreno precisa que el problema con Guerrero es la carencia estructural, la falta de planeación y la ausencia de recursos para realizar acciones de verdadero impacto. “Hacen falta cosas tan básicas, que a veces cuesta trabajo imaginar que no existen: tan sencillas como un organigrama, un reglamento actualizado o las facultades de cada Fiscalía. No hay competencia a nivel humano y eso obedece a que toda la estructura no está planeada”.
El problema no es sólo de Guerrero, es nacional. Con voz tensa, María Guadalupe Díaz Estrada recuerda que 23 de los 32 estados del país han solicitado la alerta de género. “Somos poca gente para atender esa demanda”. Y en todos esos estados, el Grupo de Trabajo ha encontrado más o menos lo mismo: una completa ausencia de trabajo articulado entre autoridades.

Hay agencias del MP?sin nada

Pero en Guerrero la situación es crítica. Peor, si es posible: “En las visitas al estado vimos una total carencia estructural”, destaca la ex directora adjunta de Conavim y ex integrante del Grupo de Trabajo Jimena Vilchis Cordero. “Hay ministerios públicos donde no tienen ni hojas de papel, ni siquiera hablemos de cosas como software o bases de datos: hablamos de aire acondicionado o luz. Ni lo mínimo se tiene”.
De acuerdo con información recabada por el Grupo de Trabajo, la responsabilidad de investigar todos los feminicidios del estado recae sobre tres personas, a través de la Fiscalía Especializada para la Investigación del Delito de Homicidio Doloso Cometido en Agravio de Mujeres y Demás Personas con Orientación o Preferencia Sexual por Identidad o Expresión de Género, ubicada en Chilpancingo.
“Tres personas, para todo un estado tan grande. Es difícil creer que va a funcionar”, expresa Anel Ortega.
A eso, hay que agregar la falta de cooperación de las instituciones encargadas de atender la violencia de género en la entidad.
En un principio, la Alerta de Violencia de Género (AVG) se solicitó para ocho municipios: Acapulco, Ayutla, Chilpancingo, Coyuca, Iguala, José Azueta, Ometepec y Tlapa. El grupo realizó visitas a todos los municipios, pero en Coyuca de Catalán y en Tlapa las autoridades no aceptaron entrevistas, según se consigna en el informe.
“Guerrero no ha sido un estado que haya mostrado disposición a tener intercambio con el Grupo de Trabajo”, expone Anel Liliana Ortega. “Hay otros estados donde hay interés, y con esto me refiero a que los funcionarios de las instituciones se sienten a dialogar sobre las propuestas que les hacemos. Guerrero jamás ha hecho eso”.

El caos de los datos oficiales

Consultar cifras sobre feminicidio en Guerrero es incursionar en un laberinto con hoyos negros. Por una parte, los datos que proporcionó el gobierno de Guerrero al Grupo de Trabajo indican que, de 2009 a 2016, se registraron 744 homicidios dolosos en contra de mujeres y 142 casos de feminicidio. Más adelante, en el mismo informe se dice que, durante ese periodo de tiempo, se registraron 743 homicidios dolosos de mujeres y 53 feminicidios.
Lo mismo ocurre al hablar de todo tipo de violencia contra la mujer: primero, la Fiscalía General del Estado informa que de 2009 a 2016 se registraron 30 mil 711 casos. En contraste, la Dirección General de Víctimas y Ofendidos de la misma fiscalía indica que se atendieron 2 mil 261 casos.
Nada coincide. A veces los errores forman parte de la ecuación.
“Los datos no se registran bien”, confirma Guadalupe Díaz Estrada. Incluso “hemos encontrado casos donde confunden a la víctima: asumen que es una mujer porque se llama Guadalupe, cuando en realidad es un hombre”.

Los datos que brindó la Fiscalía del periodo 2009-2016 muestran diversas carencias, por ejemplo: si nos atenemos a la cifra de 142 feminicidios, resulta que en 47 casos no hay datos de la causa de muerte y en 19 no se registró la edad de la víctima. En un estado cuya población indígena supera los 3 millones, en ninguna ocasión se identificó si las víctimas de feminicidio pertenecían a pueblos originarios.
Otros datos sí se registran: en la mayoría de las muertes la causa fue uso de arma de fuego (34 casos) y arma blanca (25). Sin embargo, el informe del Grupo de Trabajo exhorta a reclasificar los expedientes de homicidios dolosos de mujeres como feminicidios, ya que, además, “en algunos de los casos se indicó que previamente las mujeres fueron privadas de su libertad, privadas de la vida por celos, golpeadas o heridas, agredidas sexualmente y torturadas previo a la muerte, estranguladas, asfixiadas, calcinadas o quemadas, decapitadas, desmembradas, semi o enterradas, encerradas en cajuela amordazadas o localizadas desnudas o en fosas”.
Contrario a la información de la FGE, la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres registra números más altos: 901 homicidios dolosos en cinco años, con una incidencia mayor en el municipio de Acapulco (47.84 por ciento). En contraste, la Fiscalía Regional de Acapulco consignó únicamente tres de los 310 casos que registró en ocho años ante autoridades judiciales.

Simula, que algo queda

El Tribunal Superior de Justicia del Estado informó al Grupo de Trabajo que únicamente 9 por ciento de los casos de feminicidios llevados a los juzgados de la primera instancia obtuvieron reparación del daño.
El gobierno ha incumplido con su labor de investigar, esclarecer, reparar el daño y erradicar el feminicidio en la región, subraya Marina Reyna Aguilar. Y más: la directora de la Asociación Guerrerense de Violencia contra las Mujeres denuncia de plano una simulación en el estado respecto al tema.
Lo distingue en dos hechos: el 21 de junio de 2017, un día antes de que el Grupo de Trabajo de Conavim hubiera decretado la alerta, el gobierno estatal se adelantó en declararla. “Ahora, en todos los documentos que hacen referencia a la alerta, se afirma que fue el propio gobierno quien la declaró. Por supuesto, tiene facultad para hacerlo, pero resulta cínico que previamente hubiera incumplido con las recomendaciones de este mecanismo”.
Mientras tanto, en el estado se siguen acumulando las muertes violentas de mujeres. Anel Ortega, integrante del GIM, dice que no basta con firmar acuerdos, se requiere de un cambio estructural complejo. “A veces toman soluciones rápidas, en vez de planear. Con o sin la alerta, el Estado está obligado a proteger. Pero la realidad es que a las mujeres las desaparecen. Las violan. Las matan”.

“Ni una más, exigimos justicia”, dicen en el funeral de la activista asesinada

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

“Ya no queremos ni una más, exigimos justicia”, expresó María del Socorro consuegra de la activista por los derechos de la mujer María Luisa Ortiz Arenas, quien fue hallada asesinada el lunes por la noche cerca de la comunidad de Mezcaltepec, municipio de Taxco, durante su funeral.
Familiares y amigos de Ortiz Arenas acudieron ayer por la tarde a una misa que se celebró en la casa de María del Socorro, ubicada en el barrio de San Mateo a unos metros de la alameda de Chilpancingo.
Por decisión de su familia el cuerpo de Ortiz Arenas fue cremado, sus cenizas fueron depositadas en una caja negra al centro del altar que fue decorado con varias flores blancas, telas de color blanco y azul simulando un cielo claro, así como cruces y figurillas de ángeles.
Las cenizas fueron veladas el martes y este miércoles se dio fin al funeral con la misa que ofició el sacerdote de la Iglesia de La Villita, en la que participaba de manera constante Ortiz Arenas junto con su hija adolescente. El padre transmitió a los presentes un mensaje para que encuentren la paz y la resignación en sus corazones ante el asesinato de la mujer de 42 años que también promovía actividades feministas en el estado.
Al concluir la misa, los presentes caminaron hasta el departamento que Ortiz Arenas rentaba en la ciudad ubicado en la colonia Vicente Guerrero, a unas cinco cuadras de distancia de la casa de su consuegra quien fue la primera en agradecer las muestras de solidaridad hacia la familia. Ahí, en la que fuera su última morada, sus familiares la despidieron con oraciones, llantos y la promesa de que cuidarán de su hija y su nieto.
En declaraciones, María del Socorro informó que hasta ayer por la tarde la Fiscalía General del Estado (FGE) no se había comunicado con la familia para informarle sobre la investigación por el asesinato de María Luisa Ortiz Arenas, cuya vida habría terminado por un golpe certero en la cabeza, aunque no fue violada de manera sexual.
“Exigimos que se aclare esta muerte porque no se vale la forma en que a ella le arrebataron la vida, exigimos justicia porque han dejado a una hija desamparada, exigimos justicia, ya no queremos ni una más”, expresó María del Socorro quien llamó al gobierno estatal a esclarecer el caso.
María del Socorro recordó a María Luisa Ortiz Arena como una mujer dedicada a su trabajo, a la iglesia y activista que defendía los derechos de las mujeres en el estado; por último, anunció que los familiares marcharán para exigir el esclarecimiento de su asesinato, sin precisar la fecha y el lugar donde se llevará a cabo la acción; sólo aseguró que se convocará a la sociedad a participar en la protesta mediante redes sociales.

