Halla la Policía Federal una fosa con dos cuerpos humanos en el libramiento a Tixtla; podría haber más

Alrededor de las seis de la tarde de ayer, la Policía Federal halló una fosa clandestina con dos cuerpos, en la misma zona donde el 12 de enero dos personas secuestradas escaparon de sus captores.
La Policía Federal halló la fosa cerca del kilometro 12 del nuevo libramiento Chilpancingo-Tixtla, justo a un costado del salón de fiestas Tepolmican, en el municipio de Tixtla.
Al lugar arribaron policías municipales y ministeriales de Tixtla para acordonar la zona del hallazgo, mientras que peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) acudieron al lugar para realizar las diligencias correspondientes.
En un principio se especuló que eran tres los cuerpos exhumados, pero con base en información recabada con fuentes oficiales trascendió que fueron dos cuerpos los que retiraron de la fosa clandestina.
Las autoridades informaron que desconocen la causa de las muertes.
Luego del hallazgo, el Servicio Médico Forense (Semefo) trasladó los restos a sus instalaciones en Chilpancingo para la necropsia correspondiente y determinar la identidad de los cuerpos.
Trascendió que en la zona podría haber más fosas clandestinas con restos humanos, de acuerdo con información de las autoridades.

Lamentan padres de la caravana por Ayotzinapa la apatía de los ciudadanos, en Huamantla, Tlaxcala

La tercera caravana de padres de los 43 alumnos desaparecidos de Ayotzinapa visitó el municipio de Huamantla, la segunda localidad en importancia del estado más pequeño del país, de donde es originario el normalista César Manuel González Hernández, detenido desaparecido el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.
En un acto público, los padres de César Manuel, Hilda Hernández y Mario César González denunciaron la apatía de ciudadanos y autoridades tlaxcaltecas ante el llamado de los padres en esta tierra a exigir juntos la representación con vida de los estudiantes de Guerrero.
Hilda Hernández reveló que esperaban a los alumnos de la secundaria y del bachillerato donde estudió su hijo, que no llegaron al acto de recibimiento que coordinaron frente al Ayuntamiento de Huamantla distintas organizaciones.
Consideró que Humantla “es un pueblo apático, no alzan la voz, no sé si tengan miedo al gobernador que tenemos, que se sientan obligados a besarles los pies. Yo no, yo tengo mucho coraje porque las autoridades son muy astutas, dicen que nos van a apoyar y ponen trabas al grupo de expertos” que brinda asesoría técnica al gobierno mexicano para el esclarecimiento de los hechos de Iguala.
Pero aseguró que los padres no se rinden, van a decir la verdad en donde se paren, “no le tenemos miedo a nada. Sabemos que no hay un lugar específico donde están nuestros hijos, y no queremos que más madres vivan este tormento; y México se ha convertido en un cementerio”.
Aclaró que, a partir de los informes de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pueden decir que a sus hijos se los llevaron policías municipales, con policías federales y militares, por eso insisten en que los regresen con vida.
El señor Mario González aclaró que no han recibido apoyo de ninguna autoridad del gobierno de Tlaxcala, que los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa viven del apoyo solidario de organizaciones y colectivos. Denunció que los gobernadores son responsables de los crímenes de Ayotzinapa y los que ocurren en el país porque están encubriendo todo con su silencio.
En Huamantla, recibieron a los padres, estudiantes de la Normal Rural Benito Juárez (femenil) de Panotla, Tlaxcala; la Unión Popular de Comerciantes Ambulantes 28 de Octubre, de Puebla, cuyo líder, Rubén Sarabia Sánchez Simitrio, se reivindica como preso político; la Unión Popular de Ambientalistas; la organización de barrios de Huamantla adheridos a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, zapatista; y representantes del Consejo Central de Lucha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
La actividad se extendió casi dos horas por la intervención de los padres de familia y activistas, y terminó después de medio día con el bailable guerrerense de La Iguana, a cargo de las normalistas rurales, y el canto del himno Venceremos.
Por la tarde, en conferencia de prensa en el Zócalo de la ciudad de Tlaxcala, frente al Palacio de Gobierno, los organizadores denunciaron que en un primer momento les negaron una conexión eléctrica para poner el aparato de sonido en las oficinas de Gobierno.
Luego de unos momentos, se atendió la solicitud, y el papá Mario González aclaró que nada ha recibido del gobierno de Tlaxcala, ni una llamada telefónica del gobernador, Mariano González Zarur.
A insistencia de los reporteros, declaró que los padres y familiares de los desparecidos sostienen esta lucha con la solidaridad de las organizaciones, y es peor para las familias que no son de Guerrero, “porque estamos en un estado que no es el nuestro. Dijo sobre la permanencia de los padres en la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, ubicada en el municipio de Tixtla, Guerrero.
Con ironía, añadió, “es muy pobre nuestro pueblo (de Tlaxcala), el gobernador no ha tenido 50 pesos para hablar con su paisano; gracias a la familia seguimos aquí, aunque no haya con qué comer, vamos a seguir buscando con mi esposa a nuestro hijo”.
También denunció vigilancia policiaca y de agentes de gobierno, que ayer fue más evidente que en el resto de la caravana que comenzó el 16 de enero en Chiapas.
Recordó que antes de esta tragedia, “era un ciudadano común y corriente bajo la opresión del régimen, pero me tocaron donde más me duele, y si piensan que (con policías y agentes del Cisen) nos van a meter miedo, están bien equivocados. Si las organizaciones están hasta el gorro de lo que está ocurriendo en el país, es culpa de ellos, no de los padres de los 43”.
Convocó a todos los ciudadanos a no esperar a sufrir lo mismo que los padres de Ayotzinapa, “este dolor es tan grande, la rabia, el coraje de no saber cuál es la necedad de no entregárnoslos. No sé cuál es el costo político tan grande que representa (decir la verdad)”.
Para concluir, dijo que “César Manuel González no se vende, y sus 42 hermanos mucho menos. Él sabe que tiene un padre que se la va a rifar, aunque le cueste la vida, y dónde quiera que estés, flaco, ten presente que seguiré luchando por ti y por tus 42 hermanos”.

