Ramón Gracida Gómez
El promotor del rescate del río Atoyac, Arturo García Jiménez, exigió que rindan cuentas las instituciones incluidas en la recomendación que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió en 2019, para su saneamiento, porque se han gastado 130 millones 968 mil 20 pesos y no se ven los resultados.
Un estudio reciente de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) revela, con base en distintos muestreos, que el agua del río Atoyac “no se considera apta como fuente de abastecimiento de agua potable, riego agrícola o protección de la vida acuática” por la presencia de compuestos nitrogenados en la cuenca baja, así como la presencia de los elementos cadmio y mercurio, lo que “puede constituir un problema para la salud pública”.
El integrante del colectivo Salvemos el Río Atoyac, un esfuerzo que ha sido replicado en Acapulco y Xochistlahuaca, rememoró por teléfono que el rescate del río de este municipio de Costa Grande empezó hace 24 años, por la descarga de las aguas residuales y de basura.
La recomendación de la CNDH sobre el río Atoyac en 2019, promovida principalmente por el colectivo Guerrero es Primero, pide a los tres órdenes de gobierno aplicar un programa de restauración del río, “donde consideren los temas de abatir las descargas de aguas negras, el manejo de tóxicos y aparte el manejo de los residuos sólidos”.
Sin embargo, lamentó García Jiménez, desde aquel año “no pasó mucho, porque en 2020 fue la pandemia y los funcionarios municipales se escudaron que no había forma de hacer nada. A partir del 21 empezamos a presionar para que se hicieran cosas”.
Precisó que en el marco de la recomendación se han invertido 130 millones 968 mil 20 pesos, de los cuales, 45 millones 140 mil fueron destinados al encauzamiento de aguas negras y la laguna de oxidación en El Paraíso, pero “no se encauzó el agua negra del total proyectado. Yo creo que cuando mucho la cuarta parte de la población capta sus aguas negras, porque vimos que los tubos conductores no conducen la mayor parte de casas”.
También fueron insuficientes las obras de encauzamiento y laguna de oxidación en El Ticuí, que costaron 30 millones de pesos.
Otros 43 millones 543 mil 28 pesos costaron distintas obras, entre ellas, el encauzamiento del arroyo Cohetero, de Atoyac, pero “cuando lo recorrimos no vimos ninguna obra nueva, no hay conducción de aguas negras, si acaso se enderezaron algunos tubos que ya estaban sumidos. Ya no tenían el nivel, pero no vemos que haya un conducción”.
Además, 12 millones 285 mil pesos fueron invertidos para la rehabilitación de planta tratadora de San Jerónimo, una nueva laguna de oxidación, porque la anterior “era una simple alberca, un tanque de agua” que se desparramaba hacia las huertas vecinas; sin embargo, todavía no hay tratamiento de agua.
García Jiménez obtuvo estas cifras por su propia investigación, pues los funcionarios de la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (CAPASEG), Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Comisión Nacional del Agua (Conagua) y Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no rindieron cuentas, aunque hicieron un recorrido en noviembre de 2023 para validar las obras.
“Nunca se dijo si estaban funcionando, nunca se dijo con qué tecnología, qué capacidad instaladas, mucho menos qué montos. Verificaron físicamente que ahí estaban las obras y a partir de ahí dijeron que ya estaban entregadas”.
Indicó que la recomendación de la CNDH señala que la Conagua debe monitorear la calidad de agua, pero “hasta hoy no hemos tenido ningún reporte”, por lo que en la reunión que tendrá con el director del organismo la siguiente semana, va a plantear este problema, aprovechando el anuncio reciente del plan nacional hídrico.
La recomendación tampoco se ha cumplido por la falta de manejo de residuos sólidos, no hay relleno sanitario y la basura es descargada por los camiones en un terreno en el camino hacia San Martín.
Estudio de la UAG
García Jiménez compartió el artículo Calidad del agua superficial en la cuenca del río Atoyac, escrito por académicos del Centro de Ciencias de Desarrollo Regional de la UAG y del Instituto de Ecología (Inecol) del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), que será publicado el año siguiente en la revista Tecnología y Ciencias del Agua, editada por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Tecnología y Ciencias del Agua.
El artículo, que también puede ser consultado en la página de internet del instituto desde julio pasado, revela los resultados de nueve sitios de muestreo, para analizar 11 parámetros fisicoquímicos y ocho metales pesados, en seis momentos diferentes que abarcaron épocas de lluvia y estiaje.
Concluye que el agua en la cuenca alta, media y baja de Atoyac, “no se considera apta como fuente de abastecimiento de agua potable, riego agrícola o protección de la vida acuática”.
Precisa que “la cuenca baja del río Atoyac Guerrero, se encuentra contaminada por la presencia de Cd (cadmio) y Hg (mercurio), lo cual puede constituir un problema para la salud pública, debido a su toxicidad”.