El modo en que las matan muestra la visión de
las mujeres como un objeto, señalan feministas

En Guerrero fueron asesinadas 46 mujeres en los dos primeros meses del año. El feminicidio es la expresión más extrema de la violencia sexual que incluye violación, hostigamiento, pornografía y abuso físico, plantea Rosa Icela Ojeda. Dice que ante el panorama desolador, lo primero es reducir la impunidad. A largo plazo la apuesta es a la educación con perspectiva de género, considera Marina Reyna Aguilar

Ramón Gracida Gómez

Las escenas de los feminicidios en los que las mujeres son desmembradas, degolladas, expuestas en la calle o carreteras, arrojadas a un barranco o a un basurero, están relacionadas con la visión de que el cuerpo de una mujer es un objeto, coincidieron dos feministas guerrerenses.
En Guerrero 46 mujeres fueron asesinadas en los primeros dos meses del año, indica el recuento de El Sur, 26 en enero y 20 en febrero; el 56%, 26 mujeres, fue por arma de fuego, las demás víctimas fueron degolladas, violadas, desmembradas, incineradas, apedreadas o asesinadas a machetazos y sus cuerpos fueron encontrados en la vía pública o en barrancos.
Una de estas víctimas fue Magdalena Aguilar, nutrióloga desaparecida, desmembrada, y hallada el 22 de enero en Taxco dentro de una olla, crimen presuntamente cometido por su ex marido que más conmocionó a Guerrero y atrajo una vez más la atención nacional al estado.
Diana E. Russell, a quien se le atribuye la creación del uso político del concepto, señala en el libro Feminicidio: La política del asesinato de las mujeres que el vocablo nace “como una alternativa al homicidio que es neutral en un sentido de género” en el contexto de la lucha feminista en la década de 1970.
Las cifras en México muestran que el asesinato de una mujer no sigue necesariamente la lógica del asesinato de un hombre.
En el estudio “La violencia feminicida en México. Aproximaciones y Tendencias” realizado por Inmujeres, ONU-Mujeres y Segob y del cual El Sur informó en su edición del 14 de diciembre pasado se señala que hay una diferencia entre las series masculina y femenina de homicidios dolosos en México de 1985 a 2016.
Se nota una persistencia de la violencia hacia las mujeres y una mayor resistencia al descenso. “Cuando hay una disminución de los homicidios totales, aumenta el porcentaje de homicidios a las mujeres. Cuando aumentan los homicidios totales, baja el de las mujeres”, señala el reporte.
El estudio muestra un aumento de homicidios, sobre todo por arma de fuego, a partir de 2007, primer año de la guerra contra el narcotráfico. Quince mil 535 fueron asesinadas en los últimos 6 años, 29.8% del total de 52 mil 210 en 32 años.
Sin embargo, las formas son distintas para hombres y mujeres. En el documento se muestra, por ejemplo, que en 2016 el 67.4% de hombres asesinados fue por armas de fuego, mientras que para las mujeres asesinadas fue de 48.4%.
En la edición de El Sur del 3 de enero se publicó que, de acuerdo con el recuento de este periódico sobre los homicidios de mujeres en Guerrero en 2017, se encontró que éstos fueron más variados que el de los hombres. Fueron degolladas, asfixiadas y sus cuerpos dejados en basureros.
En otras palabras, fue más recurrente otros medios además de un arma de fuego para matar a una mexicana como objetos cortantes, estrangulamiento y similares y los cuerpos fueron expuestos de manera denigrante.
Son homicidios que también dan un mensaje: el cuerpo de una mujer es un “objeto usable”, dice en entrevista Rosa Icela Ojeda Rivera, investigadora de la UAG que le ha dado seguimiento a los homicidios de mujeres en Guerrero en los últimos 20 años.
Si el cuerpo de una mujer aparece en un basurero es porque el homicida piensa que “es basura”, señala Marina Reyna Aguilar, la representante de la Asociación contra la Violencia hacia las mujeres que solicitó la alerta de género para Guerrero, en entrevista con este periódico en la oficina de la organización en Chilpancingo.
Sus palabras parecen describir al cadáver de una mujer cubierto con basura que fue hallado el 5 de enero pasado en un barranca en la colonia Cumbres de Llano Largo en Acapulco. Son “mensajes de terror”, agrega.
La especialista Jill Radford, quien coedita el libro mencionado, señala que el feminicidio “es una forma central para mantener el patriarcado”, en el que las mujeres son “objetos heterosexuales”, dice Marianne Hester en otra parte del libro.
Por eso se dan tantos embarazos adolescentes, tantas muertes maternas, menciona Ojeda Rivera; a las mujeres se les ve como un “instrumento de procreación”. Guerrero ocupó en 2017 el segundo lugar a nivel nacional en muertes de este tipo como se publicó en la edición del 4 de enero pasado de El Sur; son 32 muertes maternas por cada 100 mil habitantes en México, de acuerdo con la Secretaría de Salud.
Las mujeres rompen con estos “roles de género” y los hombres agreden, señala la docente de la UAG.
Enero pasado fue el mes del feminicidio de Magdalena y también de otros como el hallazgo de una mujer semidesnuda y asesinada con una piedra y un tabique el 7 de enero en la carretera Acapulco-Zihuatanejo a la altura de un motel en Atoyac.
También fue degollada Azucena, cuyo cuerpo fue hallado en Chilapa el 25 de enero dentro de una camioneta, a lado de su bebé que estaba viva dentro de una hielera.
Mientras se escribe esta nota, los feminicidios no paran en esa ciudad. En la edición de El Sur del 4 de febrero se informó que fue encontrada a la joven Jessica de 18 años violada, torturada y estrangulada.
Ante esta realidad, se solicitó desde diciembre pasado que la alerta de género en Guerrero incluyera este municipio, menciona Reyna Aguilar.
Dicho mecanismo de protección de los derechos humanos de las mujeres se emitió el 22 de junio pasado debido a las cifras de Guerrero que lo ubican entre los primeros lugares nacionales en asesinato de mujeres. El informe de la ONU-Mujeres señala que en Guerrero hubo 243 asesinadas en 2016, por lo que fue segundo lugar en tasa por cada cien mil habitantes con 13.1. Por encima sólo se ubicó Colima con 16.3. El promedio nacional fue de 4.4.
Además Guerrero ocupó el primer lugar en tasa en 2006 y 2007, el tercero en 2008 y 2009, el segundo lugar en 2011 y 2012, y en 2013 subió nuevamente al primer lugar, donde se mantuvo en 2014 y 2015.
Mientras que a nivel municipal, Acapulco fue el municipio del país donde ocurrieron más asesinatos de mujeres en 2016, con 107, como informó este periódico en su edición del 14 de diciembre pasado, lo que representó 3.9 por ciento del total ocurridos en el país. La tasa fue de 24.22 decesos por cada 100 mil mujeres, equivalente a 5.5 veces el promedio nacional, que fue de 4.4.
En 2011 Acapulco ocupó el cuarto lugar con 83, en 2012 subió al primer lugar con 117 casos, en 2013 continuó en el mismo lugar con 97 casos, en 2014 Acapulco descendió al tercer lugar con 54 asesinatos y para 2015 regresó al primer lugar con 87 casos.
Reyna Aguilar denuncia que el gobierno estatal no ha cumplido con la alerta de género; los funcionarios tienen “estructuras mentales machistas”.
Se le recuerda la declaración del Fiscal general del estado Javier Olea Peláez del 26 de enero pasado, quien en conferencia de prensa señaló que “lamentablemente las mujeres, de alguna u otra manera son partícipes dentro del crimen organizado, llámese con la pareja, llámese con el esposo, llámese con el novio” y por eso son asesinadas.
Reyna Aguilar califica al fiscal de “insensible” e “incapaz”. En un ambiente de impunidad como el que se vive actualmente en Guerrero, el fiscal “alienta a cualquier tipo de delincuente” con esas palabras, dice Ojeda Rivera.
Además de demostrar una visión machista, sus palabras minimizan el problema de violencia, dice Reyna Aguilar, en el cual el feminicidio es su expresión “más extrema”, pero no la única, menciona Ojeda Rivera; es parte del continuo de violencia sexual que sufren las mujeres en el que se incluye la violación, hostigamiento sexual, pornografía y abuso físico.
Las cifras de estas categorías también son alarmantes. De acuerdo con el INEGI, el 33% de las mujeres guerrerenses entre 18 y 29 años ha sido agredida sexualmente. Once mil violaciones se denuncian al año en México de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP); tan sólo en 2017, 44 abusos sexuales y 4.5 casos de acoso sexual fueron cometidos diariamente, informó la misma dependencia d la Secretaría de Gobernación.
Ante este panorama desolador, lo primero que hay que hacer es reducir la impunidad en los feminicidios y en general, dice Ojeda Rivera.
En una perspectiva a largo plazo, Aguilar Reyna le apuesta a la educación con perspectiva de género, entre otras políticas públicas, como una forma de cambiar esta “cultura machista patriarcal”, que se traduce cotidianamente en que el hombre es “quien toma las decisiones” y tiene “privilegios en la casa”.
Hay que enseñar, agrega, los derechos humanos, el respeto entre hombres y mujeres, pero no de forma aislada como se hace actualmente, sino de “forma transversal en todas las materias”. Es un proceso lento, reflexiona.
“Ni una más, ni una más, ni una asesinada más” corearon las mujeres que marcharon en Iguala el 24 de enero a raíz del feminicidio de Magdalena.
Guerrero comienza el 2018 pidiendo que paren el asesinato de mujeres, año que será recordado por las elecciones más grandes en la historia de México y también por nombres como el de Magdalena Aguilar y el de otras mujeres asesinadas por el simple hecho de ser mujeres.