Logran escapar un mecánico y un comerciante plagiados de un rancho en el libramiento a Tixtla

Un mecánico y un comerciante de autopartes que se encontraban privados de su libertad lograron escapar de sus captores que los mantenían en un rancho ubicado en el nuevo libramiento a Tixtla.
De acuerdo con un boletín de la Secretaría de Seguridad Pública, tras la denuncia de los dos hombres secuestrados, en el rancho lograron decomisar tres armas largas, una pistola escuadra, cartuchos útiles y una camioneta tipo CRV marca Honda que estaba reportada como robada.
A un puesto de revisión en los túneles del nuevo libramiento a Tixtla, montado por policías estatales, llegó un mecánico golpeado que dijo que el viernes fue secuestrado en Chilpancingo.
Se supo que la víctima dijo que el viernes fue privado de su libertad en su taller mecánico ubicado en Tierras Prietas, al norte de la ciudad, y que su esposa pagó 500 mil pesos por su libertad.
Asimismo, llegó al puesto de revisión una patrulla de la Policía Municipal de Tixtla que transportaba a un comerciante de autopartes lesionado, quien también dijo que fue secuestrado el lunes en Chilpancingo y que sus secuestradores exigían a su familia 3 millones de pesos para liberarlo.
Las dos víctimas fueron trasladadas por paramédicos de la Cruz Roja a un hospital de Chilpancingo.
Trascendió que el rancho se ubica a 2 kilómetros de la caseta de cobro del nuevo libramiento a Tixtla.
Agentes de la Unidad de Fuerzas Estatales realizaron un operativo por tierra y aire en el rancho para buscar a los secuestradores.
En el operativo decomisaron tres armas largas, una pistola escuadra, cartuchos útiles y una camioneta tipo CRV marca Honda, que fueron puestas a disposición de las autoridades.

Recuerdan momentos de la lucha de la OCSS mientras velan los restos de Benigno Guzmán en Tepetixtla

 