Hablan mujeres en un foro en la UAG del acoso, marginación, abuso y desigualdad que padecen

Anarsis Pacheco Pólito

Chilpancingo

En hora y media de charla entre investigadoras, docentes y trabajadoras de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), se expusieron las complejidades a las que se enfrentan diariamente las mujeres, entre acosos, marginación, abuso de poder y la desigualdad.
En el foro El reto de la mujer mexicana ante la toma de decisiones, la empresaria de habla ñomndaa, Viridiana Nicolás Severiano señaló que las mujeres indígenas en Guerrero son las que luchan más contra una cultura machista que las veja y las limita en la búsqueda de sus metas profesionales.
Este miércoles al mediodía, el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Javier Saldaña Almazán, entregó una flor a cada mujer que asistió al foro, para “felicitarlas” por el Día Internacional de la Mujer; en su intervención dijo que, ahora las mujeres son el 60 por ciento de la población estudiantil.
“Perdemos a muchos jóvenes por el problema de la delincuencia, se les hace fácil caer en ese tipo de vida”, señaló el rector.
En su discurso improvisado, también reconoció que es un hombre al que le cuesta dejar atrás su educación machista, y que trabaja diariamente en ello.
El rector sólo permaneció unos minutos en el foro, y se retiró después de ver un breve video en el que se mostraba a mujeres universitarias con él durante su campaña a la rectoría.
Nicolás Severiano detalló que es originaria de una zona rural indígena, en la que día a día batallan para obtener derechos como trabajo, educación y salud.
“De donde nosotros venimos, los hombres son machistas, muchas mujeres de nuestra región son violentadas, no tienen derecho a salir a las calles porque tienen que estar encerradas en sus casas”, agregó.
Detalló que, en su caso particular, sus padres apostaron por la educación, por lo que ahora cuenta con una licenciatura, y actualmente encabeza una empresa en la que colabora con mujeres indígenas para la confección de huipiles.
Por su parte, la directora del museo José Juárez, Anabela Latabán señaló que, como mujer universitaria hace un trabajo de investigación para mejorar las condiciones laborales dentro de cada sector.
Insistió en que se debe trabajar para cambiar la ideología de la sociedad, porque cuando una mujer es violada, en lugar de apoyarla sigue siendo señalada con comentarios como “por algo le pasó, se lo buscó”.
También enfatizó que cada día hay cinco mujeres muertas en el país, lo que lanza un llamado a trabajar día a día por la igualdad y para evitar que se continúe reproduciendo este hecho.
“En este momento, me quiero referir a las mujeres guerrerenses que a lo largo de la historia marcaron la diferencia, como Benita Galeana, una política, una luchadora social por la igualdad”, agregó.
Indico que las mujeres deben romper una serie de tabúes, patrones culturales que con frecuencia nos limitan, y a partir de ahí entender y tratarnos como aliadas, amigas y mujeres que luchan para cambiar el mundo.
Por su parte, la panelista Yunel Castellano Lucero invitó a las asistentes a hacer un voto de conciencia para estas elecciones, porque “hay candidatos que siguen sin incluir la labor de la mujer activa en la política”.

Lamentan promotoras feministas de la Montaña el asesinato de María Luisa Ortiz y exigen justicia

Activistas y promotoras de los derechos de la mujer en los municipios de la Montaña baja lamentaron el asesinato de su colega María Luisa Ortiz Arenas y exigieron que este caso no quede impune como todos los registrados en Guerrero.
Ayer Brígida Chautla, Luisa Aurora Reyes, Libni Iracema Dircio e Iris Flores de la organización promotora de los derechos de las mujeres nahuas en Chilapa, Ahuacuotzingo y Zitlala, Zihuame Xotlametzin (Mujer luciérnaga), y de la Casa de la Mujer Indígena (Cihuachicahuac) ofrecieron una conferencia de prensa con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Sobre los 9 homicidios en el municipio en 2018, Brígida Chautla lamentó los hechos y pidió a los tres niveles de gobierno hacer cumplir los convenios internacionales para garantizar los derechos humanos y la integridad de las mujeres.
“Lamentamos mucho que pasen estos hechos, no deberían de pasar aquí ni en otro lugar, nosotros esperamos que haya armonía, se debe respetar la integridad física y en este caso a las mujeres.
Además exhortó a las autoridades a que se investigue el asesinato de María Luisa Ortiz Arenas y que se actúe de manera imparcial y que se cumpla la ley.
“Todos los casos (de feminicidios) han quedado impunes, que se investigue hasta esclarecer los hechos”, expresó.
Las integrantes de Zihuame Xotlametzin revelaron que su trabajo ha mermado a causa de la inseguridad. “En verdad eso sí nos está afectando, en Zitlala por ejemplo hay dos comunidades donde dos compañeras son parteras y promotoras de salud que se les ha complicado para venir apoyar”.
“Incluso ellas acudían a realizar guardias para recibir a las embarazadas que llegan y se les ha dificultado salir”, mencionó.
Añadió que la crisis de violencia en la región ha afectado el horario de sus talleres de capacitación para la salud materna de la mujer y han reducido sus horarios.
“A raíz de esta situación (de violencia) tenemos que agilizar (los talleres) y las compañeras tienen que irse temprano o algunas de ellas se les complica ir”.
Las activistas también denunciaron que las mujeres de la zona rural viven una discriminación laboral en sus comunidades donde trabajan el campo, cuidan sus animales y elaboran artesanías.
Señalaron además que las mujeres que emigran encuentran trabajos en casas o empresas donde las hacen trabajar al menos 10 horas con un sueldo de 100 a 140 pesos, sin prestaciones y a voluntad de sus empleadores. (Luis Daniel Nava / Chilapa).

Nueve de cada 10 mujeres en Acapulco con
ansiedad o depresión, reporta especialista

En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer es importante hablar de la salud mental de las trabajadoras, y de las que tienen dobles jornadas laborales al desempeñarse como madres, esposas y amas de casa, señala la presidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana capitulo Guerrero, Amelia de la Paz García Ríos. Preocupa también el incremento de enfermedades mentales en menores de edad en etapa escolar o preescolar que viven estrés post traumático a consecuencia de la violencia e inseguridad en el municipio, agrega

Mariana Labastida

En Acapulco 9 de cada 10 mujeres trabajadoras pueden estar padeciendo de ansiedad o depresión, precisa la presidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana capitulo Guerrero, Amelia de la Paz García Ríos.
La doctora explicó que en los últimos años se ha dado un incremento de este padecimiento por el entorno social, y ante la violencia e inseguridad que se vive diariamente en el municipio.
La especialista también manifestó su preocupación por el incremento de enfermedades mentales en menores de edad, en niños en etapa escolar o preescolar que viven estrés post traumático por las situaciones que se viven en la ciudad.
En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, García Ríos consideró importante hablar de la salud mental de las mujeres trabajadoras, y de las que tienen dobles jornadas laborales al ser también madres, esposas y amas de casa.
Expuso que se habla de que el 70 por ciento de la población en Acapulco y Guerrero puede padecer ansiedad por las situaciones socioculturales y la dinámica social que se vive actualmente por la violencia e inseguridad.
En el caso de las mujeres, se estima que entre el 87 y el 90 por ciento de las fémina tengan un trastorno ansioso depresivo y que el cien por ciento alguna vez a tenido ansiedad o depresión. Este puede ser heredado y también generado por ejemplo por la culta que se tiene al dejar a los hijos a cuidados de otras personas , o cual provoca sentimientos de minusvalía que termina siendo depresión.
Algunos de los síntomas que presentan las mujeres con este padecimiento son dolor de cabeza, mareo, falta de aire, entumecimiento, palpitaciones, colitis, gastritis, estreñimiento, dolor de pecho, inquietud, insomnio y ansiedad anticipada.
Explicó que tener por más de quince días estos síntomas es señal de que se tiene un trastorno ansioso depresivo, que en la mayoría de las ocasiones no es identificado y cuando se diagnostica han pasado por lo menos cinco años desde que se comenzó a tener.
García Ríos enfatizó que las mujeres trabajadoras “no tenemos porque estar viviendo constantemente en ansiedad ni depresión”. Porque además también son más propensas a tener esterilidad, abortos y enfermedades crónico degenerativas como diabetes, hipertensión y obesidad.
La psiquiatra expuso que las mujeres que trabajan tiene una doble carga laboral, y que contrario a lo que pudiera pensarse donde el empoderamiento de la mujer se debiera manifestar en una buena función de la familia, el incremento de la disfunción familiar es alto.  También dijo hay una mayor índice de mujeres trabajadoras que sufren violencia y no es reportada.
La especialista consideró importante que se eliminen los estigmas y se tenga más información de que son las enfermedades mentales para que la población acuda por atención médica adecuada. Manifestó que hay médicos de primer contacto que recomiendan acudir con un psicólogo o psiquiatra sin embargo el 80 por ciento de quienes lo hacen suspenden el tratamiento.
“Falta mucho que se conozca las enfermedades, estigma es muy alto y el retardo de la atención lo sea oportuna, la depresión es un trastorno incapacitante que a nivel mundial va a la alza, las enfermedades mentales hay que atenderlas para no padecer complicaciones”.
Convocó a no tener miedo al consumo de fármacos por generar dependencia, aunque precisó que no todos los que tiene trastorno ansioso depresivo requieren medicamentos. “Es importante que la población conozca que existen este tipo de trastornos, que tienen tratamiento y se vuelven crónicas sino se atienden, que sepan que la prevalencia esta en incremento”.

Denuncian en el Parlamento de Mujeres que con asesinatos se inhibe su participación política

Urgen al fiscal Javier Olea Peláez que investigue y haya detenidos en los casos de feminicidios que ocurren en el estado, porque dejarlos en la impunidad es una invitación a seguirlos cometiendo