Familiares, amigos e integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) velaron ayer en las oficinas de la organización, ubicadas en Tepetixtla, Coyuca de Benítez, el cuerpo de su fundador, Benigno Guzmán Martínez, que a petición de los  pobladores será sepultado hoy.
El luchador social murió el martes en su casa de Acapulco, por la tarde su cuerpo fue velado en la funeraria Siglo XXI, y después fue trasladado a Tepetixtla.
Amigos y compañeros de Benigno Guzmán relataron sus vivencias con el luchador campesino, a quien reconocieron la defensa de los derechos humanos en la sierra y en municipios de la Costa Grande del estado.
El primo de Benigno Guzmán, Oscar Guzmán, de 58 años, relató que a Benigno no le gustaba que a la organización sólo se le nombrara por sus siglas. Oscar Guzmán resumió así la lucha de los campesinos que se organizaron el 14 de enero de 1994, “no ha habido ningún cambio en el trato de los gobiernos con la organización, al gobierno priista tenías que irle a exigir, a pedir, a rogar, al gobierno perredista igual, y a veces resultaba peor, tratar con Zeferino, era una persona intratable; ahora se la da de una blanca palomita, pero es déspota como él solo”, y dice que nada cambió la política del régimen caciquil-priista con la transición de la partidocracia, con el PRD en el poder.
El mayor anhelo de quienes integran la OCSS, pero sobre todo de Benigno, es el respeto del gobierno a la forma de organización que tenía la agrupación, que no fue registrada ni constituida frente a un notario público como una figura jurídica, lo que provocó que los gobiernos no los reconocieran y que los desatendieran.
Oscar Guzmán contó que en la primera reunión del fundador de la organización con el gobernador, Rubén Figueroa Alcocer, en septiembre de 1994 en Casa Guerrero, los integrantes de la OCCS solicitaron molinos y machetes, la presentación con vida de los desaparecidos y la liberación de los presos políticos, pero la respuesta de gobernador fue, “esto ya ni lo pidan, a éstos ya se los llevó la chingada”.
Después, el gobernador fue hasta la localidad a entregar los apoyos y, como lo dijo, no cumplió la petición de presentar a los desaparecidos ni de liberar a los encarcelados. Meses después, desapareció Gilberto Romero Vázquez, uno de los representantes de la sierra de Atoyac, que fue visto por última vez el 24 de mayo de 1995.
Días después, el 28 de junio de 1995, fueron asesinados 17 campesinos y heridos 21, por efectivos de la Policía Motorizada y Judicial del estado que pusieron un retén, por órdenes del gobernador Figueroa Alcocer, para impedir una manifestación de la OCSS, lo que le costó el puesto al gobernador.
“Hoy que nos abandona el compañero Benigno tenemos proyectos definidos, estamos trabajando con la Universidad de Chapingo”, que aprobó una unidad ganadera en la población de unos 7 mil habitantes, dijo con lágrimas en los ojos.
Uno de los logros de las gestiones de la OCCS es la construcción de los puentes de Atollaquilla, Santa Cruz y Aguas Blancas, que desde hace cuatro años se gestionaron y desde hace dos comenzaron a funcionar.
Reivindicar los derechos humanos de los campesinos fue el objetivo que persiguió Benigno, sostuvo su primo, buscar que se garantizará la alimentación, la salud, la educación, tener una vivienda, un trabajo, exigir los insumos necesario para que los campesinos pudieran trabajar sus tierras.
Pero en la marcha encontraron la manipulación del gobierno para que los campesinos desistieran de la organización, mediante el chantaje y la división, para que la gente olvidara del problema de fondo.

Reconocen organizaciones, amigos y familiares al luchador social, campesino, esposo y padre

De los siete hijos que procreó Benigno Guzmán Martínez sobreviven cinco, y su esposa Sofía Bustamante, quienes lo acompañaron durante los últimos tres años críticos del cáncer que invadió su estómago.
El mayor de los hijos, Vicente Guzmán de 36 años, recordó que acompañó a su padre a muchas de las marchas y protestas que organizó la agrupación. Pero desde hace 13 años vive con su propia familia y se apartó del movimiento.
Ayer, reunidos en las oficinas de la OCCS en Tepetixtla, una comunidad ubicada en las faldas de la sierra, recibieron a los conocidos del papá y esposo. Para llegar allí, hay que viajar una hora desde la cabecera municipal y, antes de llegar, uno debe ser revisado por un destacamento de militares del 68 Batallón de Infantería que se instaló ahí desde hace 10 años.
A petición de los compañeros y conocidos del fundador de la OCCS, el cuerpo no fue sepultado ayer, sino hasta hoy. En el transcurso del día llegaron representantes de organizaciones sociales, y de derechos humanos como la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) de la Casa de Justicia Mi Patria Es Primero, de Tixtla, del  Frente de Defensa Popular (FDP), y de la Red Guerrerense de Derechos Humanos. También acudieron sus compañeros fundadores de la OCSS Hilario Mesino y Marino Sánchez.
El ataúd que contenía los restos del luchador social fue colocado en un espacio de la casa que sirve como oficina de la organización. El inmueble mide unos 4 metros de ancho por 10 de largo; en un rincón fueron amontonados libros, documentos y archivos de la organización.
Hace poco que fue rehabilitado el techo de la oficina que, desde que enfermó Benigno se abrió poco. Luce láminas de aluminio, se construyó la barda. El terreno de unos 20 metros de largo por 15 de ancho lo ocupó la organización en 1994; en un inicio fue destinado para un destacamento de la ex policía montada, pero después los vecinos lo donaron a la organización.
El señor Juan Adame de 76 años, dice que se unió a la organización luego de la matanza de Aguas Blancas, de la que dos de sus hijos son sobrevivientes, pero uno fue encarcelado por el gobierno. Él se convirtió en una de las personas cercana a Benigno, “siempre que venía o que se iba (del pueblo), me pasaba a ver, nunca me separé de él”.
Con una voz pausada, cuenta que Benigno le enseñó a luchar por sus derechos cómo campesino. Rememoró que en una ocasión, en Coyuca de Benítez el presidente municipal, Merced Valdovinos Diego les dijo que se apartaran de él (Benigno), “yo a todos ustedes los voy  a atender, menos a Benigno, porque él no respeta mi investidura… Yo le dije al presidente: dígame usted quien le dio esa investidura, si usted no respeta la investidura del pueblo”, después, todos salieron del Ayuntamiento. “Benigno era una persona que ayudaba a la gente, pero no faltaba la gente que maneja el gobierno, que decía que sólo pedía por él y que no repartía la ayuda”, comentó.
El secretario técnico de la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos, Manuel Olivares Hernández dijo que Guzmán Martínez “pertenece a una generación de los luchadores más antiguos. Son de la generación de luchadores que lamentablemente se está terminando”.
Expresó que es una perdida irreparable para la organizaciones sociales, pero el legado que dejó el fundador de la OCCS es importante porque, “como campesino fue un hombre sencillo, y alguien inclaudicable, a Benigno se le puede colocar en ese nivel de un defensor de derechos humanos”.

 

Instalan pinos padres de los 43 con retratos de sus hijos en México, Tixtla y Chilpancingo

Aún el 24 de diciembre, comisiones de padres de los 43 alumnos desaparecidos de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa protestaron en Tixtla, Chilpancingo y en la Ciudad de México, colocando pinos navideños en plazas y espacios públicos, decorados con las imágenes de sus hijos y leyendas alusivas a su lucha y a la demanda de presentación con vida.
En el Zócalo de Chilpancingo no se colocó el pino que la empresa Coca Cola, pese a un intento del Ayuntamiento para que el plantón del Movimiento Popular Guerrense (MPG) no interviniera en la instalación ni alterara la imagen de la empresa, revelaron los activistas. El espacio donde se instalaba un pino monumental quedó vacío, como el año pasado.
Alrededor del asta bandera de la plaza Primer Congreso de Anáhuac, como símbolo de luto y sangre, activistas formaron un pino con mantas de colores negro y rojo, y colgaron las fotografías de los estudiantes, y de tortugas, emblema de la Normal Rural. En lo alto, en lugar de una estrella, ondeó una bandera de México con siglas MPG y CETEG, y en el centro un número 43.
Luego de colocar viñetas adicionales, los padres, en pleno sol de las 3 de la tarde, hicieron un acto político para invitar a la población a no dejar sola esta lucha y para ratificar que en 2016 seguirán con más fuerza.
A las 11 de la mañana en Tixtla, junto al monumento a Vicente Guerrero, en el parque central, colocaron un pino de plástico verde de unos dos metros de alto sobre una base metálica para sostenerlo en la intemperie.
En la Ciudad de México, una comisión de padres acompañó a un grupo de activistas a la avenida Reforma, junto a un monumento alusivo a los 43, a lado de la escultura El Caballito, para instalar el pino.
En Chilpancingo, el representante de los padres de los desaparecidos, Melitón Ortega aclaró que no tendrían necesidad de salir a las calles si las autoridades hubieran hecho una investigación sincera y responsable de los crímenes del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala. Al contrario, denunció que montaron una mentira sobre el paradero de los estudiantes, sometiendo a los implicados para que avalaran su tesis y protegieron a los responsables.
Sin embargo, los padres de los desaparecidos, con el respaldo de la población y la intervención del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que auspicia la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), lograron tirar la versión oficial de la Procuraduría General de la República (PGR).
Tras muchas protestas y largas negociaciones con el organismo internacional, el gobierno mexicano creó una nueva unidad de investigación. Expresó la confianza en el nuevo equipo de la PGR, dependiente de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, por el acompañamiento y la buena coordinación que tienen con el GIEI.
No obstante, informó que continuarán las manifestaciones los días 26 de cada mes, y las intermedias. Este sábado en la Ciudad de México, convocaron a una marcha que partirá a las 4 de la tarde del Zócalo de la ciudad de México a la Basílica de Guadalupe, con antorchas y velas. En la ruta más corta, se estimó que la distancia de la protesta será de 8.6 kilómetros.
En el día de Nochebuena, previo a la Navidad, también se convocó a las organizaciones a colocar pinos navideños alusivos a la lucha por la presentación de los 43.