Rosalba Ramírez García

Chilpancingo

Las participantes en el Parlamento de Mujeres organizado por el Congreso local, exigieron que cesen los asesinatos de mujeres. Sin embargo durante la instalación del Parlamento en el Congreso local, la secretaria de la Mujer, Mayra Martínez Pineda, y la presidenta del Congreso, Flor Añorve Ocmpo, omitieron hablar de los homicidios de mujeres.
“¿De que forma las mujeres vamos a poder participar activamente en el sistema democrático de nuestro estado, si estamos muertas?”, preguntó al gobernador, al fiscal y a los legisladores, Maribel Simón Nicolás, una de las participantes, donde la exigencia reiterada fue que cesen los asesinatos de mujeres.
Las parlamentaristas exigieron al fiscal General del Estado, Javier Olea Peláez, que investigue y haya detenidos en los casos de feminicidios que ocurren en el estado, porque dejarlos en la impunidad es una invitación a seguirlos cometiendo.
Maribel Simón lanzó la pregunta al gobernador, al fiscal y a los diputados de la 61 legislatura y exigió que haya justicia para cada una de las víctimas de feminicidio.
Durante el parlamento, las asistentes guardaron tres minutos de silencio tomadas de las manos “como símbolo de unidad” por las mujeres asesinadas que de acuerdo a las cifras que mencionaron en tribuna, van de 53 a 59 en lo que va del año.
Los tres minutos fueron para la bloguera Leslie Ann Pamela Montenegro del Real, conocida por su personaje Nana Pelucas, quien fue asesinada el lunes 5 de febrero; el segundo fue para la ex precandidata del PRD a la diputación local por el distrito 25 de Chilpa, Antonia Jaimes Moctezuma, y por la activista María Luisa Ortiz Arenas, encontrada asesinada cerca de la comunidad de Mezcaltepec, municipio de Taxco, quien estaba reportada como desaparecida por sus familiares el viernes pasado.
Por lo menos cuatro de las participantes lloraron en la tribuna del Congreso cuando pidieron “vivir en paz”, “salir a la calle sin temor”, por no querer “ser parte de la estadística de feminicidios”, porque “no quiero que me acusen por ser asesinada”. Y una de las más jóvenes de 19 años dijo que “no quiero ser la próxima asesinada en la nota de los medios”.
Sin embargo durante la instalación del Parlamento, la secretaria de la Mujer, Mayra Martínez Pineda, y la presidenta del Congreso, Flor Añorve, omitieron hablar de los asesinatos de mujeres.
Martínez Pineda se limitó a invitar a las asistentes a trabajar a favor de los derechos de las mujeres, y Añorve Ocampo dedicó parte de su intervención a destacar que es la primera presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local.
Una de las parlamentaristas, Emperatriz Basilio Goitia, afirmó en tribuna que “nunca cae tan profundo una mujer asesinada como cuando cae en un vacío de ley”.
Y calificó como penoso el tratamiento que se le está dando a la declaración de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, “el sometimiento y la violencia no se eliminan por decreto, pero la ley sin voluntad es letra muerta”.
La también militante de MC preguntó en tribuna: “¿Qué pieza falta en el tablero llamado Poder Legislativo?”, y recordó que los diputados se han resistido a tipificar la violencia política contra las mujeres y el reconocimiento del derecho a decidir “sobre nuestros cuerpos”, en referencia a la despenalización del aborto.
Pidió crear las condiciones jurídicas para aplicar la perspectiva de género y de derechos humanos desde la Ley Orgánica 286 y la creación e institucionalización de un reglamento interno, que la regule.
La integrante de la Colectiva Camina Violeta, Yolitzin Jaimes, inició su participación en tribuna afirmando: “no estamos todas, nos faltan las asesinadas y desaparecidas”.
Urgió plantear la corresponsabilidad entre el estado y sus instituciones, “las colectivas feministas y los medios de comunicación para erradicar la violencia de género hacia las mujeres y eliminar la discriminación, sexismo, desigualdad y caminar hacia la empatía por la causa de las mujeres”.
Consideró “urgente y vital, exhortar al titular de la Fiscalía General del Estado para que se implemente una sanción al personal que revictimice y no emita una orden de protección en tiempo y forma, toda vez que la violencia institucional es un impedimento para el ejercicio pleno de nuestros derechos y acceso a la justicia”.
En tribuna, las participantes también afirmaron que consecuencia de la violencia política y de género en el estado tuvo recientemente a dos víctimas que fueron asesinadas por sus aspiracione a cargos de elección popular, en referencia a las precandidatas por el distrito 25 de Chilapa, Dulce Rebaja Pedro y Antonia Jaimes Moctezuma.
Greta Ventura Lemus, llamó a legislar y tipificar la violencia política y de género, porque en el estado como en el país es un tema que se mantiene en la congeladora, por falta de voluntad de los legisladores.

Protesta de mujeres indígenas

Durante el parlamento, mujeres indígenas del municipio de Cochoapa El Grande protestaron en silencio y con pancartas para exigir la construcción de una Casa de la Mujer en el municipio.
Fueron unas cuatro mujeres las que protestaron para exigir la construcción de la Casa de la Mujer Indígena para la atención de mujeres violentadas además de servicio medico con el que pretenden evitar muertes maternas.
En declaraciones después de la protesta que realizaron en silencio durante el Parlamento, Angélica Flores Vázquez, quien es miembro de la organización Mixtecas Construyendo Equidad en la Montaña de Guerrero, lamentó la falta de interés de las diputadas y la secretaria de la Mujer que estaba en el pleno.
Denunció que ante la falta de atención médica el año pasado ocurrieron unos 60 casos de muertes maternas, además de mujeres asesinadas, a las que no se les dio atención para prevenir su homicidio.

 

 

Lamentan promotoras feministas de la Montaña el asesinato de María Luisa Ortiz y exigen justicia

Activistas y promotoras de los derechos de la mujer en los municipios de la Montaña baja lamentaron el asesinato de su colega María Luisa Ortiz Arenas y exigieron que este caso no quede impune como todos los registrados en Guerrero.
Ayer Brígida Chautla, Luisa Aurora Reyes, Libni Iracema Dircio e Iris Flores de la organización promotora de los derechos de las mujeres nahuas en Chilapa, Ahuacuotzingo y Zitlala, Zihuame Xotlametzin (Mujer luciérnaga), y de la Casa de la Mujer Indígena (Cihuachicahuac) ofrecieron una conferencia de prensa con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Sobre los 9 homicidios en el municipio en 2018, Brígida Chautla lamentó los hechos y pidió a los tres niveles de gobierno hacer cumplir los convenios internacionales para garantizar los derechos humanos y la integridad de las mujeres.
“Lamentamos mucho que pasen estos hechos, no deberían de pasar aquí ni en otro lugar, nosotros esperamos que haya armonía, se debe respetar la integridad física y en este caso a las mujeres.
Además exhortó a las autoridades a que se investigue el asesinato de María Luisa Ortiz Arenas y que se actúe de manera imparcial y que se cumpla la ley.
“Todos los casos (de feminicidios) han quedado impunes, que se investigue hasta esclarecer los hechos”, expresó.
Las integrantes de Zihuame Xotlametzin revelaron que su trabajo ha mermado a causa de la inseguridad. “En verdad eso sí nos está afectando, en Zitlala por ejemplo hay dos comunidades donde dos compañeras son parteras y promotoras de salud que se les ha complicado para venir apoyar”.
“Incluso ellas acudían a realizar guardias para recibir a las embarazadas que llegan y se les ha dificultado salir”, mencionó.
Añadió que la crisis de violencia en la región ha afectado el horario de sus talleres de capacitación para la salud materna de la mujer y han reducido sus horarios.
“A raíz de esta situación (de violencia) tenemos que agilizar (los talleres) y las compañeras tienen que irse temprano o algunas de ellas se les complica ir”.
Las activistas también denunciaron que las mujeres de la zona rural viven una discriminación laboral en sus comunidades donde trabajan el campo, cuidan sus animales y elaboran artesanías.
Señalaron además que las mujeres que emigran encuentran trabajos en casas o empresas donde las hacen trabajar al menos 10 horas con un sueldo de 100 a 140 pesos, sin prestaciones y a voluntad de sus empleadores.

Asesinan a activista por los derechos de la mujer; estaba desaparecida

Asesinan en Taxco a activista por los derechos de la mujer María Luisa Ortiz; estaba desaparecida

Alina Navarrete Fernández/Luis Blancas/Jacob Morales Antonio

Chilpancingo / Acapulco

La activista María Luisa Ortiz Arenas fue encontrada asesinada cerca de la comunidad de Mezcaltepec, municipio de Taxco, entre Agua Bendita y La Granja.
Ortiz Arenas fue reportada como desaparecida por sus familiares el viernes pasado mediante redes sociales, según uno de ellos, la activista de 42 años viajó de Chilpancingo a Taxco, de donde era originaria, para asistir a un convivio al que no llegó con sus ex compañeros de escuela, aunque no precisó de qué nivel educativo.
De acuerdo con el reporte policiaco, el lunes a las 8 de la noche agentes de la Policía Estatal y del Ejército localizaron el cuerpo de una mujer que vestía una blusa azul y ropa interior rosa, presentaba golpes y por la forma que fue encontrada pudo haber sido violada, aunque después la información oficial lo descartó. No se hallaron casquillos percutidos en la escena.
Ortiz Arenas estudió en la Escuela de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) en Acapulco, trabajaba en Chilpancingo y promovía las actividades feministas en el estado para exigir los derechos de la mujer, alto a la violencia y a los feminicidios; además, pertenecía a un grupo pastoral en Chilpancingo. Le sobreviven una hija adolescente y una nieta de meses según datos de familiares.
Según sus familiares, el último contacto que tuvieron con Ortiz Arenas fue cerca de las 7 de la noche del viernes, la activista le escribió a su hija y a una amiga suya de Taxco mediante la aplicación de mensajería Whatsapp para informales que estaba en Iguala y que tomaría un taxi hacia el pueblo mágico pero no llegó al lugar y no volvió a comunicarse con nadie.
Por su parte, el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero (GCG) Roberto Álvarez Heredia difundió la noche de ayer un boletín de prensa que indica que la Fiscalía General del Estado investiga bajo el protocolo de feminicidio, el homicidio doloso en agravio de la activista que fue encontrada la noche del lunes en la carretera federal Iguala-Taxco y “el fiscal Javier Olea Peláez, instruyó que un equipo especializado se concentrara en el esclarecimiento del hecho”.
Álvarez Heredia dijo que al lugar del hallazgo se trasladaron agentes ministeriales y peritos del Servicio Médico Forense, que iniciaron la carpeta de investigación correspondiente por el delito de homicidio “en contra de quien o quienes resulten responsables”.
Informó que de acuerdo con declaraciones de familiares, la mujer que fue encontrada asesinada había desaparecido el viernes cuando salió de Chilpancingo rumbo a Taxco, al cumpleaños de una amiga.
“Los peritos forenses han corroborado que el cuerpo no fue ultrajado ni presenta impactos de arma de fuego. Por ello, la práctica de necropsia será fundamental para conocer las causas de su muerte”, indica el comunicado.
Agregó que los familiares de la víctima acudieron al Semefo de Iguala para realizar la identificación del cuerpo.
Feministas como María Luisa Garfias Marín, Marina Reyna Aguilar exigieron justicia y que las autoridades investiguen el hecho como un feminicidio.
También reclamaron la falta de seguimiento al protocolo de investigación de los casos y que la Fiscalía General del Estado (FGE) señale que todos son investigados bajo la premisa de feminicidios, cuando este protocolo no se conoce, además de que persiste la impunidad.