Declaran peritos contra Gonzalo Molina; fabricaron las pruebas para acusarlo de terrorismo, denuncia

Un perito en fotografía y otro en criminalística rindieron su declaración ante el Juzgado Cuarto de lo Penal para acusar de terrorismo al promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) de Tixtla, Gonzalo Molina González.
A las 11 de la mañana rindieron su testimonio que concluyó a las 2:30 de la tarde, en las oficinas de los juzgados de la cárcel de Chilpancingo.
Consultado en la ventanilla del Juzgado Cuarto de lo Penal, el promotor de la CRAC de Tixtla dijo que en sus declaraciones, los dos peritos de la agencia del Ministerio Público de Tixtla demostraron que, “armaron las pruebas para culparme de terrorismo”.
Por su parte, el abogado Hegel Mariano informó que peritos en fotografía y criminalística emitieron tres dictámenes por los hechos del 27 de agosto de 2013, durante la toma del Ayuntamiento por policías comunitarios, “para ir desvaneciendo los datos del delito de terrorismo”.
“En las fotos (con las) que acusan a la Policía Comunitaria se mostró forcejeo, y aportaron buenos elementos que ayudarán a desvirtuar el delitos de terrorismo en contra de Molina González”, declaró.
Hegel Mariano no precisó la fecha de la siguiente audiencia del líder de la Policía Comunitaria.
El 19 de noviembre el juzgado Cuarto de lo Penal pospuso para diciembre el careo y el interrogatorio de Molina González, quien se encuentra recluido en el penal de Chilpancingo.
El 23 de septiembre también se frustró el careo de Gonzalo Molina en el juzgado Segundo de lo Penal de Chilpancingo. Además, el 9 de ese mismo mes se suspendió el careo debido a que no se presentaron seis de los citados que presuntamente acusan a Molina González de secuestro.
Antes, el 1 de septiembre, se suspendió otro careo porque sólo se presentaron cuatro de los 20 citados; y el 27 de agosto se suspendió por primera vez el careo, esa vez a petición del promotor de la Policía Comunitaria de Tixtla, que denunció que no le entregaron el expediente a tiempo para enterarse del delito del que se le acusa y de quiénes son sus acusadores. En esa ocasión sólo acudió uno de los citados que presuntamente acusan de secuestro al promotor de la CRAC.
El 27 de agosto de 2013, policías comunitarios de Tixtla tomaron el Palacio municipal, y al tratar de cerrar el inmueble ocurrió un jaloneo con policías municipales, al punto de que miembros de ambas corporaciones se apuntaron con sus armas.

Bloquean la autopista en la capital familiares de dos normalistas asesinados por policías en 2011

Padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, asesinados el 12 de diciembre de 2011 por policías en un desalojo, acompañados de padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, e integrantes de organizaciones sociales, bloquearon la Autopista del Sol y marcharon en Chilpancingo para exigir justica para sus hijos.
En la marcha participaron unos 2 mil manifestantes, estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, del Frente Unido de Normales Públicas del Estado de Guerrero (FUNPEG), la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (Cecop), entre otras organizaciones sociales.
Los manifestantes hicieron un mitin en el cruce de las carreteras a Acapulco, frente al Parador del Marqués en la salida de Chilpancingo hacia Acapulco, lugar donde fueron asesinados Alexis Herrera y Gabriel Echeverría hace cuatro años, donde el vocero del Cecop, Marco Antonio Suástegui aseguró que “los machetes” de la organización seguirán solidarios y a las órdenes de los padres de los normalistas de Ayotzinapa, víctimas de la represión del Estado.
Durante la manifestación llegaron cerca de 20 camiones y tres patrullas de la Policía Federal con equipo antimotines, que no descendieron de los vehículos. Una comisión de los uniformados resguardó la zona para desviar la circulación vehicular y la protesta se llevó a cabo.
Al mediodía los manifestantes partieron en marcha del monumento a Nicolás Bravo, mejor conocido como El Caballito, hacia el Parador del Marqués, sobre los carriles de alta velocidad de norte a sur del bulevar Vicente Guerrero; el contingente fue encabezado por los padres y familiares de Alexis Herrera, Gabriel Echeverría y los 43 normalistas desaparecidos, seguidos por las organizaciones sociales.
Durante la marcha, los manifestantes corearon las consignas como “¡Vestido de verde olivo..!”, “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, “¡Ayotzi vive, la lucha sigue!”, y “¡el pueblo unido jamás será vencido!”, entre otras.

El mitin

El contingente avanzó por el bulevar Vicente Guerrero, sin detenerse hasta la autopista en la salida a Acapulco, en donde se colocaron dos cruces en memoria de Alexis Herrera y Gabriel Echeverría; ahí se llevó a cabo una misa y después un mitin político en el que participaron los dirigentes de las organizaciones sociales.
Familiares de Alexis Herrera y Gabriel Echeverría fueron los primeros en participar en el mitin, que inició cerca de las 4 de la tarde; expresaron que estos cuatro años sin resolver el asesinato de los normalistas han sido difíciles, por la omisión de las autoridades.
En el mitin participaron el secretario general de la CETEG, Ramos Reyes Guerrero, el vocero del Cecop, Marco Antonio Suástegui, los dirigentes estudiantiles de la Normal Rural de Ayotzinapa, quienes coincidieron en que continuarán solidarios con las familias de Alexis Herrera y Gabriel Echeverría y con los padres de los 43 normalistas desaparecidos.
El señor Margarito Guerrero, padre del normalista de Ayotzinapa Jhosivani Guerrero de la Cruz, habló a nombre de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos y dijo que “por lo menos” los familiares de Alexis Herrera y Gabriel Echeverría saben qué pasó con sus hijos y pudieron enterrarlos, mientras que, “nosotros no sabemos dónde están nuestros hijos, qué les hicieron, si van a regresar”.
Margarito Guerrero dijo que la injusticia le pegó con más fuerza a los padres de los 43 normalistas desaparecidos, que desde septiembre del año pasado esperan noticias de sus hijos y viven en la Normal Rural de Ayotzinapa, ubicada en Tixtla, esperando que los jóvenes regresen.
Aseguró que los padres de los 43 normalistas desaparecidos pedirán justicia para Alexis Herrera y Gabriel Echeverría, y pidió a los padres de los estudiantes asesinados hace cuatro años que no dejen solos en su lucha a las familias de los 43.
Por su parte, Marco Antonio Suástegui dijo que el Cecop ha estado en pie de lucha, y que él vivió tanto la injusticia como la represión del Estado “en carne propia”, al ser encarcelado injustificadamente casi un año y medio, “pensaron (las autoridades) que así dejaríamos de manifestarnos, pero están equivocados”.
“Los machetes del Cecop estarán a sus órdenes (de los padres de los normalistas de Ayotzinapa asesinados y desaparecidos), vamos a seguir exigiendo justicia y continuaremos con nuestra lucha”, expresó Suástegui.
Ramos Reyes dijo que la CETEG ha estado en pie de lucha desde septiembre del año pasado, cuando la organización supo de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Aseguró que el magisterio disidente seguirá solidario con las familias de los estudiantes y reprobó que el Estado le apueste a la represión social y no al esclarecimiento de los hechos.
La manifestación concluyó cerca de las 5 de la tarde. Después del mitin los estudiantes abordaron ocho autobuses que los trasladaron de regreso a la Normal Rural de Ayotzinapa, en Tixtla.

Denunciarán al Estado mexicano ante la CIDH por el asesinato de dos normalistas en Chilpancingo, anuncian