Recomienda un Tribunal Popular reparación del daño y protección a mujeres indígenas víctimas de violencia

Tres especialistas analizan cuatro casos de violencia institucional, obstétrica y feminicidio, que padecieron indígenas en su demanda de justicia y atención médica. Piden también que se investigue y sancione a funcionarios que fallaron en sus responsabilidades. Es muy importante discutir casos concretos, “y hablarle de frente al poder para que pare esa complicidad que han asumido con grupos de la delincuencia y perpetradores”, dice Tlachinollan

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Para analizar cuatro casos de mujeres indígenas que padecieron violencia institucional, obstétrica y feminicidio, durante su demanda de justicia y atención médica, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan convocó a tres especialistas a ser jueces en un tribunal popular.
En la actividad, que tuvo lugar en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia, en Chilpancingo, la periodista y activista argentina, Marta Dillon Taboada; la directora ejecutiva del Grupo de Información de Reproducción Elegida (GIRE), Regina Tamés, y la asesora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (ONCF), Ana Yeli Pérez Garrido, recomendaron, entre otras medidas, reparación del daño, investigación y sanción a los servidores públicos que no atendieron sus responsabilidades, y protección para familiares de la joven me’phaa Florencia Sánchez San Martín, víctima de feminicidio el 24 de agosto de 2014, que se solicitaron a través de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del estado (Codehum), y no han sido atendidas pese a que sufren amenazas de muerte recurrentes de parte de los perpetradores del crimen.
El director de Tlachinollan, Abel Barrera Hernández pidió disculpas a las víctimas, Juana, Elvia, Verónica y Florencia, y a sus familiares, por la falta de preparación y compromiso de los servidores públicos, “para juzgar sin el debido conocimiento, y sin el uso adecuado del derecho para garantizar justicia”.
Expresó preocupación por la seguridad de Catalina y Florentina, madre y hermana de Florencia Sánchez Joaquín (asesinada por su expareja y otros cómplices), que regresan a su domicilio “mientras los perpetradores todavía tienen el machete en la manos quieran actuar, y no podamos impedirlo porque físicamente no podemos estar en su comunidad, porque el sistema de justicia no implementa mecanismos para neutraliza acciones violentas”.
Señaló que la madre, la hermana y las hijas de Florencia están amenazadas de muerte, “viven en una choza donde una tranca de manera es el único candado de su seguridad”.
Barrera Hernández insistió en que es muy importante discutir casos concretos, “y hablarle de frente al poder para que pare esa complicidad que han asumido con grupos de la delincuencia y perpetradores”.
Lamentó el asesinato en Taxco de la activista María Luis Ortega Arenas, que se dio a conocer ayer, “no podemos seguir documentando noticias donde las autoridades siguen impasibles, sin atender el clamor de las mujeres que quieren que pare ya la ola de violencia que se ha ensañado contra ellas”.
Ana Yeli Pérez Garrido consideró que esta actividad debe ser un llamado al TSJ de Guerrero y de todos en México, para que las sentencias otorguen verdadera justicia, “el Poder Judicial puede ser la salvación de contextos graves como los que se viven en el país y que han rebasado al Ejecutivo, incluso Legislativo, y que el Poder Judicial ha dado la cara, es importante que los tribunales estén a la altura de la justicia que merecemos todas las personas”.
El juicio popular, fue inaugurado por el presidente del TSJ, Alberto López Celis, que reconoció que la justicia pasa necesariamente por perspectiva de género en todos los actos sustantivos del proceso judicial. “Cumplir con este designio (es) uno de nuestros principales compromisos”, y se retiró antes de la conclusión del segundo caso.

Florencia

Catalina Prisciliano y su hija Florentina Sánchez Martín, presentaron en el tribunal popular en su lengua materna, con el apoyo de un traductor, el caso de Florencia, víctima de feminicidio.
Recordaron que vivió cinco años en concubinato con una pareja y procrearon dos hijos de 5 y 3 años. Cuando él la dejó, ella exigió una manutención en la sindicatura de Tlapa, y el mismo día que se firmó el acuerdo, él la amenazó de muerte.
Asimismo, hablaba abiertamente de la forma en que la iba a matar. Por miedo Florencia regresó a vivir a casa de su madre, un día que llevó a su hija a la clínica de salud, llovía, no pudo cruzar el río para volver con su mamá, y se quedó a pasar la noche en el domicilio conyugal.
Ahí fue atacada por su esposo y cuatro hombres, que madre y hermana de la víctima vieron salir en la mañana del domicilio, cuando fueron a buscarla la siguiente mañana. El dictamen pericial de genética estableció que también fue violada tumultuariamente.
Denunciaron que el Ministerio Público llegó ocho horas después al lugar de los hechos, y recabó evidencia sin la debida diligencia, pues los familiares encontraron después el martillo con el que la golpearon, colillas de cigarro alrededor de la casa y un pasamontaña, que no fueron integrados a la investigación como pruebas para elaborar perfiles genéticos de los agresores, porque ya estaban contaminadas.
Un año después, en 2015, se consignó el caso como feminicidio, el primero de la región, y en mayo 2017 fue detenida la ex pareja de Flor, y los demás agresores; entonces empezaron a amedrentar a sus familiares, con disparos afuera de su casa y amenazas directas, a pesar de que se ordenaron rondines policiacos para disuadir la violencia, como medidas cautelares, que no se concretaron.
Aclararon que siguen pendientes peritajes del caso, y que temen parcialidad y que el agresor sea exonerado.
Pérez Garrido, del Observatorio Ciudadano, pidió que el caso se analice desde una perspectiva de género y enfoque de interculturalidad, así como la violencia ejercida contra la menor de edad sobreviviente.
Además, que se considere todas las razones de género de tipo penal, sobre los otros procedimientos que aún no inician, contra las personas que no han sido detenidas, y que la Fiscalía ordene la mejora de la investigación y perfeccionamiento, de los peritajes, en el contexto de violencia que se presentó ayer.
Asimismo, la investigación a servidores públicos que no reunieron evidencia, que no dieron órdenes de protección y reparación integral del daño, y medias de no repetición en las instituciones obligadas a impartir justicia.

Juana y Elvia

Juana Ramírez y Elvia Méndez fueron acusadas por sus ex parejas de agresiones, y sufrieron violencia institucional de la misma jueza de Tlapa, María Celia Fernández, que favoreció a los hombres y desechó las pruebas de las víctimas, dijo la argentina Marta Dillon Taboada.
Denunció que también la jueza las criminalizó y descargó en ellas la responsabilidad de llevar las pruebas, lo que corresponde a las autoridades.
Antes, se detalló que el esposo de Juana llevó a vivir a la casa conyugal a otra mujer, con la que tenía una relación. La agraviada, explicó que estuvieron conviviendo bajo el mismo techo un periodo. Cuando ella salió a trabajar a los campos agrícolas, su ex esposo y sus hermanos sacaron sus pertenencias a la calle y la mercancía que una tienda de abarrotes que Juana tenía.
En 2013, fue acusada por su ex pareja y su nueva esposa de lesiones, para sacarla definitivamente de su casa. Una jueza de Tlapa, resolvió en 2016 que Juana era culpable del delito de lesiones, la condenó a un año de prisión y a pagar una multa.
No obstante que Juana presentó recibos de nomina de campos de Sinaloa, la credencial del IMSSS, constancia de la trabajadora social de los campos agrícolas, las pruebas no fueron valorada por la jueza. Tampoco consideró los testimonios de trabajadores en los campos. La sentencia se revirtió en la primera sala del TSJ, y fue absuelta.
Después, Juana denunció que fue violada por su ex pareja cuando fue a su ex domicilio conyugal para recoger documentos de sus hijos para inscribirlos en la escuela; pasó un año para que el MP consignara el expediente, y durante el proceso su agresor fue exonerado, porque no se aseguró la custodia de las pruebas genéticas y la perito responsable no estableció el perfil genético del agresor. El caso sigue en apelación.
En este caso, el tribunal estableció que hubo violencia física, sexual, patrimonial y violencia institucional.
En otro caso, en 2014 Elvia Méndez fue acusada de herir a su esposo cuando se defendía de una agresión, y él resultó herido con una botella que llevaba consigo. Se habían separado por violencia familiar.
Ella aclaró que cuando ocurrieron los hechos quiso denunciar la agresión, pero en la agencia del Ministerio Público no aceptaron la demanda en tanto no hablaran con él, porque estimaron que si él no presentaba una querella, tampoco era necesario que ella lo hiciera.
Supuestamente, el herido no presentaría cargos, y meses después la llamaron a comparecer por la agresión; sólo entonces recibieron su denuncia, que fue desestimada por la misma jueza de Tlapa, porque la presentó después. También le pidieron 5 mil pesos para no llevarla a prisión, y enfrentó un proceso judicial.
“Nadie me creyó, por ser pobre e indígena, presenté todas las pruebas. Cuando la licenciada me dijo que yo era la culpable, porque era mayor que él y porque era gorda, es una discriminación. Pido que cambien las cosas que escuchen a las mujeres, lo que pido es justicia, cinco años de gastar dinero que no tengo”.

Violencia obstétrica

Verónica denunció el caso de su hija, que a los 16 años tendría a su primer bebé y llevaba seguimiento médico de un especialista por ser menor de edad; todo el embarazo transcurrió sin complicaciones.
La noche que en que su hija entró en labor de parto comenzó su viacrucis, porque sólo había una médica de guardia, y en tres ocasiones la enviaron al área de partería. Para aliviarla le dio un té de epazote y fomentos calientes.
La tercera vez que se internó, supo que había un código rojo, de riesgo de muerte, no sabía que se trataba de su hija hasta que la medico de guardia le gritó en el pasillo que por su culpa su hija se iba a morir, porque le dio un té de epazote y se la había salido el útero y la matriz. Cuando su hija volvió en sí, supo que después de dar a luz, al jalarle la placenta sacaron también el útero, tal vez practicantes.
Su hija le dijo que trataron de regresarlo en varias ocasiones, sólo la lastimaban y pusieron en riesgo su vida.
Tamés La directora de GIRE, explicó sobre la violencia obstétrica que se pensó mucho tiempo que era normal, testimonios como el de la hija de Verónica comenzaron a cambiar esta idea. Hoy, los médicos y enfermeras tienen la obligación de defender los derechos de las mujeres.
Lamentó que continúen la complicidad del sistema de Salud, para encubrir esta violencia, “lo mas fácil es echarle la culpa a los parientes, es claro que el té no tuvo nada que ver, no hubo calidad en la atención”.
Aclaró que una salida fácil es llevar a los médicos a la cárcel, pero lo que se tiene que hacer es cambiar la cultura de negligencia, “son violaciones a derechos humanos, al proyecto de vida que llevará a tomar otras decisiones a tu hijo”.
Opinó que, en este caso urge una opinión del organismo de derechos humanos que señale a los responsables, y que la hija de Verónica diga qué cree que se requiere como reparación.
“La comisión tiene gran oportunidad para decir ya basta, no queremos que suceda a ninguna otra mujer”, comentó.