Cada año, estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, normalistas y organizaciones sociales marchan para exigir justicia por la muerte de dos estudiantes en un desalojo en el entronque de la autopista del Sol, el 12 de diciembre de 2011 en Chilpancingo.
Hace cuatro años, Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino murieron por heridas de bala que policías federales, estatales y municipales dispararon contra alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa para desalojar la protesta de la carretera. También hubo decenas de heridos y detenidos sometidos a tratos crueles y a tortura.
Pronto se supo en Tixtla que El Cheve y El Güero fueron asesinados. Así llamaban a Gabriel, originario de Tixtla, y a Jorge Alexis, de La Y griega, de Atoyac de Álvarez, los estudiantes ejecutados cuando respondían con piedras a los balazos de los policías.
También se mencionaba que entre los fallecidos a El Comandante, otro normalista que resultó herido de bala, recordó el hermano de Gabriel, Francisco Echeverría, ahora normalista de cuarto grado de Ayotzinapa. Ingresó a la normal en 2012, después de la represión.
Explicó que dos días antes de la manifestación en la capital, donde murió Gabriel, le dijo que le echara ganas, que no se fuera a quedar sin estudiar, y coincidían en que Ayotzinapa era la alternativa de concluir una carretera, pese a los ruegos de su madre, que ahora temía por su vida.
Desde 2013, se sumaron a la demanda los padres de los 43 alumnos detenidos-desaparecidos en Iguala, en otra agresión policiaca, que este año convocaron a las organizaciones a marchar hasta El Parador de El Marqués, que tras el desalojo a balazos se volvió un sitio icónico de la lucha social.
Ayer, las familias de Jorge Alexis y Gabriel, así como Gerardo Torres Pérez, el normalista detenido ilegalmente y torturado después de la agresión, anunciaron que en el cuarto aniversario presentarán una denuncia contra el Estado mexicano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con el apoyo del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), el Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos (Red Groac) y el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan.

Testimonios

Ayer, Francisco Echeverría habló por vez primera de la experiencia de él y su familia aquel día, y de la exigencia de justicia que sigue vigente, porque no hay un detenido ni responsable de los hechos, no obstante los videos que muestran a los uniformados disparando, y a sus mandos, contra estudiantes desarmados; “qué es una bala contra una piedra, te descalabra a lo mucho, pero una bala te llega a matar”.
Gabriel, delegado de Ayotzinapa en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), llegó el viernes 10 de diciembre a su casa en Tixtla, venía de Zacatecas de una comisión política, conversó con su mamá y acompañó a su hermano, Francisco a comprar restos de pastel, que usan como alimento para los cerdos.
En el camino, a Gabriel se le antojó una rebanada de pastel y Francisco hurgó en su pantalón, encontró 15 pesos de propina que recibió por ayudar a una vendedora a recoger su puesto, y se los ofreció. A eso se dedicaba, a ayudar en los puestos del mercado antes de entrar a la Normal. La pastelera les regaló la segunda rebanada.
Los hermanos ya habían hablado de que Francisco entrara a la normal, y esa tarde le pidió que le echara ganas, que no se quedara sin estudiar. Más tarde, el dirigente estudiantil recibió una llamada de la Normal y volvió a la escuela.
El domingo 11, habló de nuevo con su mamá y, de alguna manera se despidió cuando su mamá le dijo que se cuidara para no le pasara nada, y el dijo que no se preocupara, pero que si ocurría, se iban a ver después, “allá arriba”. Solo consiguió que lo reprendiera.
El lunes 12 de diciembre, recordó que estaba trabajando en la parcela de su familia cuando recibió una llamada de su papá, para decirle que llamara a su hermano, insistieron los dos y el teléfono los enviaba a buzón. Corrió a Tixtla a tomar la combi a la normal, donde ya había estudiantes inquietos, y escuchó decir que había tres muertos, entre ellos El Cheve, su hermano.
Cuando se dieron cuenta de quién era rectificaron, decían que eran rumores, que no estaba confirmado, mientras en Tixtla se envió un carro a informar, mediante voceo, de la represión. Familiares y activistas comenzaron a llegar a la escuela, y luego de unas horas bloquearon la carretera federal Chilpancingo-Tixtla, cerca de la Normal.
Ahí, otra llamada de su papá, para confirmarle la noticia. Con gran pesar fue a su casa, a preparar el lugar para recibir el cuerpo y ver a su mamá, que se enteró por los vecinos de la noticia. No daba crédito a la noticia, a pesar de que ya escombraban la casa.
Llegó a sus manos un diario vespertino, ese mismo día, ahí vieron en fotografías a los dos jóvenes tendidos en el arroyo de la carretera. La señora María de Jesús no lo reconocía, pero Francisco, ya más hecho a la idea, le dijo, “sí es, mamá; mira, son sus tenis, yo se los llevé a coser (al zapatero), son los que le mandó mi hermano de Estados Unidos, y esa bolsa tú se la cosiste”.
Desde entonces, señaló que no ha terminado el acoso, llegan muchas personas como reporteros, incluso policías a tomarles fotos a todos los integrantes de la familia, preguntan cómo están y qué hacen.
“Una ocasión que los normalistas marcharon de la escuela a su casa, una mujer policía le preguntó qué hacían ahí los muchachos, mi mamá me contestó fuerte, ellos están aquí por mi hijo, que mataron el 12 de diciembre, no están haciendo nada malo”, contó.