Exigen que el caso de la doctora Adela Rivas se condene como feminicidio y no como homicidio

Presentan el libro Adela Rivas Obé, heroína de la honestidad, en la Biblioteca Siervo de la Nación del Congreso del Estado, ante activistas y estudiantes del Cesgro

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

Durante la presentación del libro Adela Rivas Obé, heroína de la honestidad, en la Biblioteca Siervo de la Nación del Congreso del estado, feministas y familiares de la doctora del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) asesinada en 2016, exigieron que el caso se condene como un feminicidio y no como un homicidio doloso.
El libro escrito por Wilivaldo Rojas Arellano, ex esposo de Rivas Obé, fue presentado ante activistas y estudiantes del Centro de Estudios Superiores Guerrero (Cesgro) por la presidenta de la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres, Marina Reyna Aguilar, y comentado por la integrante de la asociación civil Aliadas por la Justicia, María Luisa Garfias Marín, y la jueza con perspectiva de género del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Indalecia Pacheco León; en el acto estuvieron Rojas Arellano y su hijo Bolívar Darío Rojas Rivas.
Garfias Marín dijo que, “atrás de los números de feminicidios hay una historia de vida”, aunque no conoció en vida a Rivas Obé, reconstruyó su rostro, que fue golpeado hasta desfigurarse por su asesino, sus manos y sus pies que le fueron arrebatados, “reconstruir estas partes es también recuperar quién era la doctora Adela Rivas Obé”.
Habló de su activismo, su labor como directora de micro zona de clínicas del IMSS en Petatlán, Papanoa, Petacalco y La Unión, presentó su biografía desde su nacimiento hasta el 22 de septiembre de 2016, cuando “manos asesinas la desaparecen para quitarle la vida, porque su vida era obstáculo para los intereses oscuros de ciertas personas”.
Señaló que el asesino la conocía y pudo haber asesinado a Rivas Obé porque descubrió que robaba medicamentos del IMSS, “hoy queremos señalar que existe el riesgo de que pueda quedar libre, y entonces la autoridad dará un golpe más a la justicia, significando con ello nuevamente, igual que en otras ocasiones, que la vida de una mujer es solamente un número más”.
Manifestó que a las integrantes de la Comisión de Seguimiento de la alerta de Violencia de Género, que tienen un compromiso por la vida de las mujeres, “nos duele cada mujer a la que le arrebatan la vida”, y que su dolor las motivó a presentar la solicitud de la alerta ante las autoridades federales.
Puntualizó que, en el caso de Rivas Obé “hay una persona” de la que sus defensores están haciendo lo posible para que quede libre, “en complicidad con las autoridades”, por ello es necesario que las voces de Guerrero se hagan una para exigir que el crimen sea castigado, que no quede en el olvido y no sea “un número más”.
Por su parte, Pacheco León contó que tuvo el gusto de conocer a la doctora y de convivir con su familia, por ello la recuerda con cariño, la admira, “ella exponía que las mujeres debemos tener un movimiento muy aparte e independiente de los hombres, porque igual que los hombres, nosotras también tenemos la necesidad de comer, de tener un salario, de tener una casa, de sobrevivir en este mundo de opresión”.
Informó que “en términos legales” para que el asesinato de una mujer sea calificado como un feminicidio, es precisamente que esté como fue encontrado el cuerpo de Rivas Obé, “no tenía pies, no tenía manos, ya no tenía rostro”; sin embargo, el caso fue calificado como un homicidio doloso, por el cual la condena para el culpable podría ser de 8 a 25 años de prisión, mientras que un feminicidio tiene una pena de 40 a 60 años.
Ante la situación, las feministas llamaron a las autoridades a revisar éste y todos los casos de las mujeres asesinadas en el estado, pues según Reyna Aguilar la cifra va en aumento, en comparación con el año pasado.
Manifestaron su solidaridad con la familia de Rivas Obé y propusieron la firma de un documento para exigir al gobierno que se haga justicia.

No hay voluntad de autoridades para tipificar feminicidios pese a la legislación, dice experta

En estados con contextos de crimen organizado, como Guerrero, sólo se clasifica ese delito cuando ocurre en su entorno familiar, señala la integrante del OCNF, Ana Yeli Pérez Garrido

Lourdes Chávez

Chilpancingo

La integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), Ana Yeli Pérez Garrido denunció que en Guerrero no hay voluntad de las autoridades para tipificar feminicidios, porque pese a que cuenta con una buena legislación, ésta no se traduce en una mejor clasificación del delito.
Del asesinato de la activista de los derechos de la mujer, María Luisa Ortiz Arenas, ayer en Taxco, Pérez Garrido señaló que en estados con contextos de crimen organizado como Guerrero, las autoridades sólo tipifican feminicidios cuando hay indicios del hecho en su entorno familiar.
Consultada al término del juicio popular que se instaló en el auditorio del Tribunal Superior de Justicia en la capital, para analizar cuatro casos de violaciones a derechos de mujeres indígenas, explicó que “lamentablemente” en estados como Guerrero, los asesinatos de las mujeres tienen particularidades relacionadas con el crimen organizado, por la extrema saña, pero la violencia de género no se reduce al ámbito familiar.
Dijo que, precisamente “estas dinámicas delictivas impactan en los feminicidios, en las formas o razones en que las mujeres son asesinadas”. Sin embargo, añadió que en los estados con mayor violencia feminicida, las autoridades no consideran feminicidios a las muertes donde se presume intervención de la delincuencia organizada, y condenan a las víctimas al hacerlas participes del crimen.
Aclaró que esa condición no exime al gobierno de investigar la muerte violenta de una mujer como feminicidio, al contrario, le da mayor responsabilidad de visibilizar los escenarios delicados en los que ocurren las agresiones contra las mujeres.
Añadió que las cifras de las fiscalías o procuradurías de homicidios dolosos o feminicidios son casos en investigación o en proceso, consignados en el anterior o el nuevo sistema penal, donde la regla general, es que las sentencias condenatorias son mínimas.
Aseguró que “tramposamente”, en algunos estados los asesinatos de mujeres que sí tienen relación con feminicidios, son tipificados como homicidios dolosos. Sólo aplican feminicidio a casos del ámbito privado.
De Guerrero, detalló, no hay cifras públicas de los casos que se consignan, cuántos se procesan y cuántos llegan a sentencia condenatoria, a pesar de que fue el primer estado de la República que tipificó el delito de feminicidio, hizo una reforma de mejora en 2012, y en 2014 homologó la legislación con la Constitución, “tiene un buen tipo penal”, aseguró.
A partir de los informes de la alerta de violencia de género de Guerrero, y de los datos de Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, tienen datos para establecer que se acreditan muy pocos feminicidios, dijo.
Tras la homologación de la Ley, en 2014 se reconocieron 16 feminicidios, 13 en 2015, 14 en 2016 y 13 en 2017, el ultimo año se habían contabilizaron 219 muertes violentas de mujeres.
Opinó que no hay voluntad de la Fiscalía para acreditar el delito de feminicidio, pues en el análisis del observatorio, encontraron que hay correspondencia de un buen tipo penal (legislación local), con la acreditación alta del delito. Donde no hay un buen tipo penal, la acreditación es nula.
En este sentido, declaró que si el tipo penal es bueno y la acreditación de feminicidios es casi nulo, como en Guerrero, el problema es de voluntad política y de capacidades técnicas.
También indicó que la alerta de violencia de género que se decretó en Guerrero el año pasado es un mecanismo noble, que permite a la sociedad civil exigir que la federación, como garante de derechos, coordine con autoridades estatales las cosas que no se hacen en la entidad, “si las cifras de muertes no disminuyen, es que no hay medidas implementadas ni hay una medición para cuantificar la efectividad de las mismas”, agregó.