Dirige Gonzalo Molina una carta en memoria de los policías comunitarios asesinados en Tixtla

El promotor de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Tixtla, Gonzalo Molina González envió una carta en memoria de los cuatro policías comunitarios asesinados por presuntos sicarios el jueves pasado en esa ciudad, en la que se movieron en 10 camionetas sin ningún obstáculo de autoridad alguna.
Desde la prisión de Chilpancingo, Molina González, preso desde noviembre de 2013, escribió “a los compañeros comandantes y policías comunitarios de la CRAC-PC que cayeron en el cumplimiento de su deber, quiero decirles que donde quiera que se encuentren reciban mi respeto, reconocimiento y mi admiración por esa firmeza con la que enfrentaron todas las adversidades que siempre tuvieron en su contra y por haber hecho suyo el proyecto de nuestra institución”.
En el documento, enviado a esta redacción, firmado por el dirigente y fechado el 29 de noviembre, agrega, “sepan que la sangre que derramaron no será en vano, servirá de alimento para otros corazones de hombres y de mujeres que de seguro seguirán su ejemplo. También servirá para alimentar mi espíritu de lucha”.
“Sepan que los que quedamos seguiremos construyendo ese sueño, seguiremos construyendo el poder de nuestros pueblos y comunidades que dará como resultado la construcción de una sociedad más justa. Donde nuestras familias vivan en paz y armonía. Estén tranquilos, ustedes cumplieron lo que les correspondía. Hoy nos toca a nosotros seguir su ejemplo y cumplir lo que a cada uno corresponde”, expone.
“Ustedes no han muerto, porque los hombres y mujeres que ofrendan su vida por defender a su pueblo nunca mueren, viven para siempre dentro de nuestras mentes y corazones, que los recordaremos con mucho cariño, respeto y admiración”.
“No me despido de ustedes sino les digo hasta pronto, hasta pronto compañeros”, finaliza.

 

Sepultan entre música y dolor a los cuatro comunitarios asesinados por sicarios en Tixtla

Los cuatro policías comunitarios de 23, 25, 32 y 40 años de edad, pertenecientes a la Casa de Justicia La Patria Es Primero, de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Tixtla, fueron llevados al camposanto con música de viento y guitarras.
La CRAC pidió a reporteros evitar fotografías del cortejo y de los policías comunitarios que han dado su servicio con el rostro cubierto el último año, para evitar más detenciones de sus integrantes, como ocurre desde las aprehensiones de los principales líderes en 2013.
Pronto se supo que entre los fallecidos estaban dos comandantes que dirigían la logística de la seguridad, y dos jóvenes recién incorporados.
Después de la emboscada a los policías comunitarios, este jueves volvieron a la ciudad dos retenes de la Fuerza Estatal, que se habían retirado luego de la persecución en contra de alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa, el 11 de noviembre, en la carretera de cuota Tixtla-Tierras Prietas.
Aquel retiro de la fuerza estatal de la cabecera municipal, según las versiones, se debió a que el retén que se encontraba cerca de la caseta de cobro les bloqueo el paso a los estudiantes, lo que provocó enojo en algunos vecinos.
La Policía del Estado sólo mantuvo permanente un retén con equipo antimotín en El Puente de El molino, en la carretera vieja a Chilpancingo, pero que desde la agresión a los comunitarios ya no está en ese lugar. Se advirtió que por esa vía entraron a Tixtla y huyeron a Chilpancingo los sicarios que emboscaron a los comunitarios.
A las 9 de la mañana, tres ataúdes fueron escoltados por unos 200 vecinos a una misa en la iglesia de la Natividad, en el barrio de El Santuario, luego de una hora, los cuerpos de dos policías comunitarios fueron llevados por la avenida principal al panteón viejo, y otro al cementerio de la Villita. Por la tarde se enterraría el último de los fallecidos. No hubo reporteros cerca para evitar la divulgación de los nombres de los policías asesinados por seguridad.
Algunas familias salieron a las calles a ver, como homenaje, el paso de los fallecidos, que al frente eran cubiertos con la fragancia de copal, seguidos por dos guitarristas y al fondo por una banda de música de viento.