Investigan la Codehum y la Ssa quién tomó fotos a las dos colombianas en el hospital

Señala el organismo de derechos humanos que con la difusión de las imágenes se invadió la privacidad y se violentó la dignidad humana. Afirma Salud que las pacientes fueron atendidas de acuerdo con los protocolos, aunque el área de quemados del hospital no está funcionando

Rosalba Ramírez García

Chilpancingo

La Comisión Estatal de los Derechos Humanos (Codehum) informó en un comunicado que está haciendo una investigación contra el hospital general de Chilpancingo por el caso de las colombianas fallecidas, Dayana y Tatiana, por invadir su derecho a la privacidad, violentar su dignidad humana y faltar a los procesos de calidad y respeto en la prestación de los servicios de salud.
En respuesta la Secretaría de Salud (Ssa) emitió ayer dos comunicados en los que afirmó que la atención a jóvenes colombianas “se realizó de acuerdo a los protocolos de atención correspondientes” y que hizo una supervisión al área de quemados del hospital general de Chilpancingo en la que se hallaron medicamentos caducados y la cual no está funcionando.
Los comunicados son del caso del choque del Ferrari ocurrido el 26 de febrero en la Autopista del Sol en el que dos jóvenes colombianas resultaron con quemaduras de tercer grado en 90 por ciento de su cuerpo y fueron atendidas en dicho hospital y después murieron.
Versiones periodísticas revelaron la existencia de un área especial para quemados que no funciona en el hospital Raymundo Abarca Alarcón y que incluso era utilizada como bodega.
En el comunicado la Codehum informa que iniciaron una investigación de manera oficiosa por la filtración y posterior difusión de fotografías y videos de las dos mujeres colombianas que murieron a causa de las heridas y quemaduras que sufrieron tras accidentarse el vehículo en el que viajaban, y que posteriormente recibieron un oficio del titular de la Ssa, Carlos de la Peña Pintos en el que solicitaba una investigación del caso.
En el comunicado se detalló que desde el viernes 2 de marzo la Codehum solicitó a la dirección del hospital un informe detallado de los médicos que participaron en la atención de ambas mujeres y de quiénes se encargaron de manejar sus cuerpos cuando fallecieron.
La Codehum fijó un plazo de tres días para que el hospital entregara la información y el tiempo venció el lunes 5 de marzo, sin embargo las autoridades hospitalarias solicitaron una ampliación del término.
Se informó que el lunes los médicos y abogados del organismo acudieron al hospital para una inspección del área donde las extranjeras recibieron atención médica y se hizo un análisis de las cámaras de circuito cerrado que hay instaladas en el lugar.
Según el comunicado difundido ayer, la Codehum “confía en que este registro de video permitirá la identificación plena de la o las personas que hayan fotografiado a Dayana y Tatiana mientras eran atendidas”.
También se informó que dentro de la investigación la Codehum “ahondará” en las denuncias por la supuesta falta de medicamentos, médicos y equipo médico en el hospital así como la supuesta inoperatividad del área especial para la atención a personas con quemaduras.
Finalmente se informó que hacen todos los dictámenes técnicos y periciales que requiera la integración de la investigación y que de ser necesario se solicitará el apoyo a peritos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) así como la contratación de profesionales particulares.

También investiga la Ssa

La Ssa estatal emitió dos comunicados ayer, en el primero el secretario afirmó que la atención a jóvenes colombianas “se realizó de acuerdo a los protocolos de atención correspondientes” y en el segundo se detalló que se hizo una supervisión al área de quemados del hospital general de Chilpancingo.
El titular Carlos De la Peña Pintos afirmó en el primer comunicado que la atención que otorgaron a las dos jóvenes “fue de acuerdo a los protocolos establecidos y con el personal y material necesarios”.
Sin embargo justificó que ese este tipo de quemaduras son muy complicadas por lo que “el porcentaje de mortalidad es alto, no obstante que se hizo lo necesario como intubarlas lo que permitió mantenerlas un poco más de tiempo con vida”.
De la Peña Pintos argumentó que no fue posible su traslado a alguna otra unidad especializada fuera del estado por la gravedad de las quemaduras.
Y confirmó las versiones periodísticas en las que se señala que el área de atención a pacientes quemados no está habilitada, “efectivamente la actual administración estatal se encontró con esta situación ya que desde otras administraciones no se puso en funcionamiento (el área de atención a personas con quemaduras), e incluso se le dio uso de bodega”.
El funcionario estatal informó que solicitó a la Fiscalía General del Estado (FGE) y a la Codehum la investigación sobre la filtración de fotografías que les fueron tomadas a las dos jóvenes “y que se procediera contra quienes resulten responsables por considerarlo un hecho en contra de la dignidad humana de las pacientes y que lesiona la imagen, violentan la ética médica y van contra el servicio profesional”.
En ese comunicado se informó que el funcionario instruyó al director del hospital “brindar todas las facilidades a las instancias correspondientes para llevar a cabo las indagatorias para el esclarecimiento de la filtración de la información que fue difundida en redes sociales y medios de comunicación”.
En un segundo comunicado dado a conocer por la noche el secretario contradice lo difundido horas antes por su misma dependencia e indicó que el área de quemados “si bien no está en funcionamiento nunca ha sido utilizada como bodega ni está desmantelada”.
Según el escrito, el secretario hizo una visita en el área de quemados donde constató que no se trata de un espacio utilizado como bodega.
“Los equipos, las camillas, el quirófano con que cuenta están intactos en este espacio que existe desde que se construyó dicho hospital, sin embargo no ha sido posible su funcionamiento desde administraciones anteriores a la actual al no tener los recursos necesarios como personal de enfermería, médicos especialistas y anestesiólogos que se requieren para este tipo de tratamientos”, se detalló en el segundo comunicado.
De la Peña Pintos indicó que “se tiene la oportunidad de ponerla a funcionar mediante un adecuado trabajo de planeación para cumplir con todos los requisitos y la normatividad en esta materia” y que hará un estudio para eso.
Y precisó que el área que es utilizada como bodega es la que corresponde a encamados y que no tiene que ver con la de quemados, “efectivamente se encuentran medicamentos y material de curación caducado que data de los años entre 2012 y 2014, y que corresponde en su mayoría a la compañía proveedora en ese tiempo y que debió retirarlo. Asimismo también hay material con fecha vigente”.
Según el comunicado, el secretario instruyó a los directivos del hospital y de la Contraloría de la Ssa presentes en el recorrido, “rescatar lo que pueda ser utilizado” y lo que no que sea eliminado de acuerdo a los protocolos de la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios.

Pide la CNDH al Senado aprobar una reforma para ampliar alertas por
violencia de género

Ante el aumento de la violencia contra las mujeres, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, llamó al Senado a concretar una reforma que fortalezca y amplíe la alerta de género, le dé seguimiento en los estados y cuente con parámetros de medición.
Al participar en el foro El feminicidio en México: Retos y perspectivas desde la sociedad civil, organizado por la Cámara alta, dijo que no es suficiente que sólo algunos municipios de 28 entidades cuenten con esta alerta.
En Guerrero, por ejemplo, la alerta por violencia de género se aplica solamente en ocho de 81 municipios.
“Cuando hablamos de 28 entidades federativas, no es la totalidad de las entidades, son en algunos municipios de esas entidades. Sí hay que poner atención, y parte de las modificaciones que requerimos es qué sigue después de que se decreta una alerta, cómo medimos una vez declarada. No hay parámetros”, indicó.
Planteó la entrega de recursos etiquetados para la implementación de las alertas, para que los gobiernos las acaten como una tarea de responsabilidad colectiva, y que más académicos y organizaciones puedan participar en los procesos de selección e integración del grupo de trabajo de las alertas.
En la reunión se informó que aún cuando se han creado leyes para proteger a las mujeres, hubo un incremento de 47.29 por ciento en los feminicidios, que pasaron de mil 755 en 2015 a 2 mil 585 en 2017. (Redac-ción con información de Agencia Reforma / Ciudad de México).

 

Matan a una mujer y a tres hombres en hechos en Petatlán, Chilpancingo y Tierra Colorada

 

Una mujer y tres hombres fueron asesinados en Petatlán, Chilpancingo y Juan R. Escudero (Tierra Colorada), según los reportes de ayer por las corporaciones policiacas.
En la región Costa Grande se informó que a las 9:30 de la mañana la Policía Preventiva encontró el cuerpo de una mujer de unos 35 años con una herida en el lado derecho del cuello provocada con una arma blanca, la mujer estaba en La Nopalera en las inmediaciones de la comunidad de Palos Blancos, en Petatlán.
El reporte a las 2:25 de la tarde detalló que la víctima de tez blanca, complexión media y de 1.65 metros de estatura vestía huaraches con un vestido floreado negro y amarillo. Estaba con los brazos y pies encogidos y junto al cuerpo había una botella quebrada con manchas de sangre, que se presume fue el arma homicida.
Al lugar llegaron agentes del Ministerio Público (MP) y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE), el cuerpo fue enviado a la funeraria San José habilitada como Servicio Médico Forense (Semefo) en Petatlán.
Por la noche se informó que los familiares reclamaron el cuerpo de la mujer y la identificaron como “Mili”
En otro hecho en Chilpancingo a las 7:45 de la mañana reportes oficiales informaron que había una persona sin playera tirada en la vía pública en la colonia Atlitenco de Altamira al sur de la ciudad, cerca de la Universidad Sentimientos de la Nación y atrás del Palacio de gobierno.
Cinco minutos después la Policía Municipal constató que se trataba de un hombre de unos 30 años que había sido degollado, además tenía golpes.
Se indicó que los vecinos se negaron proporcionar información y el cuerpo sin identificar fue llevado al Semefo.
Mientras que en Tierra Colorada se reportó la muerte de dos hombres por arma de fuego cerca de la comunidad de Plan de Lima en la carretera federal México-Acapulco.
Los cuerpos estaban maniatados con el dorso desnudo y estaban descalzos, tenían pantalones de mezclilla y uno tenía el rostro golpeado. Estaban a 2 kilómetros de distancia del poblado cerca de un basurero.
Asimismo se reportaron detonaciones de armas de fuego en la carretera federal Zumpango-Filo de Caballos al norte de Chilpancingo, rumbo a la comunidad de Xochipala, la puerta de entrada a la sierra de la región Centro del estado.

 

Exigen universitarios justicia para Adela Rivas; se busca liberar al feminicida, denuncian familiares

 

En la presentación del libro Adela Rivas Obé. Heroína de la honestidad, los familiares de la doctora del IMSS fue asesinada en 2016 exigieron “justicia plena” en el caso, pues según su ex compañero Wilivaldo Rojas Arellano, hay indicios de que se le intentó allanar el camino al presunto feminicida para que sea puesto en libertad.
El libro escrito por Rojas Arellano fue presentado el mediodía de este miércoles en el auditorio de la Unidad Académica de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) en Chilpancingo, y fue comentado por las universitarias América Wences y Silvia Alemán quienes se sumaron al reclamo de justicia.
Adela Rivas Obé era directora de microzona de clínicas del IMSS en Petatlán, Papanoa, Petacalco y La Unión. Desapareció el 22 de septiembre de 2016 después de acudir al IMSS en Zihuatanejo y su cuerpo fue hallado el 11 de octubre del mismo año en la playa la Majahua en ese puerto.
Por su parte el moderador de la presentación el también universitario Joel Iturio explicó que la obra tiene el objetivo de que en este caso realmente se haga justicia y no se convierta en uno más de los que quedan en la impunidad, como muchos que ocurren en Guerrero.
También comentó que su contenido refleja la grave situación de violencia que se vive en el estado.
Ante un auditorio al que asistieron una 50 personas, el hijo de Adela Rivas, Bolívar Darío narró todo lo que su familia ha tenido que pasar y enfrentar, primero en la búsqueda con vida de su madre y después en la lucha por la justicia (luego de su asesinato) y para que realmente se castigue al detenido.
Como muchos de los que intervinieron, el joven dijo que su madre fue asesinada por ser honesta, porque que ahora en el contexto de violencia que se vive en Guerrero “es un delito y un grave crimen ser honesto en un estado y en un país corrupto”.
Expresó que hasta sus familiares han tenido que hacer las investigaciones a pesar de la presencia de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Contó que el 23 de octubre del 2016 fue aprehendido Édgar Arturo como presunto asesino de Adela Rivas Obé, relató que él era encargado de farmacia de la clínica del IMSS de Petacalco y estaba bajo el mando de la doctora.
Se quejó que a pesar de que el nuevo sistema de justicia penal fue implementado para agilizar los procesos en el caso de su madre no ha sido así, “llevamos casi un año con cinco meses y no hemos encontrado justicia, a pesar de que la FGE tiene pruebas y evidencias no hemos encontrado justicia”.
Explicó que el proceso que está viviendo su familia es revictimizante porque no les han dado justicia, “nosotros lo único que hemos pedido desde que se agarró al culpable y (hemos pedido) hasta estos momentos es que el gobierno haga su tarea y que a nosotros nos dé la justicia que buscamos”.
Recalcó que a los familiares no les interesan los medicamentos que se robaba el detenido, “no nos interesa hacia dónde iban y qué se hacía con ellos, porque al final de cuentas es el IMSS el que tiene que velar por sus intereses, nosotros lo que queremos es justicia porque mi madre fue asesinada por ser honesta”, dijo en referencia a que la doctora investigaba un supuesto desabasto de medicinas de la farmacia de la clínica del IMSS de Petacalco y al final encontró que se trataba de un desfalco por parte del ahora detenido y por este motivo él la asesinó.
Reprochó que la violencia hacia las mujeres no para a pesar de que ya se publicó la alerta de género en ocho municipios “y al contrario (la violencia de género) ha repuntado”. Recordó el caso de la niña Diana Paulina de 13 años asesinada en Chilapa, el de la nutrióloga Magdalena asesinada por su esposo en Taxco. También citó el caso de Gladys quien fue asesinada junto con sus dos hijas por su esposo en Otlatepec, municipio de Tlalchapa.
Asimismo nombró que en la edición de ayer de El Sur se informaba el caso de Lucía Gómez y su hija de 7 años quienes este miércoles cumplieron 14 días desaparecidas en la capital.
Señaló que en el caso de la nutrióloga de Taxco el feminicida está todavía prófugo y el de Tlalchapa lo asesinaron, después cuestionó que si eso es lo que espera el gobierno de que cada quien se haga justicia por su propia mano, “¿Qué no se supone que tenemos instituciones creadas por el Estado para garantizarnos seguridad y a las que les estamos pagando impuestos para que la policía haga su trabajo de prevenir y las autoridades de hacer justicia? ”.
Reclamó cuánto tiempo más tendrán que esperar para que no sólo se termine la violencia hacia las mujeres sino la violencia en general, manifestó que para eso están las instituciones del Estado pero realmente no están funcionando.
Asimismo pidió a la sociedad que despierte y salga a decir “basta” y denunció que la violencia se ha desatado también por la corrupción y otros problemas sociales.
Exhortó a que ya nadie se encierre en su burbuja con la argumentación de que “a mí no me va a pasar nada ‘porque el día que te pase qué vas a hacer si a la otra persona a la que le vas a pedir ayuda está también en su burbuja y no te va a hacer caso’, debemos salir cada quien de nuestras burbujas porque la violencia nos pasa a cualquiera y mientras no cambiemos nuestra forma de pensar y le exijamos al gobierno que haga su trabajo las cosas no van a cambiar”, advirtió.
Sentenció que su familia va a seguir exigiendo justicia porque el caso aún está por resolverse, informó que entre finales de este mes y a principios de marzo se va a hacer la última audiencia y espera que se haga justicia, aunque se cuestionó que ésta no está garantizada totalmente.
Por su parte, Wilivaldo Rojas Arellano explicó que el libro que escribió es una forma de exigir justicia “y estamos aquí para eso, para exigir justicia”, denunció que hay indicios de que las autoridades le quisieron allanar el camino al responsable para que salga libre ya que rechazaron algunas pruebas (en su contra) sin embargo después éstas fueron readmitidas.
“Se habla que el detenido es de familia reconocida y de mucho dinero, pero si este sujeto se deja libre será un pésimo mensaje para la sociedad y en especial para las mujeres porque es de los pocos casos en donde el asesino está encarcelado (pero aún sin sentencia)”, recalcó.
Rojas Arellano agregó que los familiares de Adela Rivas exigen “justicia plena” y que este es el objetivo que busca por medio de su libro. Exigió a nombre de todos los familiares a que se le imponga la pena máxima a Édgar Arturo.
Por separado, la comentarista de la obra América Wences dijo que en efecto la honestidad de Adela Rivas fue lo que provocó que le arrebataran la vida, y que lo peor es que hasta ahora no se le ha hecho justicia. La universitaria habló del perfil y la trayectoria en la Universidad de Adela y su ex compañero Wilivaldo Rojas.
En seguida la otra comentarista, Silvia Alemán Mundo añadió que la pareja destacó en la lucha social, en la política y en la lucha universitaria y que eso es lo cuestionable, “¿Por qué una mujer que vivió una vida de lucha incansable por su pueblo y por sus pacientes tiene que tener un final así? Eso es lo que nos indigna profundamente”, lamentó.
Denunció que este asesinato ejemplifica la impunidad que existe en el país, la grave situación de violaciones a los derechos humanos y pidió a mantenerse de pie para que se haga justicia y no se repitan casos como este.
Asimismo la secretaria de Acción Femenil del Sindicato de Trabajadores Académicos de la UAG (STAUAG), Evelia Catalán denunció que el asesinato de la doctora evidencia que las instituciones de justicia no están funcionando y convocó a los asistentes a alzar la voz y seguir con las acciones en exigencia de justicia.
Destacó que a Adela Rivas le quitaron la vida pero no el legado que deja a la sociedad y a los universitarios.

 

Deben investigarse como feminicidios “todos los asesinatos de mujeres”, reclama Garfias

“Todos los asesinatos de mujeres” deben investigarse como feminicidios, con los protocolos correspondientes, pues “no sabemos qué hay atrás del crimen de una mujer”, dijo la integrante de la asociación civil Aliadas por la Justicia, María Luisa Garfias Marín.
Garfias Marín señaló que es necesario que las autoridades hablen con los familiares de las víctimas, conozcan y se informen de cómo eran sus relaciones “con su pareja, su ex pareja, con su jefe, con los hombres que estaban alrededor de ella”, a lo que llamó “autopsia verbal”, de manera que “no se dejen llevar por lo que ven en la escena del crimen”.
Consultada vía telefónica respecto del caso de Otlatepec, municipio de Tlalchapa, donde un hombre incineró a su esposa y mató a puñaladas a dos de sus hijas, el cual se investigará con los protocolos de feminicidio, según el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, Garfias Marín señaló que en todos los casos se tiene que aplicar el protocolo y no sólo en aquellos donde se tiene identificado al presunto responsable.
Al igual que en el caso de la nutrióloga Magdalena Aguilar Romero, quien fue desaparecida y asesinada presuntamente por su ex pareja, César Gómez Arciniega, en Taxco, en el caso de Otlaltepec se identificó al probable agresor de las tres mujeres y ambos se investigan como feminicidios; sin embargo a otros aún no se les da ese carácter.
Según Garfias Marín, la autopsia verbal “es un trabajo más fino para poder saber si fue un feminicidio y actuar para castigar al responsable”, por ello se debe implementar en las investigaciones.
Recordó que las feministas exigen que el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Javier Olea Peláez, quien es responsable de investigar los asesinatos de mujeres, “tiene que apegarse a los protocolos para la investigación, todo asesinato de una mujer tiene que ser investigado como un presunto feminicidio, pero él no puede hacer declaraciones a priori, ni puede estar vinculando a las mujeres víctimas con la delincuencia organizada. Primero tiene que hacer la investigación y al final se podrá determinar si es un feminicidio o no”. Precisó que lo mismo se demanda a los funcionarios del gobierno estatal.
Declaró que las autoridades estatales y municipales “no han estado asumiendo su obligación de coordinarse para realizar las acciones que implica la alerta de violencia de Género”, lo cual se nota en que la declaratoria se hizo el 22 de junio de 2017, “nos preguntamos cuál es el impacto que han tenido las supuestas acciones que ellos han estado anunciando que están realizando”.
Expresó que los servidores públicos mantienen su forma “autoritaria, déspota, prepotente, insensible” de relacionarse con las mujeres que buscan atención en ministerios públicos o servicios de salud, por lo que “no vemos que haya resultados de esos cursos y capacitación que han estado realizando, lo que vemos es que hay una serie de anuncios, pero es algo simulado solamente, porque no hay un impacto en los funcionarios, sigue habiendo negligencia, falta de empatía, no hay un compromiso realmente”.
Respecto de la convocatoria que publicó la Secretaría de Trabajo de Guerrero, Jornalero Agrícola para Estados Unidos, dirigida a hombres campesinos para que trabajen de manera legal en ese país, Garfias consideró que es “discriminatoria” y cuestionó dónde queda la perspectiva de género, los programas y las políticas públicas para que las mujeres tengan acceso al trabajo.
Informó que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cada año aumentan los hogares donde las mujeres están a cargo de sus familias ya sea por abandono o muerte de sus parejas, “entonces estas mujeres tienen que asumir todo el cargo de su familia, tienen que buscar cómo llevar el sustento, a ellas se les tienen que abrir estas oportunidades”.